Cultura y sociedad

Musicales: ese absurdo concepto

30.03.2017 @paulamcanizo1 10 minutos

Hoy en día todo el mundo sabe qué es un musical. Todo el mundo ha visto Grease o alguna película de Disney, ¿y quién no haba de La La Land últimamente? Pero, ¿de qué va eso de los musicales?

En Something Rotten, un musical que se desarrolla en los tiempos de Shakespeare, un personaje capaz de ver el futuro tiene visiones sobre lo próximo que revolucionará el mundo teatral... los musicales. Se los describe al protagonista como “una obra de teatro en la que se interrumpe el diálogo y la trama es transmitida mediante canciones”. Al oír esto, el protagonista expresa lo absurdo que le parece que los actores canten. Acto seguido, obviamente, se pone a cantar. Porque es un musical y para eso estamos. El resto de la canción es una explicación a la par que una especie de homenaje a los musicales, incluyendo coreografías y referencias a otros musicales conocidos. Una válida y divertida introducción a este mundo del teatro musical:

Esta canción define lo que es un musical en esencia, pero la realidad va más allá. El musical es un invento narrativo flexible y con infinitas posibilidades y recursos, por lo que hay musicales de todas formas y colores. La palabra “musical” abarca obras que tienen tanto que ver entre sí como Pulp Fiction y Barbie en el Cascanueces, aunque ambas compartan la etiqueta de “película”.

Los musicales pueden diferenciarse entre sí por el “sonido” con el que elijan contar la historia, ya que a lo largo de su historia, ha ido evolucionado desde su origen a finales del siglo XIX con las operetas. En torno a los años 20, absorbió el jazz y el ragtime. Entre los 40 y los 60 se desarrolla el género musical “estándar” al que se adhieren la mayoría de los musicales ahora considerados clásicos, entre ellos Oklahoma!, Sonrisas y Lágrimas, My Fair Lady… Esta época es considerada la “Edad Dorada” del teatro musical. A partir de los 60 se introduce el rock gracias a Hair, y con Rent en los 80, se deja de cuestionar si este género tiene cabida en Broadway y comienza a formar parte de su ADN. Así llegamos al día de hoy, cuando encontramos gran variedad de géneros musicales escondidos en las historias que nos cuentan, siendo utilizados con diferentes propósitos según la historia lo requiera.

Por nombrar ejemplos, El Fantasma de la Ópera es una “Ópera Rock”, In the Heights toma muchas influencias tanto del hip-hop como de la salsa o música tradicional latina, Jesucristo Superstar o Spring Awakening utilizan el rock, Once utiliza música folk, e incluso años antes de que Lin-Manuel Miranda introdujera el rap y el hip-hop en el mundo del teatro musical, Stephen Sondheim escribió un rap para la bruja de Into the Woods. En cambio, en Hamilton (obra de Miranda), el rap y el hip-hop son la base de la historia, utilizando esta música “de ahora” como forma de acercar los temas de la época en la que se centra (la independencia americana y la creación del país) a temas actuales como la inmigración o la política, sirviéndose además de R&B, melodías “beatlescas”, barroco o diferentes estilos de rap utilizados según cómo sirvan para definir la personalidad del personaje en cuestión.

Lin-Manuel Miranda explica algo que tuvo en cuenta al escribir dicho musical: Just as we forget that immigrants are the backbone of the country, we forget that musical theater is a mongrel art form (“Igual que olvidamos que los inmigrantes son la columna vertebral del país, olvidamos que el teatro musical es una forma artística de orígenes mixtos”), refiriéndose a la diversidad de sonidos o estilos que pueden acoger y acogen los musicales. ¿Me creéis ahora cuando digo que hay un musical para cada gusto?

