Cultura y sociedad

Crazy Ex-Girlfriend, la serie musical que excede expectativas

Temas como la salud mental o el feminismo protagonizan esta creación de Rachel Bloom y Aline Brosh McKenna, acompañados por brillantes canciones

17.03.2018 @paulamcanizo1 8 minutos

Recuerdo ver un cartel de Crazy Ex-Girlfriend e indignarme por el uso de un término y un estereotipo machista como es el de la “exnovia loca”. Pasó el tiempo y me topé con un video de un número musical en el que un hombre adulto cantaba sobre su bisexualidad (con solo de saxofón incluido). Al aprender que esta escena pertenecía a la serie que yo había preconcebidamente rechazado, mi opinión cambió y saltó mi curiosidad.

En estos años me he dado cuenta de que esta serie es inteligente, feminista y muy necesaria. Por no mencionar sus brillantes números musicales (contiene dos o tres canciones originales en cada capítulo). En Crazy Ex-Girlfriend seguimos la vida de Rebecca Bunch (Rachel Bloom), quien, convencida de que en ello está la solución a sus problemas, decide mudarse a West Covina (California) para tratar de ganarse a Josh Chan (Vincent Rodriguez III), un novio de su juventud.

Además de ocupar el papel principal, Rachel Bloom es creadora y guionista junto con Aline Brosh McKenna (conocida por El Diablo se Viste de Prada). Esta colaboración surgió cuando McKenna descubrió los videoclips cómicos que Bloom había creado para youtube y se interesó por crear con ella una serie musical. En 2015, la serie fue recogida por la CW Television Network y recientemente ha terminado de emitir su tercera temporada.

Foto: Eric Schwabel

Los números musicales

Una de las cosas que hace especial a esta serie son sus canciones. No es la primera vez que una serie incluye canciones originales en su guion (Galavant, Smash), pero Crazy Ex-Girlfriend destaca por la variedad de referencias y géneros musicales que se han adoptado para diferentes propósitos narrativos.

Cualquier punto de la trama, por insignificante que sea, puede convertirse en una canción. Rachel Bloom explica que la serie es un musical “because everything in her eyes is very, very, very dramatic and it’s the most mundane moments. You know, he texts her once and it’s a musical number” (“porque todo en sus ojos es muy, muy, muy dramático, aunque sean los momentos más mundanos. Por ejemplo, él le envía un único mensaje y se convierte en un número musical”). Y como toda la serie está orientada a cómo ve Rebecca el mundo, este dramatismo se extiende al resto de personajes y sus respectivos números musicales.

Estas canciones se inspiran normalmente en algún género o corriente musical concreta, la cual se presenta de la forma más cliché posible para que de alguna forma choque con el tema de la canción. “That contrast is always where the comedy comes from” (“Ese contraste es siempre de dónde proviene el humor”), explica Adam Schlesinger, el productor musical ejecutivo de la serie. Un ejemplo puede ser la canción “Let’s Have Intercourse” (“Tengamos Coito”) de la segunda temporada, cuya temática sexual sirve como contraste a la balada romántica de Ed Sheeran “Thinking Out Loud”, a la que parodia musical y visualmente. O, “I Love My Daughter (But Not In A Creepy Way)”, que parodia las canciones country y la forma en la que a menudo hablan del amor hacia una hija, de ahí la frase del título: “Amo a mi hija (pero no de manera perturbadora)”.

Las referencias van desde los musicales de los años 30 como los de Fred Astaire y Ginger Rogers (“Settle For Me”) o de Shirley Temple (“My Friend’s Dad”) hasta Bruno Mars (“So Maternal”)  pasando por Los Caballeros las Prefieren Rubias (“The Math of Love Triangles”), Los Miserables “Flooded With Justice”, “The Buzzing From The Bathroom, ABBA (“The First Penis I Saw”) o las Spice Girls (“Friendtopia”), por nombrar algunos ejemplos. Las más de 100 canciones con las que ya cuenta la serie son evidencia del amplio conocimiento musical tanto en la composición de las canciones como en el ámbito visual a la hora de diseñar los vestuarios y escenarios para esas escenas.

Una práctica que toma prestada de los musicales tradicionales es el uso del reprise, o la repetición de una canción cuando su tema principal se hace relevante en otro punto de la trama o para algún otro personaje. En los musicales es muy frecuente que los reprise sean una versión triste de la original, como es el caso de “I’m Not That Girl” en Wicked o “I’ll Cover You” en Rent. Crazy Ex Girlfriend toma el formato serial a su favor y cuando reintroduce una canción, sirve para llevarnos atrás en el tiempo. Gracias a ello vemos la evolución (o ausencia de ella) del personaje, evocando las tres temporadas de historia que lo han permitido. Este es un lujo que no se pueden permitir los musicales, en los que solo se cuenta con dos o tres horas para contar la historia, a diferencia de los tres años que lleva esta serie.

En uno de los últimos capítulos, Rebecca cantó una breve versión de “Face Your Fears” (“Enfréntate a tus miedos”), que cantó originalmente Paula (Donna Lynne Champlin) en el tercer capítulo de la primera temporada. La evocación de esta canción en concreto nos hace saber que los miedos de Rebecca permanecen latentes, pero esta vez ella es consciente de ello. También hay un ejemplo de un mashup de otras canciones anteriores. Se trata de "Rebecca’s Reprise", que ocurre al final de la segunda temporada. Aunque, todo hay que decirlo, en otras ocasiones el reprise tiene un simple uso cómico, como es el caso de “The Sexy Getting Ready Song”, que resurge en varias ocasiones.

