Cultura y sociedad

El Muro, "un proyecto muy autobiográfico"

11.05.2017 @SandraMirasA 6 minutos

Juan Antonio Hidalgo, estudiante de último curso de dirección escénica en la Escuela Superior de Arte Dramático de Málaga (ESAD) presentó el pasado viernes 5 de mayo su proyecto final de carrera: El Muro. Muchos de vosotros, y hacéis bien, pensaréis en el famoso The Wall de Pink Floyd. Otros, sin embargo, no sabrán de qué hablo, lo que es una verdadera pena. Este proyecto se trata de una propuesta plástica de The Wall con las canciones de Pink Floyd.

Con esta propuesta se sale de la idea original de El Muro de Roger Waters y se muestra un muro que es extrapolable a cualquier persona, «puesto que es un muro de incomunicación en la era de las comunicaciones» como bien dice el propio director del proyecto. Cada persona tiene un muro que le gustaría derribar y por miedo, por flojera o por cobardía no lo hace. De esta propuesta contemporánea forma parte Ceci Urbano, alumno de tercero de Interpretación en la Escuela Superior de Arte Dramático. Me he acercado a él para conocer un poco su visión de El Muro, de “su muro”.

«Este proyecto es un proyecto muy autobiográfico», cuenta Ceci. Esta propuesta de El Muro no está politizada, es una propuesta abierta, contemporánea. No quisieron «contaminar», como ellos bien dicen en el argot del teatro, con referencias directas al trabajo que realizó Pink Floyd en su película, porque ellos no quieren contar la película, quieren contar su propia historia. Además de la historia de Ceci, hay mucho de la propia historia de Juan Antonio Hidalgo.

Esta propuesta contemporánea tiene momentos muy explícitos, ya que «representan y simbolizan el consumo de droga, el intento de abstraerse del mundo y construir un muro para que la sociedad no te afecte.» Pero llega un momento en que ese muro se convierte más en una prisión que en un refugio, y es algo que «cualquier persona que haya superado un trastorno o enfermedad como la drogadicción o cualquier adicción, lo entenderá perfectamente.»

Ceci ha afrontado este proyecto como una «gran terapia» y con ilusión. Conocía The Wall desde que era un niño y siempre le ha gustado. Para él, Pink Floyd es uno de los grandes grupos de su vida con una música muy personal que transmite muchas sensaciones, «una música muy diferente de lo que se hace hoy en día». Juan Antonio, el director, le dijo en septiembre que quería que protagonizara la parte plástica y él vio «una oportunidad magnífica por el proyecto que era, ya que era la primera vez que se realizaba algo así, por el director y por el hecho de llevarlo al teatro Cervantes.»

Para el papel protagonista, tuvo que plantearse una pregunta: la vía por la que llevaría la construcción de ese personaje. Tenía dos posibilidades, la vía plástica, por la que se decidió, y la vía psicologista. Si se hubiera decantado por esta última, hubiera tenido que denegar la oferta, ya que «hubiera sido más difícil conseguirlo, puesto que habría revivido momentos que, de alguna manera, nadie quiere revivir en un ensayo.» Cuenta que hay momentos muy duros a lo largo de la propuesta, sobre todo en Young Lust, donde el consumo de drogas es explícito. «Las primeras veces en los ensayos se me ponían los pelos como escarpias, todas las alarmas del cuerpo se activan a la vez.»

Sin embargo, para él, la escena más complicada es Comfortably Numb, puesto que el protagonista se encuentra en un estado de sobredosis. «Cuando tú tienes que recrear con tu cuerpo cómo estabas en el momento en el que has estado a punto de tener una sobredosis, el cuerpo es inteligente, tiene memoria y te transporta inmediatamente a ciertos momentos de tu vida. Hay que tener mucha habilidad para no dejarse llevar por ese recuerdo.»

