Cultura y sociedad

The Loud Residents: "El rejuvenecimiento del rock pasa por gente como nosotros"

Hablamos con el prometedor grupo de rock malagueño tras su último concierto sobre el futuro, la situación actual del rock, la escena... y hasta de sexo

11.04.2016 @caguecast 19 minutos

No hay plan mejor para un sábado noche que poder disfrutar de la música en directo. Bueno, sí, poder disfrutar del concierto sin una resaca importante, pero eso ya es cosa mía, que parece mentira que todavía no haya aprendido a negar unos cuantos chupitos de Jäggermeister.

Ya en el lugar de autos, sala Velvet, para variar, conseguimos ocupar la preciada primera fila. Esta noche toca ver a Ginah Brand (a quienes sinceramente ni conocía) y a The Loud Residents, el grupo promesa de la escena local.

¿Jóvenes? Mucho, pero con los deberes hechos. Tocan rápido, con la rebeldía que les toca. Tocan duro, todavía se lo pueden permitir. Y tocan bien, que es lo más difícil. Un amigo mío tuvo que aseverar casi con disgusto que “Estos cabrones suenan mejor de lo que me esperaba”.

Sixto Martín, guitarra solista, cantante y letrista del grupo, agita su melena a lo Jimmy Page en lo que se podría considerar una catarsis sobre el escenario. Patea la pedalera que tantas alegrías le da en un sinfín de efectos especiales que hacen parecer a su instrumento una orquesta completa.  Manuel Sánchez, otrora bajista en el power trío, ahora acompaña al anterior en la tarea de las seis cuerdas con un gran nivel. Alfon López, el mayor del grupo, aporrea las gruesas cuerdas de su bajo con más mala hostia que nadie, y Juan Correia, el “papichulo”, suda la camiseta detrás del gran bombo y una caja decorada con mujeres algo ligeras de ropa.

Los cuatro forman una auténtica fiesta detrás de toda esta parafernalia de micrófonos, cables y amplificadores. Con actitud y confianza demuestran una vez más que no están jugando, aunque sí que se divierten con nosotros tras el show con unas cañas de por medio para hacer esta entrevista. Alfon, el último en unirse al grupo, no nos puede acompañar y nos quedamos solos con Sixto, Manuel y Juan. Sólo esperamos, inocentemente, que sus respuestas no sean tan afiladas como su música. Sí que lo son.

Gracias a estos pedales con efectos de sonidos psicodélicos, Sixto pasa a ser un DJ enfermo
Gracias a estos pedales con efectos de sonidos psicodélicos, Sixto pasa a ser un DJ enfermo

Mondosonoro os definió como "Un vendaval sónico. Su juventud refresca un sonido garagero, crudo y añejo que enarbolan en formación de power trío para, sobre el escenario, no dejar títere con cabeza." Desde entonces habéis evolucionado y habéis añadido un cuarto miembro. ¿Cómo definís ahora a The Loud Residents?

Manolo: Lo mismo, pero con más instrumentos. (risas)

Juan: No sé... Más maduro, puede.

Sixto: Posiblemente, si escuchas nuestra primera maqueta y la comparas con el segundo EP, eso de "vendaval sónico" queda quizá un poco atrás, porque es mucho más calmado, mucho más tranquilo. Aunque, sinceramente, en directo seguimos teniendo esa actitud. Esa sería una definición que a día de hoy sigue sirviendo para cómo nos gustan que sean nuestros directos.

M: De momento, con el cuarto miembro no hemos llegado a explorar realmente lo que vamos a hacer a continuación. Es decir, los directos que hemos estado haciendo han sido sobre las canciones antiguas, él se las ha aprendido, las hemos tocado y ya está. Ahora mismo, estamos en el proceso de ver qué hacemos con cuatro miembros sobre el escenario y a ver qué sale.

J: Pero somos los putos amos. (risas)

S: Canciones que toda la vida habían sido para ocupar un espacio muy grande, ahora tenemos que dividir ese gran espacio para dos guitarras, con sonidos más concretos, tocando cosas distintas, quizá incluso buscando arreglos nuevos... Poco a poco, eso nos está llevando a un camino que quizá sea el destino de las nuevas canciones de los Loud Residents.

M: Al menos, el destino próximo.

Como os habéis enrollado mucho, todo esto lo editaremos.

M: Podéis tergiversar todas mis palabras.

Podemos decir que eres nazi... 

J: (entre risas) Haciendo el saludo romano en mitad de...