También se podría hablar de la cantidad de fuentes de inspiración de las que se sirven y la variedad temática que existe como consecuencia de ello. Desde relatos bíblicos (Jesucristo Superstar, José y la túnica de colores) hasta los musicales de Shrek o Legally Blonde, que se basan en sus películas homónimas; o El Fantasma de la Ópera y Los Miserables, que se basan en las novelas de Gaston Leroux y Víctor Hugo, respectivamente. Fun Home se basa en los cómics autobiográficos de Alison Bechdel, Allegiance o Evita en personajes y/o eventos históricos, mientras que musicales como A Chorus Line tienen su origen en el escenario. Hay musicales que se hacen películas (Grease, Los Miserables); hay películas que se hacen musicales (Cantando bajo la lluvia, El Mago de Oz); hay musicales como We Will Rock You o Mamma Mia! llamados 'jukebox musicals', lo cual quiere decir que utilizan las canciones de un grupo o época y construyen la historia a partir de estas. Existe un musical protagonizado por mormones (The Book of Mormon), un musical satírico y de humor adulto protagonizado por marionetas como las de Barrio Sésamo (Avenue Q) y hasta hay un musical sobre la presidencia de Bill Clinton (Clinton: The Musical). Sip. Habéis leído bien. Las posibilidades son infinitas. Ya se refería Neil Patrick Harris a este aumento en la variedad temática en su número musical de los premios Tony (los Oscars para Broadway) de 2011: It’s not just for gays anymore (“Esto ya no es sólo para gays”).

Independientemente de esta variedad musical y temática, el mundo del teatro musical cuenta con detalles o características que muchos de ellos comparten. Por este motivo, además de su larga historia, cuenta con su propia jerga. Algunos ejemplos:

- Broadway y West End: los núcleos del teatro musical. Estas zonas de Nueva York y Londres son donde nacen, viven y mueren las obras de más prestigio.

- Una I want song se refiere a las canciones en las que los protagonistas cuentan al público sus sueños o aspiraciones, como Tomorrow en Annie, Something’s coming en West Side Story, Santa Fe en Newsies...

- Una torch song se refiere a las baladas en las que un personaje se lamenta por un amor perdido o no correspondido. Encontramos ejemplos como On My Own en Los Miserables, I’m Not That Girl en Wicked o Johanna en Sweeney Todd.

- El término showstopper se utiliza para definir los números musicales que, por su dificultad o capacidad de emocionar al público, tiene las cualidades para recibir un aplauso lo suficientemente largo como para stop the show ("parar el espectáculo") durante unos instantes. Getsemaní, de Jesucristo Superstar, o Room Where it Happens en Hamilton son algunos ejemplos.

- El reprise de una canción es una repetición más corta y, en muchos casos, con letras alteradas, de una canción que ya se ha cantado antes. Suele tener un nuevo significado o intención de la que tenía cuando se cantó por primera vez en la obra.

- Kickline se refiere a la típica fila de bailarines que, durante algunas coreografías, da una serie de patadas perfectamente coordinadas.

- El rol de un swing es aprenderse varios papeles de otros miembros del elenco para que cuando uno de ellos tenga que sustituir un papel principal, el swing tome su posición en los bailes o cualquier papel menor que realice.

 

DE TODAS FORMAS Y COLORES

Starkid

He aquí un ejemplo de musicales que no han pisado Broadway, sino que alcanzaron su fama gracias a internet. Team Starkid es un grupo de teatro fundado por antiguos compañeros de la Universidad de Michigan. En 2009, su musical-parodia de Harry Potter, A Very Potter Musical, se hizo viral y esto dio lugar a la creación de otros dos musicales que parodiaban las historias del conocido mago, y posteriormente, uno de Batman (Holy Musical B@man), uno que parodia tanto Aladdin como el mundo Disney (Twisted) y varios con historias originales como Starship o Firebringer. Manteniendo su humor característico y canciones memorables, Starkid ha ido mejorando la calidad y el alcance de sus producciones a lo largo de los últimos años.

