Cultura y sociedad

Cristian Viruel: “El cáncer es una palabra que no asimilas, que no va contigo”

El entrenador de Crossfit LaMuralla abre la puerta de su box para revivir la experiencia de su tumor testicular

08.12.2017 10 minutos

Cristian Viruel Martín es un hombre de 40 años que reconoce haber descubierto su pasión por el Crossfit mirando vídeos por internet “to empalmao” hasta las seis de la mañana. Su vida siempre ha estado muy vinculada al deporte. Daba clases en cinco gimnasios de Málaga de entrenamiento funcional, spinning y también de boxeo. Además, fue el primer monitor de toda Málaga en sacarse el título de TRX. Hoy, y meses después de superar un cáncer testicular, dirige su propio box en el que me recibe para entrevistarle. Llego antes de la hora acordada y él se encuentra terminando la clase que estaba impartiendo. Se puede decir que aquella erección le cambió la vida.

Con una camiseta azul de la última competición a la que fue (Riders Throwdown, en Canarias) se le ve relajado entre las risas con sus alumnos. Yo me encuentro sentado en los asientos del mostrador y a lo lejos me hace señales de que en breve me atiende. Es música “metalera” lo que suena y está a tope. Las barras de halterofilia caen al suelo desincronizadas una tras otra y los gritos por el esfuerzo preceden la alegría de un nuevo RM.

La vocación de Cristian por este deporte emergente le ha llevado a ser entrenador de L-1 y L-2, juez en las competiciones nacionales más importantes y una larga lista de títulos que se adaptan al nivel de los distintos practicantes. Ahora intenta transmitir sus conocimientos y experiencias a sus alumnos, y advierte que “el único secreto de todo esto es estar siempre formándote y estar siempre aprendiendo”.

Me dices que si hay algo que no sepa… Hombre, pues un montón de cosas. Mañana llega aquí alguien que nunca ha hecho Crossfit y yo aprendo de él. Evidentemente no vas a aprender de un snatch, pero puedes aprender de otras cosas. A lo mejor el tío viene de triatlón o viene de natación o de otro deporte y te comenta algo y dices: hostia tío, es que Crossfit es fitness, Crossfit es cross-fitness… y el fitness engloba todo. El error de los entrenadores es que cuando se sacan el L-1 ya se creen que lo saben todo, y no saben absolutamente nada. Tienes que estar formándote constantemente y para eso te tiene que gustar lo que haces. Porque esto es un deporte que no es para ganar dinero, nadie se va a hacer rico dando clases de Crossfit. Es una profesión más personal en el sentido de que conoces a gente, haces muchos amigos….

Sí, es cierto. He entrenado con Andy Souwer, campeón de K-1 muchísimas veces. Cuando yo voy a hacer deporte lo hago para disfrutar. Hay gente que se apunta a un deporte para buscar tías, escapar de la casa o evadirse de algo… Yo busco la técnica del deporte y el disfrute personal. Yo conocía a unos holandeses (con los que aún entreno) cuando daba clases de K-1 y de boxeo mientras trabajaba para un holandés. Eran bastante cerrados y se pegaban con todo el mundo. Yo quería probar… y como boxeaba muy bien me aceptaron gratamente. Esto fue hace 15 años y la sorpresa fue que esta gente conocía a Andy Souwer, Albert Kraus, Sabari… a todos los “superpros” de K-1. Un verano vinieron aquí para entrenar fuera de su rutina durante una semana y yo entrenaba con ellos.

También vino al box Lydia Valentín a dar el único seminario de halterofilia que ha impartido en España. ¿Que cómo contacté con ella? Mandándole un whatsapp (risas). No, hombre… supongo que ellos miran quién eres tú, que tienes buena trayectoria, que estás centrado en el deporte… Y bueno, se lo propuse y Lydia aceptó en este caso. Muy contento la verdad. Lydia es olímpica. Fue un auténtico lujazo.

¿Que qué sentí cuando abrí el box hace cuatro años? Pues el primer día mucho cansancio. Hice 78 matrículas de toda la gente a la que yo entrenaba y vino de otros gimnasios. De hecho, muchos de los que vinieron el primer día siguen por aquí. Además, somos de los pocos boxes de Málaga que tenemos pagada la afiliación a Crossfit Reebook. Pero muy contento tío, porque no es lo mismo trabajar para alguien que trabajar haciendo lo que a ti te gusta. Y si eso que te gusta lo conviertes en tu profesión y te ganas la vida con ello pues es como un sueño.