S: ¡Eso lo hizo, tío! En mitad de un concierto en la Feria hizo el saludo romano.

M: Vinieron unos colegas de Madrid que son muy de derechas y yo, no sé, soy de izquierdas, ellos lo saben y tenemos todo el rato la coña. Hice así (hace un amago de saludo romano) y me di cuenta que estaba haciéndolo delante de 3000 personas y dije: ¡hostia! (risas)

El año pasado publicasteis "For you, lovers and sinners", en el que ya se percibe una notable evolución desde vuestros inicios. Cara al futuro, ¿qué tema creéis que marca el camino a seguir?

M: Yo creo que "Verlaine". Nos gustaría mucho, pero sin olvidar a "Prozac", por ejemplo.

J: No hay nada marcado. Porque no vamos a un sitio en concreto. Estamos yendo a donde nos lleve el viento, pero que estemos cómodos con lo que hacemos, que queramos hacer esto. Ahora estamos componiendo, haciendo cosas nuevas, y nos está llevando por un rollo que, a mí personalmente, me está gustando mucho. Más punkarra incluso que "Verlaine", por ejemplo, pero más maduro también, mucho más maduro.

S: Creo que es la primera vez en la vida que nos estamos planteando componer algo con una coherencia. Lo primero que compusimos, por ejemplo, fue un mini LP de 6 canciones y que después completamos con otras cinco, y fue nuestro primer disco. Eso se hizo todo como el primer trabajo a lo loco, eso se compuso ahí... Por eso no tiene ni pies ni cabeza. Son canciones cada una de su padre y de su madre. Luego, el EP nos pasó lo mismo. En realidad, del EP, dos canciones las compusimos el fin de semana antes, ¿sabes?

¿Qué canciones son?

J: "The Battle" y "Prozac". ¡Dos días antes!

S: El domingo por la noche, las canciones se terminaron de arreglar y el lunes empezamos a grabar. Bueno, al fin y al cabo, siempre creemos que fue por gracia divina o algo, las canciones salieron bien y el EP salió bastante redondo. De hecho, "Prozac", que la consideramos de las mejores canciones que tenemos, fue de la noche antes de grabarla.

M: Tampoco nos gusta ese modus operandi, es estresante.

S: Por otra parte, es la primera vez que estamos componiendo de cara a pensar que vamos a grabar un disco. También nuestra mecánica está siendo componer, componer, componer. Cuando tengamos quince o dieciséis canciones, ya haremos selección y diremos: "mira, de estas dieciséis, las que van en un mismo rollo que parecen que pueden ser un disco son estas".

M: Sobre todo, sin fecha de lanzamiento, sin estrés. Ni forzarnos a trabajar, ni meternos palizas en el local. Cuando estén listas, entonces grabamos. Antes, sin estar listas, no vamos a meternos en el estudio.

foto 3 danidejorge

En general, parece que todos vais muy a una. Más allá de preguntar por las influencias, que espero que me respondáis brevemente, sobre todo nos interesa cuáles son vuestros gustos más allá del rock, de lo evidente. ¿Qué creéis que os puede influenciar, qué os gusta más?

J: Es que somos muy distintos. Yo soy muy heavy, en cierto sentido. Me gusta el heavy, pero también me gusta el reggaeton y te lo digo así de claro. Me gusta el reggaetonazo. Soy el "papichulo" del grupo, ponlo ahí. Y es así, tío. Cada uno tenemos nuestras cositas. Al final, creo que aportamos todos algo.

S: Sí, no sé, a mí no me gusta siquiera definir que tengo un gusto concreto. Tengo mis influencias. Un día puedo estar escuchando trip hop, por ejemplo, que es un género que siempre me ha gustado muchísimo y que siempre estoy dentro, y otro día estoy escuchando punk rock californiano, ¿sabes? Cualquier cosa así. A mí, por ejemplo me gusta mucho la música experimental. Experimental en el sentido de disonante, de gente haciendo ruido. Rollo de garage, me gusta mucho The Hentchmen, que es un grupo de los 60 súper perdido.

J: FIDLAR están que te cagas. Ha sido mi descubrimiento de los últimos dos meses.

M: Yo, básicamente, lo mismo que ellos. Escucho cualquier cosa que me suene bien. Me centro en cosas de las que me gustaría tomar referencias. Me gustan cómo suenan, pero no me gustaría copiar el estilo, por ejemplo, de Alabama Shakes , pero admiro la calidad con la que hacen todas sus canciones y la manera de tocar que tienen, que es brutal. No copiaría el género, pero copiaría esa manera de hacer las cosas.