War of The Worlds

Basado en la novela de ciencia-ficción La Guerra de los Mundos de H.G. Wells, Jeff Wayne’s Musical Version of The War of The Worlds es un tanto difícil de clasificar, ya que no es 100% un musical “de toda la vida”. Nació como álbum conceptual de género rock sinfónico en 1978. El éxito del álbum (es uno de los discos más vendidos del Reino Unido) dio lugar a múltiples representaciones en vivo en las que, al igual que sucede en la grabación, son la orquesta y la narración del actor Richard Burton los que transmiten la historia, mientras que los actores son un recurso que la acompaña. Desde 2012 existe una versión modernizada del álbum, llamada Jeff Wayne’s Musical Version of The War of The Worlds: The New Generation, narrada esta vez por Liam Neeson, y también tuvo sus respectivos tours de conciertos. En 2016 se llevó a los escenarios del West End por primera vez, pero con escaso éxito, ya que esta música parece ser más apreciada en su forma original como grabación o como concierto, es decir, teniendo la orquesta en escena, y no como un musical convencional.

Spring Awakening

A finales del siglo XIX, el alemán Frank Wedekind escribió una polémica obra de teatro sobre la represión sexual de la Alemania de la época y sus efectos. Por su naturaleza y temas tratados, fue censurada y prohibida en muchas ocasiones. Años más tarde, en 2006, se estrenó en Broadway un musical rock basado en esta obra, que ganó ocho premios Tony. Siete años después, un reestreno del musical introdujo un nuevo lenguaje a Broadway: el de signos. Tanto actores sordos como actores que no lo son interpretan los personajes, fundiendo el lenguaje de señas con sus interpretaciones y la coreografía.

Once

Este musical es una adaptación de la película irlandesa del mismo nombre que ganó el Oscar a la mejor canción original en 2007 por Falling Slowly, escrita, junto con el resto de canciones que componen su banda sonora, por Markéta Irglová y Glen Hansard (que también protagonizaron la película). El encanto de ese filme de bajo presupuesto fue trasladado al escenario en 2011, añadiendo más canciones e introduciendo algunos detalles innovadores a su escenografía. Por ejemplo, debido a que el decorado no se mueve en toda la obra (siempre es un bar), es la iluminación la que se encarga de crear escenarios diferentes al bar, dando muchas oportunidades para usos originales de las luces. Aparte, no cuentan con orquesta, sino que el elenco de actores son los que tocan los instrumentos necesarios para cada escena. Pequeños detalles como estos complementan la simple pero linda historia y las encantadoras canciones.

In the Heights & Hamilton

He mencionado brevemente ambos musicales, pero pienso que las dos grandes obras del puertorriqueño Lin-Manuel Miranda merecen unas líneas más. In the Heights es un musical semi-autobiográfico sobre la vida en el barrio latino de Nueva York, Washington Heights. Mediante la música que oiríamos al pasar por dicho barrio (hip-hop y salsa), cuenta tanto historias de vidas marcadas por la inmigración como historias universales con las que se puede identificar cualquier persona. Hamilton, por otro lado, desarrolla la vida de uno de los padres fundadores y primer tesorero de Estados Unidos, Alexander Hamilton, que al igual que Miranda, era inmigrante. El mensaje que transmite, el claro trabajo que hay detrás, el uso de los diferentes géneros musicales, la perfección y la complejidad de las canciones y sus letras, la diversidad de su elenco y muchos otros factores hacen que Hamilton sea merecedor del boom que ha provocado tanto en Broadway como en el mundo.

Bueno, después de soltar todo esto, hablemos en serio. Los musicales son un concepto absurdo, ¿no? ¿Qué hacen los personajes cantando? ¿Por qué cantan todos tan bien? ¿De dónde ha salido esa gente que baila tan coordinadamente? ¿Por qué bailan tanto si estas coreografías no añaden nada a la trama? ¿Por qué están cantando todos los personajes cosas diferentes a la vez? No sé la respuesta a ninguna de esas preguntas pero sé que, jolín, me mola.

Hay algo que me atrae mucho de una historia que se cuenta a través de la música, algo que me pone los pelos de punta cuando una buena voz o coro de voces son capaces de transmitir los sentimientos de los personajes, hay algo que tienen las buenas coreografías que me deja absorta, algo que me emociona cuando las melodías asociadas a diferentes personajes se funden armónicamente en una canción… son cosas que hacen que me apasione comentar, ver, escuchar, participar en y aprender sobre un mundo tan amplio que es el del teatro musical.

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