Ceci jugó con las drogas en su adolescencia y eso le costó confrontaciones en su vida diaria. «Todos los momentos que él tiene de reconciliación con su madre son muy, muy duros, muy difíciles por la situación horrorosa que yo hice pasar y que viví con mi familia.» Recuerda que han sido los momentos más complicados, pero los mejores del montaje para él, y poder compartirlos con Paula Jiménez Naranjo, su madre en escena, han sido gratificantes.

El hecho de haber jugado con las drogas, de haber experimentado con ellas, no cree que haya sido un beneficio para poder crear mejor al personaje, puesto que la construcción del mismo se basa en el imaginario del actor. Sus recuerdos han sido una herramienta que le han facilitado y le han hecho más llevadero el trabajo, pero también se lo han complicado en determinados momentos. Piensa que la construcción sí hubiera sido diferente, puesto que no hubiera contado con esas herramientas, aunque con dedicación, esfuerzo y tiempo, podría haber llegado a expresar lo mismo. Pone como ejemplo a José Pastor, compañero de reparto «con un pedazo de voz» y con quien comparte protagonismo, puesto que representa al Pink del futuro. «No ha pasado jamás por una adicción a una sustancia como la he llevado yo. Sin embargo, ha sido capaz de ver el sufrimiento del personaje, hacerlo suyo, superarlo y mostrar que lo ha superado.»

Pese al apoyo del elenco, de haber trabajado con Juanma Lobato, Julia Fernández, Carlos Scholz... que lo han respetado y han respetado su esfuerzo, ha sido un trabajo difícil a nivel personal. Cuenta que es complicado mostrar debilidad, miedo, que es un personaje que le ha hecho mostrar fragilidad. «Enseñarle eso a un público es difícil.» Con algunos compañeros ha sentido magia a la hora de construir al personaje, un personaje que no es suyo, sino que forma parte del elenco. Ha obtenido confianza para «dejarles todo lo que han querido, lo que han necesitado de mí, de mis sensaciones y de mi cuerpo. Ha sido mucho lo que yo les he dejado.» Con esta reflexión invita a todo el mundo a derribar su muro.

En esta propuesta de El Muro se cuenta que todo ser humano tiene una armadura, en este caso un muro, que ve la sociedad, hasta que uno mismo ve que esa armadura, ese muro, te encierra y te priva de la libertad, de esa libertad individual. «Los peores demonios que hay en el mundo son los que tiene cada uno. Somos los primeros en ponernos barreras para crecer.» Es una parte de su vida lo que vemos en este montaje. Cuando el muro cae, literalmente encima de Pink, del protagonista, después del autojuicio, caen todos los muros, incluso el suyo. Y espera que se caiga el muro de cada persona que tenga la oportunidad de ver esta propuesta, El Muro, el día 20 de mayo en el Teatro Cervantes de Málaga.

 

Agradecimientos por parte de Ceci Urbano:

«A Nacho Doña, director musical, por el magnífico trabajo que ha realizado con las canciones. A la banda, al grupo de músicos que consiguió y que suenan tan bien y que todo amante de Pink Floyd va a disfrutar en vivo. Agradecer, especialmente, a Juan Antonio la oportunidad que me ha dado, la confianza que ha depositado en mí a la hora de realizar este proyecto. A todo el elenco, al cuerpo de actores plásticos con la fuerza que han mostrado, como por ejemplo Mercedes Jiménez Vega, capaz de arrastrar a 20 personas con un grito. A Lucía, por dejarse en mis manos con los ojos cerrados. A la Escuela Superior de Arte Dramático, por la posibilidad que les da a los actores y directores de emprender proyectos de esta envergadura. A los técnicos Fran Burgos, Javi Luna, José Luis Schimio por la escenografía, la iluminación, el sonido. Por supuesto, al Teatro Cervantes y a su directiva por la oportunidad de llevar un proyecto ya mostrado en la ESAD y poder llevarlo al público malagueño en un teatro tan importante.»

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