Y sí, la verdad es que el nivel es alto, de hecho estamos entre los cinco mejores boxes de España. El único secreto que hay es trabajo duro y estar formándote día a día, y poco más. Hay gente que llega a lo mejor a las diez de la noche y se va con sus amigos o se toman alguna que otra cerveza… Que lo hago también, ojo, pero muchas veces hay días que llego a mi casa y me quedo hasta las dos de la mañana leyendo artículos que me parecen interesantes, estudiando, mirando vídeos… pero porque me gusta, entonces no me pesa.

Me enfada mucho que la gente no sea profesional y juegue con la salud de las personas

Pero también hay cosas que me enfadan y me disgustan si es a lo que te refieres con mis “tiritos” por redes sociales. Me enfada la falsedad de la gente. La gente que quiere vender la moto. De alguna manera jugamos con la salud de las personas… Así que me enfada mucho que la gente no sea profesional y juegue con la salud de ellas. Hay entrenadores que dan clases a niños y no saben hacer una puta doble comba, ¿entiendes? Eso me mosquea. No por nada sino por los niños, tío, porque me jode mucho que le estés partiendo la espalda a un chaval de 16 años y tú no tienes ni puta idea, coño. ¡Pero fórmate, cojones! ¡Sé profesional! Me enfada también que en el tema de las redes sociales hoy por hoy se desvirtúa todo un poco. Hay gente que sube mucha foto, mucho vídeo… y desde el año 2013 que llevo compitiendo, llevando a gente y siendo juez de todas las competiciones… siempre veo a la misma gente. Entonces, ¿dónde están todos esos súper atletas que suben día a día fotos, vídeos con sus súper PR’s y que poco a poco van mejorando y superándose? Coño… pues termina de superarte y compite, cojones… Que llevas cinco años superándote.

Para llevar este ritmo de vida durante tantos años es imprescindible una buena alimentación. Cristian consume alimentos lo más naturales posible. No bebe ni fuma nada. Si acaso en alguna ocasión especial se toma una copilla. Aunque reconoce que si una noche queda con sus colegas no tiene problemas en comerse un McDonals. Eso sí, si tiene la opción buena, la escoge. Menos en casa de su madre, reconoce. Ahí se pierden los límites de la razón. Pero a pesar de todo, le diagnostican cáncer en lo que parecía ser una hernia.

Te quedas un poco en shock porque dices: esto no me puede estar pasando a mí. Es una cosa que nunca te esperas… y cuando te lo dicen el primer día (hace una leve pausa mientras se muerde el labio) es una palabra que tú no asimilas, que no va contigo. Hay algunos casos que tienen explicación y otros que no. El mío concretamente le puede salir a cualquier persona con cualquier edad y no hay explicación científica para ello, no es por una mala alimentación ni nada. Es algo que está ahí y se reproduce pero no saben por qué. Así que te quedas un poco en shock y bueno… no queda otra. A por él.

Todo empezó porque nosotros íbamos a la Tribal Clash, una competición en Portugal y quedaban tres semanas para ir. Esa “competi” se desarrollaba en la playa, por lo que íbamos mucho a entrenar allí. Entonces… en la playa me notaba un huevo que me dolía, tío. Y yo pensaba que haciendo burpees me había reventado uno contra la arena… o me había dado un viaje haciendo snatch. Pero claro, aquella inflamación no bajaba. Y yo soy un poco burro, no me gustan los médicos, no me tomo medicamentos nunca. Cuando estoy muy muy malo me tomo una aspirina… cuando ya estoy muriéndome. Yo soy antimedicamentos total. Pero como quedaban tres semanas para competir digo: tío, tengo que ir al médico a ver si esto va a seguir molestándome para la competición. Porque yo miraba por el equipo, lo que no quería era perjudicarlo. Entonces fui al urólogo y me dijo: “Pues es esto y hay que extirpar”. Y digo: “Pues venga, al lío”.