¿La variedad de estilos dentro del grupo es un filón o hay alguna disputa al respecto?

J: Mira, la mayor disonancia se produce en el coche, sobre qué poner. (risas) Ese es, sinceramente, el único momento. Decir: "¿¡qué haces, por qué haces eso!?"

S: "¡Este es mi puto coche y mando yo!"

J: Claro, pero el resto del tiempo a la hora de componer o lo que sea nunca tenemos problemas.

S: Obviamente, siempre hay cuestiones que se debaten y tal. Pero no vienen a ser por los gustos de cada uno, ¿sabes? Aquí confiamos todos en que al final, incluso incluyendo a Alfon, que aunque no esté aquí también tiene sus gustos personales, todos tenemos un punto común. Alfon es un mod, un RocknRolla. Alfon es un punki, ¿sabes?

J: Es un "pureta" también.

Mencionábais antes el garage, que ha sido durante unos años la niña bonita del rock en España. Ahora están surgiendo mucho otras tendencias más rockabilly, algo de surf, incluso punk. ¿Cómo creéis que puede evolucionar vuestro sonido, tradicionalmente garage, en relación a las tendencias nacionales? ¿Os afecta?

S: Mira, si te soy sincero, antes no teníamos ningún tipo de referencia en España. Nos limitábamos a escuchar simplemente música en inglés, anglosajona. Considerábamos que lo que se hacía en España no era nada, porque tampoco nos habíamos metido. Teníamos los típicos prejuicios. Ya, con el tiempo, después de tocar en algunos festivales y conociendo a más gente, te das cuenta que en España se hace una música buenísima. Hay muchos buenos artistas y demás a los que admiramos y con los que hemos tenido la oportunidad de tocar. Pero bueno, sinceramente, no creo que nosotros estemos pensando en tendencias ni cómo sigue en España tal género.

M: Lo último que queremos ser es un grupo de género, que sólo haga una cosa y sólo sepa hacer eso. Bueno, estaría bien que nuestra música se identificara con un género, pero al igual que con otros muchos más. Así que esto es encontrar el equilibrio.

S: Por ejemplo, nosotros tenemos respeto por un grupo como los Parrots , que lo están petando ahora. El año que salieron y pegaron el pelotazo fue el mismo año que coincidimos con ellos. Pegaron el pelotazo gracias al Proyecto Demo de 2013. Y estábamos también nosotros y los Saurs. Éramos los tres grupos más jóvenes que estábamos ese año allí. ¿Qué pasa? Que al final todos han pegado el pelotazo menos nosotros... todavía. (risas) Esa gente se ha movido muy bien, también son algo mayores que nosotros. Pero lo que quiero decir es que los Saurs parece que tienen más campo para evolucionar, pero los Parrots son un grupo de garage cerrado y no van a salir de ahí. Parece que son los Black Lips  españoles o los Almighty Defenders. Bueno, a nosotros eso es lo que no nos gusta, a nosotros nos gusta tener como referencia grupo como los Arctic Monkeys, que en cada disco han cambiado su sonido y han sabido evolucionar. Te gusten más o menos, hay que reconocer que han hecho por experimentar. Lo que no pretendemos nunca nosotros es ser un grupo de un género concreto.

La batalla entre los máximos exponentes de la movida en España siempre está entre Madrid y Barcelona. Si pudieráis elegir, ¿en qué ciudad os afincariáis?

M: Por mí, en Barcelona. No es que yo conozca concretamente la escena, pero aparte del tirón turístico que tiene, que se mueve mucha más gente por las calles y pese a que Madrid también lo tiene, Barcelona a mí, como ciudad, me atrae muchísimo más y me parece que es más hacia el exterior que Madrid.

J: No sé. Yo sinceramente no sé decir: "venga, me voy a Madrid o me voy a Barcelona". Los dos son lo mismo: un escaparate muy bueno y una oportunidad de salir. Que tú vayas a una sala de concierto y que haya un concierto de un buen grupo, o que tú puedas ir a tocar, que la gente vaya a verte... Una movida mucho más extendida que en Málaga. En Málaga, no... (resopla)

S: No hay gente de nuestra edad que vaya a los conciertos, ni mucho menos.

J: Desde Tom Cary, más o menos, esa generación, hasta, más o menos, nosotros hay un vacío. No hay grupos. No hay algo bueno que haya salido. A partir de ahora, yo estoy viendo gente que está haciendo cosas guay.

