Cultura y sociedad

La genialidad del cine está en desuso

El director Martin McDonagh no da paso al descuido en ´Tres anuncios en las afueras´

03.04.2018 2 minutos

A decir verdad, hace tiempo que no salgo maravillada del cine. Las salas ofrecen estrenos sin pausa de ese patrón tan vendible como son las superproducciones de superheroes con esa acción desmesurada, que sin duda resulta agotadora.

Tres anuncios en las afueras da un respiro a la cartelera, presentando una trama que como poco resulta apetecible de ver. La trayectoria del director (con aires a Tarantino) era un perfecto asidero para considerarla de la misma talla que sus dos obras anteriores.

Sin embargo, no es lo que esperaba. Es correcta y con detalles muy cuidados pero nada le pone la guinda al pastel. Desde luego no se si le hacen justicia los dos globos de oro a mejor película y mejor guión.

La actriz Frances McDormand, galardonada con el Oscar a mejor actriz por esta película nos traslada a Fargo, aquella maravillosa obra de los hermanos Coen en la que también era protagonista y en la que al igual que en Tres carteles en las afueras, borda el papel. La similitud entre ambas películas es evidente; en las dos abunda el humor negro; se desarrollan en la América profunda y la elección de Carter Burwell para la banda sonora también se comparte.

La película se centra en el desespero de una madre inconforme con la justicia por no haber resuelto la violación y el posterior asesinato de su hija, y que decide denunciar la situación a través de tres enormes carteles de carretera.

McDormand interpreta a esa madre coraje que pone en entredicho el trabajo de la policía, y cuya lucha es un constante desafío. Una historia parecida a Misty River, con un guión cargado de contradicciones perfectas que te enseñan el todo y el nada de sus personajes a partes iguales.

McDonagh cruza las barreras de la moralidad con algunos personajes, mostrando que hasta el más villano puede tener un buen corazón, aunque no sea justificable. Existe un entorno muy armónico entre la comedia y la absoluta tristeza de algunas escenas, y eso es algo digno de considerar. Tres carteles en las afueras no es una película fascinante, pero mantiene enganchado al espectador durante sus 112 minutos.

Por otro lado ansiaba un final, un desenlace que no tuviera que crear por mi misma, un final donde la venganza y el odio se dejaran a un lado, pero que irremediablemente no llega en esta película. El director deja una puerta abierta que a algunos nos gustaría cerrar antes de abandonar la sala de cine, o quizás no.

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