Quieres saber cuál fue el momento más duro que viví… (En este momento respira muy profundo. Su mirada perdida se dirige a la puerta de la nave. Por un momento el ruido de la música, las pesas y la gente entrenando se desvanece y solo se notaba el frío que entraba por la puerta)

Que mi mujer estaba embarazada. Imagínate que un día te dicen que te puedes morir mañana y tu mujer puede dar a luz a tu niño. No sabes siquiera si vas a conocer a tu hijo. Es muy duro, tío. Ver a tu familia preocupada por ti, la pieza fuerte. Es como que la familia se derrumba. Mis padres ya son mayores, mi hermano tiene diabetes… Entonces… digamos que la persona “fuerte”, la que nunca ha fallado en nada y que siempre ha podido con todo y ha sido más luchadora he sido yo. Y que de repente te digan esto es difícil. (Realiza otra breve pausa pero rápidamente prosigue con una sonrisa enorme) Pero bueno, no quedaba otra. Es vivir día a día, afrontarlo y ya está. Aquí estoy. Lo he tenido y no quedaba otra. Con un huevo… pero como digo yo: yo tengo un huevo pero dos pelotas. Y punto. A las dos semanas ya me puse a entrenar de nuevo y al poco después me fui a Portugal a competir. Porque esto es una enfermedad muy mental. Por lo menos en mi caso. Y lo único que había que hacer era no rendirse, seguir luchando, afrontarlo y competir con mi equipo.

Aquí estoy. Lo he tenido y no quedaba otra. Con un huevo… pero como digo yo: yo tengo un huevo pero dos pelotas

¿Qué si no hubiese conocido Crossfit me hubiera afectado de otra forma? Es cierto que algunos de los valores que aporta son el compañerismo, la unión, la superación… pero yo siempre me he dedicado al deporte antes de abrir esto. Siempre he estado vinculado a este estilo de vida. Así que mi espíritu nunca ha sido de rendirme, nunca. Entonces… creo que me habría afectado igual.

Al final se sacan muchas experiencias positivas. Sobre todo el nacimiento de mi segundo hijo. Fue increíble. Después de superar todo y ver a tus dos niños y tu mujer… es algo que no se puede explicar. Disfrutar de lo que tienes, una buena conversación, un café por la mañana… Aprendes a valorar aún más las pequeñas cosas que te da la vida.

¿Que qué me aporta competir para que las tres últimas competiciones hayan sido justo después del cáncer (Tribal Clash, la Compex en Barcelona en octubre y la Riders Throwdown en Canarias del pasado fin de semana)? Son muchas experiencias. Conoces mucha gente y te unes más con tus compañeros de equipo. Creas un vínculo con esas personas que es distinto a los que tienes con cualquier otra persona normal. Os vais a dormir a un apartamento, vais de cena, los viajes, los momentos de sufrimiento máximo de pasarlo mal para luego disfrutarlo… Es otro rollo a venir a tus cuatro horas semanales, es algo mágico. Cuando tú compites vas a demostrar el trabajo de lo que has estado haciendo. En la Tribal nos lo pasamos “pipa”. De hecho, ya tenemos los pases comprados para el año que viene con el mismo equipo que fuimos. No pudimos terminarla el domingo porque Jesiel se puso malo con una hernia y se lo prometí, porque Jesiel se lo merece. Y bueno, la competición es eso, mucha alegría. Este fin de semana en la Riders fuimos con Pepa, una mujer de 54 años que fue con su marido y sus hijos y quedó segunda. Y ver la emoción de esa familia… se me ponen los pelos de punta. Porque tú le estas aportando a esa familia sensaciones. Y esas sensaciones de ellos son buenas para mí. Porque eso lo he hecho aquí. Lo he trabajado con ella y me da una alegría que te cagas.

En este momento llega una chica algo encogida por el frío con un chaquetón blanco abrochado hasta la boca. Quiere informarse sobre las tarifas y Cristian la atiende. Le pregunta por los precios y cuando la interesada sale por la puerta se queja de que las personas siempre pregunten por lo mismo y no por la formación de los coaches. Esto fue aprovechado por el resto de entrenadores del box y de algunos alumnos que requerían su atención. Se levanta y vuelve a su rutina: su box, su familia y su “nueva” vida. Con un huevo pero con dos pelotas.

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