A veces, las canciones toman un tono autoconsciente, sutilmente rompiendo la cuarta pared. Por ejemplo, la canción “Love Kernels”, que toma inspiración del conjunto de videos musicales de “Lemonade” (Beyoncé), hace referencias al presupuesto requerido para ese número, o la canción “Who’s the New Guy” y su reprise, repletas de humor autoconsciente disimulado.

De forma más sutil que los reprise, de vez en cuando encontramos usos del leitmotif, es decir, la evocación de la melodía de alguna canción anterior en los momentos en los que su tema principal es relevante en alguna otra escena. Y, al igual que los reprise, estas son formas de rendir homenaje a los musicales pero simultáneamente sacar provecho al formato serial, algo que hace de forma brillante. También a menudo se referencian títulos o partes de canciones anteriores dentro del guion, a modo guiño para los espectadores que recuerden esas canciones.

Feminismo y representación

“That’s a sexist term” (“Ese es un término machista”). Ya lo decía Rebecca durante la intro de la primera temporada acerca del concepto que porta su título, uno que esta serie se encargará de satirizar y poner a prueba. Poco a poco, vamos conociendo las tendencias tóxicas de Rebecca, todas en base a sus múltiples traumas y problemas de salud mental. El equipo de guionistas lleva el término “crazy ex-girlfriend” a un nuevo e interesante nivel en el que recibimos una explicación y una motivación por las decisiones de nuestra protagonista. La entendemos porque vemos todo desde su perspectiva, aunque no lo compartamos.

Una mujer obsesionada por un hombre no es un planteamiento fácil de vender como “feminista”, pero cualquier persona que vea la serie entiende por qué lo es. Se cuestionan (y se destruyen) los estereotipos, tanto para los personajes femeninos como los masculinos. Por no mencionar la cantidad de temas tabú relacionados con la sexualidad femenina que se introducen con naturalidad en el guion.

Además de su espíritu feminista, un aspecto notable de esta serie es su diversidad y representación positiva del colectivo LGTB+ y de las personas de color, siempre libres de estereotipos. La canción gracias a la que me interesé por ella, “Gettin’ Bi”, es la culminación del proceso de autodescubrimiento de Daryl (Pete Gardner) de su bisexualidad, además de una divertidísima canción. Pero no siempre las identidades minoritarias forman parte relevante de las tramas o desarrollo de esos personajes y apenas se mencionan. Josh Chan, por ejemplo, es filipino y ello no es un punto de trama relevante excepto cuando conocemos a su familia.

Aclaro que una buena representación de los grupos oprimidos no tiene por qué ser de este estilo. Pero gran parte de las historias que se cuentan sobre ellos en el cine y la televisión se centran en su opresión, y aunque éstas son importantes y se deben contar, de esta forma se puede explorar un espectro más amplio de experiencias.

Salud mental

Aviso: este apartado contiene algunos spoilers de la tercera temporada de Crazy Ex-Girlfriend (los absolutamente necesarios para hablar del tema).

Desde el principio de la serie se sospecha que Rebecca tiene alguna enfermedad mental, pero no es hasta la tercera temporada que ella recibe un diagnóstico concreto. Cerca del principio de dicha temporada, Rebecca llega a su punto más bajo mentalmente, llegando incluso a tratar de suicidarse. A ello le siguen una serie de capítulos que suponen una de las mejores representaciones de la salud mental que existen en la televisión.

Tras el momento en el que Rebecca toca fondo, comienza su proceso de mejora. Pero Rachel Bloom y el resto de guionistas son conscientes de que la lucha contra la enfermedad mental no es una que se gane con un simple diagnóstico y tratamiento, sino que requiere un largo (y a veces interminable) proceso hasta la mejora, que no siempre la cura. Y todo ello lo vemos representado, por ejemplo, mediante “A Diagnosis”, una canción à la Dear Evan Hansen

que canta Rebecca sobre lo que espera de su nuevo diagnóstico. (“I’m aware that mental illness is stigmatized/ But the stigma is worth it if I realise/ Who I’m meant to be/ Armed with my diagnosis” (“Soy consciente que la enfermedad mental está estigmatizada/ pero el estigma merecerá la pena si descubro/ quién debo ser,/ armada con mi diagnóstico”)

Finalmente le diagnostican Borderline Personality Disorder (TLP o Trastorno Límite de la Personalidad) y su esperanza de una rápida recuperación se chafa. No llega a aceptar este diagnóstico como cierto hasta esta escena, en la que su psicóloga le lee la lista de síntomas de TLP y se ve reflejada en todos ellos.

Este arco no se cierra con la mágica recuperación total de Rebecca, sino con la aceptación. Su camino a recorrer es largo, pero por fin es consciente de su problema y sabe que debe aprender a vivir con ello. Estos capítulos tratan el tema con seriedad, respeto e incluso emotividad, pero se mantiene la esencia y el humor que caracterizan a la serie. Todo ello resulta una antítesis a las representaciones problemáticas y controversiales de la salud mental y el suicidio que hemos visto en series como 13 Reasons Why.

Esta combinación del humor con el tratamiento de temas serios o estigmatizados es algo que forma parte del ADN de la serie. Añadimos al mix sus canciones, el uso inteligente de los géneros musicales, la diversidad de su elenco o el desafío de los estereotipos y se puede concluir que Crazy Ex-Girlfriend es única en su especie.

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