Cultura y sociedad

Pizza Para Tres, o cómo hacer cine sin tener un euro

La historia de unos estudiantes que no quisieron conformarse

20.10.2016 @caguecast 6 minutos

Haciendo un ejercicio de autocrítica con humildad, ¿qué se te viene a la cabeza cuando escuchas “cine español”? Seguro que nada bueno. Si España es un país donde las subvenciones al sector caen en picado sin intención alguna de remontar, y los propios espectadores se mofan de las producciones en base a prejuicios, ¿qué impulsa a unos estudiantes a rodar?

Cuando el talento, la creatividad y las ganas de trabajar se juntan, surgen los proyectos. Estudiantes que se niegan a aceptar ser empleados y a entender el paso por la universidad como un trámite en el que te limitas a atragantarte con unos apuntes que olvidarás llegadas las vacaciones.

Pizza Para Tres es uno de los muchos cortos que se gestan en las facultades españolas como salida a esas ganas de crear que comentaba. Durante más de un año, alumnos de la UMA han ido poco a poco aprendiendo no sólo la técnica detrás de la grabación, sino también la gestión y coordinación de un proyecto de gran envergadura. Al fin y al cabo, puede que la mejor forma de formarse como profesional sea esa, emprendiendo tu propio proyecto.

La idea del corto surgió con un imprevisto. En tercero de carrera se toparon con la que es una de las prácticas más tediosas del graduado. Para ella, tenían que realizar un guión, plan de rodaje y financiación, todo de forma teórica, que demostrase la viabilidad de un proyecto, todo realizado por un pequeño grupo.

El autor del guión, Álvaro Ortíz, consiguió escribir primeramente un falso documental de 21 páginas en tan solo 3 días (por una vez, las prisas fueron buenas consejeras) con la ayuda de un amigo suyo matemático, quien le asesoró en los principios de álgebra y geometría detrás de la trama. Se presentó así a final de curso el que sería el pitch, o muestra, que demostró ser el mejor en años.

Entra aquí en escena una figura clave en la historia de Pizza Para Tres. La profesora y secretaria del decanato, Rocío de la Maya, después de corregir con nota el pitch, alienta al grupo a presentar el dossier de Pizza Para Tres al Festival de Cine de Málaga, donde se subvencionan a diez seleccionados. Ante una competencia de más de 50 proyectos, no logran clasificarse. Pero cuando se produce la decepción, surge la verdadera motivación para crecer y su ambición se dispara.

¿Y si estaban planteándolo todo al revés? ¿Y si la respuesta se encontraba en presentarse con un corto ya realizado, y conseguir la reinversión con los premios de los festivales? Esto puede parecer sencillo, pero la realización sin medios es algo más complicado de lo que parece.

Una vez puesto de nuevo el proyecto en marcha allá por abril de este año, se reescribe el guión (una de las tantas) para cuadrar el metraje en uno adecuado para los festivales. Además, se desestimó la idea del falso documental para hacer algo cómico-absurdo, un corto de ficción lineal al uso. Los cinco iniciales comienzan a reclutar a la plantilla definitiva, en primer lugar el equipo técnico, que crece hasta los 15 integrantes. A estos se le suman  un equipo que gestiona las redes sociales, un compositor que realiza la banda sonora (Fran Romguer), un equipo artístico de 22 personas, un operador de cámara (Dani Díaz) y técnico de sonido con experiencia previa (Tony Muñoz). Ya no faltaba nadie. Bueno, sólo los actores.

img_2008El equipo técnico durante la realización del teaser

La productora, Paula Hinojosa, cuenta cómo fue el paso de coordinar y dirigir primero a un grupo de cinco personas, para después pasar a uno de más de treinta. Con el casting sabía que iba a sufrir, ya que el guión exigía 20 personajes en total. Casi nada.

Tras las dos intensas tandas de pruebas para los actores, Pizza Para Tres por fin tuvo su plantilla definitiva, pero los problemas nunca acaban. La antes mencionada Rocío de la Maya, quien tutorizaba el proyecto, les advirtió de que Hacienda somos todos, y Hacienda te jode tanto si eres empresario como si te dedicas al cine amateur. No son pocas las veces que el Ministerio de Montoro ha estudiado pormenorizadamente los premios en festivales, incluidos cortos. Ahora aparentaban trabajar en calidad de empleadores (aunque los miembros del proyecto lo hacen sin retribución alguna) y como autónomos, pero sin poder permitirse dar de alta en la Seguridad Social a un número tan elevado de personas y mucho menos pagar una multa de varios ceros.

Gracias a la asesoría jurídica del Rotary Club, optaron por la única salida que se les ofrecía: montar una asociación. Nace así la AMCA (Asociación Malagueña para el apoyo y Creación Audiovisual) una asociación sin ánimo de lucro que pretende incentivar la creación audiovisual en jóvenes realizadores y difundir la cultura audiovisual. Mediante esta, el dinero obtenido gracias a los festivales de cine y mecenazgo, va a parar a la asociación, y en ningún momento a los bolsillos de los creadores. Desde ahí, se redistribuye en concepto de dietas (gastos de desplazamiento y demás), consiguiendo cubrirse las espaldas en materia fiscal y cubriendo la inversión individual.

Desde la AMCA opera la productora del proyecto, Madredemivida Producciones. El nombre les viene que ni pintado si tenemos en cuenta la naturaleza de su primer corto y la dificultad de este. Leandro Bolorino, el encargado del storyboard, o guión gráfico, se aficionó a esta coletilla, y después de algunos varapalos, el resto del equipo no dudó en hacerla suya. Que en el trabajo también cabe el bromear, vaya.

Me decía Paula Hinojosa, que lo suyo es producir, que esto no es más que el comienzo de una bonita relación con el masoquista mundo de la organización y dirección. Y puede que tenga razón, ya que cumplen a rajatabla los plazos y presupuesto. Dice optar por una producción clásica, donde se deja espacio a la toma de decisiones en grupo para asumir responsabilidades.

El último paso en la preproducción del proyecto fue la realización de un teaser, o una muestra de lo que está por venir. Toda una declaración de intenciones en la que revelan la calidad técnica que desarrollarán en el rodaje. Con la presentación de este, comenzó su campaña de crowdfounding, un micromecenazgo por Internet en el que, poco a poco, han conseguido superar más de la mitad del presupuesto necesario para desarrollar Pizza Para Tres. Con 2.000 euros, no quieren detenerse ahí y alcanzar la meta prevista, probablemente el tramo más complicado.

Con una semana para comenzar el rodaje, todo lo aprendido y conseguido durante este año de trabajo se materializará en unos 16 minutos de cortometraje. Toda la preparación previa es ahora como un salto en paracaídas, donde ya no es posible echarse atrás. Y parece que el aterrizaje será todo un éxito.

px3-1


Este proyecto no podría existir sin la ayuda de gente comprometida con un cine que de otra manera no sería posible. El crowdfounding de Pizza Para Tres te espera: https://www.verkami.com/projects/15766-cortometraje-pizza-para-tres

Etiquetas, , , ,
Artículo anterior Artículo siguiente