Cultura y sociedad

Mercedes Milá, cuando tu personaje te absorbe

07.03.2017 @caguecast 5 minutos

Puede decirse sin pudor alguno que Mercedes Milá es una de las mejores entrevistadoras de este país. Quizá la mayoría de televidentes milenials no conozca su carrera más allá de su paso por el que es realmente "su programa", Gran Hermano, pero la aristócrata barcelonesa ha tenido el privilegio de haber entrevistado a algunos de los personajes más importantes de la España reciente. La palangana con la que el premio Nobel, Camilo José Cela, absorbía litro y medio de agua vía rectal, o el "yo he venido a hablar de mi libro", de Umbral, lo atestiguan.

La condesa de 65 años dice advertir muy resentida su salud, hasta el punto de haberla apartado del programa que considera el proyecto de su vida, del que habla como si se tratase de un hijo.  Aunque fuesen "16 años de felicidad, de emociones", entiende su último lustro en Telecinco como una etapa en la que su estado anímico se fue al garete. Ansiedad y depresión. Todavía rubia, pero sobre todo delgada y fibrosa, parece que el brillo ha vuelto a la expresión de su cara, y con él, su carácter. Si algo caracteriza a Mercedes Milá es su magnetismo, su capacidad para atrapar toda tu atención y hacer suya la pantalla. Porque ser tan directa forma parte de su naturaleza, así como mantenerse siempre distendida, pero sin nunca dejar de manejar como quiere al entrevistado.

Mercedes manda y dirige el ritmo de la entrevista a su antojo

Se vió las caras con otro entrevistador de altura que es Risto Mejide. El que en otros tiempos era aún más chulo que Milá, aunque con menos bagaje, sabía que las posturas se tornarían en esa conversación, porque Mercedes manda y dirige el ritmo a su antojo. Ahora se levanta, ahora se sienta. Y, si quiere, te deja en ridículo. Tampoco es que moleste demasiado que se deje en evidencia a Risto y pruebe su propia medicina, y más en este formato en el que se deja entrever una sensibilidad de postín.

Quedándose con Risto en una conversación plagada de momentos tensos debido a su lengua sin pelos, Mercedes cree que puede decir lo que quiera, a quien quiera y como quiera. No es ningún secreto que la periodista debe a la sinceridad sin filtro gran parte de su fama. La televisión es espectáculo, y este no tiene por qué ser benevolente con esa persona ante la que Mercedes se sienta para sacar los colores. Ha podido hacer lo que le place porque le dejan, porque vende, y mucho; pero la soberbia puede pasar factura.

Te han llamado para tocarme a mí los huevos

José Miguel Mullet, licenciado en química y doctor en biología molecular, fue uno de los invitados a Chester esa noche. Su misión no consistía en otra cosa que en aportar no sólo otro punto de vista sobre nutrición y vida sana diferente al de Milá, sino que además se procuró un considerable número de argumentos con los que poner en tela de juicio las teoría que defiende. José Miguel fue invitado para cumplir un papel, para ser el elemento antagonista de la noche. O como dice ella "te han llamado para tocarme a mí los huevos". Su aparición era una trampa con la que se pretendía soltar a la bestia.

Mercedes Milá ha dedicado numerosos esfuerzos en luchar contra los malos hábitos alimenticios y en defender un estilo de vida saludable. Para ello, ha recomendado y defendido vigorosamente La enzima prodigiosa, un libro de carácter divulgativo y pseudocientífico que algunos catalogan como una magufada más sobre un tema especialmente candente. La Biblia para ella está a la altura de la homeopatía.  El bioquímico demostró entonces mediante hechos comprobables que la periodista no había sino caído en una mala práctica profesional. Aparte de un rechazo frontal ante las teorías del autor del libro, recordó que los comunicadores tienen la obligación de contrastar sus fuentes. Acusada de "falta de rigor ", "en el tema científico simplemente se pueden decir cosas que no son ciertas". La reacción de la condesa ante la acusación del científico no se hizo esperar.

Yo lo que te digo es que te leas el libro y adelgaces, porque estás gordo

Mercedes Milá

16 años en Telecinco desentrenan y desorientan a cualquiera.

No hace falta debatir si semejante réplica tiene o no cabida en la televisión, una falacia ad hominem (cállate, no tienes razón porque estás gordo) de manual. Como bien se ha recordado, Mercedes Milá es puro espectáculo, y con que venda basta. Otro tema es si el orgullo acabará con ella.

"La cintura es un signo de salud, y la suya no tiene salud, lo siento muchísimo". Mercedes dispone de un don, de un superpoder, que es analizar al instante el estado de salud de las personas con solo mirarlas.  Es más importante el físico que el bienestar mental, y eso que la calidad de vida ni siquiera está necesariamente relacionada con la silueta. Porque la constitución muscular y ósea no puede competir contra la verdad absoluta del todopoderoso kilogramo. Y aunque esté en lo cierto y el entrevistado tenga un sobrepeso insano, no deja de ser asunto suyo. Utilizarlo como arma arrojadiza con pretensiones de ganar la discusión evidencia cierta bajeza moral.

"Lo que acabas de decir es sencillamente una inmensa tontería". Probablemente, jamás se le habría ocurrido rechistar de una forma remotamente similar a sus invitados más prestigiosos. En sus conversaciones con Francisco Umbral la soberbia no cabía respecto a la literatura, pero la ciencia es un tema aparte, y eso que esta ofrece hechos comprobados de forma objetiva.

Se pone el grito en el cielo ante el error de haber recortado de forma peligrosa la inversión en I+D en ciencia, pero uno puede salir en horario de máxima audiencia para no sólo insultar a un desconocido, sino para además reforzar la imagen negativa del periodismo español. Porque una autoridad en la materia te pide rectificar y contrastar tus fuentes, no que te abras en canal. Mercedes, dedícate a la dietética.

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