S: Aunque no sean mucho de nuestro rollo, están, por ejemplo, Stone Pillow. Bueno, Stone Pillow tienen más años. Por ejemplo, Glaciar, que no son de nuestro rollo ni mucho menos pero bueno, están ahí los tíos currando en su género y también hay que respetarlos. También han salido ahora Altrauma, que sí, puede ser que sean de nuestro rollo pero también les queda mucho camino que recorrer. Pero bueno, es una alegría, me hace sentir orgulloso que haya grupos en Málaga que salgan del rollo Drive like Jehu, un rollo más pop hardcore de los '90. Siempre está bien que haya más, siempre está guay. Pero entre Madrid y Barcelona, yo creo que el hecho de tocar en Madrid te limita a ser un grupo nacional. Barcelona creo que es una puerta un poco más al exterior, no sé. Yo creo también que para nuestro género, le pega mucho más la escena que tiene Barcelona. Con los Saurs, con Mujeres, que están pegando otra vez el pelotazo con lo nuevo que están sacando... Yo creo que la escena de garage y más moderna está ahora bastante más extendida por allí.

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Es verdad que en Málaga hay pocas salas con licencia para conciertos y pocos grupos locales dispuestos a tocar en ellas. ¿En qué condiciones veis ahora mismo el panorama musical de Málaga? ¿Cómo lo definiríais?

S: Málaga siempre ha sido una ciudad muy difícil para esto porque es un pueblo. Como buen pueblo, cualquier cosa que tú digas se van a enterar todos o se lo van a tomar de una forma despectiva, más que a lo mejor como una crítica constructiva que es lo que puedes estar diciendo. Es cierto que hay pocos grupos locales, pero es que tampoco se fomenta que haya más. Es decir, aquí en Málaga, sería un lujazo que todos los festivales que se hicieran, por lo menos incluyesen en el cartel uno o dos nombre de bandas de Málaga, desde el festival más pureta hasta el festival más moderno. El SMS, por ejemplo, siempre suele incluir bandas locales, pero luego siempre hay problemas con temas legales.

M: No hay demanda, entonces no hay oferta. Nosotros hemos notado una evolución bastante considerable desde que empezamos en esto, hace unos cuantos años y empezamos a tocar el espacio, hasta ahora, que sí que hay muchas más bandas, muchas más salas. Hay más oferta, pero sigue sin haber demanda. Si la gente no se mueve... ¿qué le vamos a hacer si a la gente no le gusta esto? Un ejemplo de buen festival es el Ojeando o el Monkey Week, que traen a bandas grandes a nivel nacional, pero también dan espacio a locales. Levante tiene prácticamente todos los festivales grandes de España por su buen tiempo y demás, pero es una mierda que en una ciudad como la nuestra, con mayor oferta cultural y nivel cosmopolita, resulte que aquí no funciona.

S: Pero yo creo que tampoco se fomenta. Si en los festivales que se hacen en Málaga, por ejemplo, como el 101, que fue una pena que se fuese a la mierda, si incluyeran nombres de grupos malagueños pues quizá hacen que vayan colegas, descubran la música, descubran el rollo y así se crea una forma tanto de generar público como de darle visibilidad a las bandas locales. Todo se retroalimenta. Los promotores tienen que ir a por el dinero, aunque parezca algo frívolo. Hay que invertir fuerte para terminar todos, público y artistas, ganando.

En relación con la pregunta anterior, ¿creéis que The Loud Residents tendría más popularidad o éxito estando afincado en otra ciudad?

J: Por supuesto, siempre que sea en una ciudad más grande, no Badajoz o Lugo (risas). Con el Proyecto Demo pegamos un pelotazo, aunque fue siendo unos niños, con 15 y 17 años. Mira a  The Parrots y los Saurs (de Madrid y Barcelona), que ganaron el mismo año, y el éxito que consiguieron fue mucho mayor. Son buenos, obviamente, pero no pienso que nosotros lo seamos menos, y no estamos ahora mismo girando por España.

M: También está en nuestra mano el poner toda la carne en el asador, mudarnos a Madrid o Barcelona, a cualquier parte, pero no es el caso.

Sois un grupo muy joven. ¿Creéis que ese factor es algo positivo, o negativo en el sentido de que conlleva inexperiencia y no os hayan tomado en serio por ello?

S: Hemos escuchado eso de "son buenos para ser unos niños". Con el último EP, tanto Diario Sur o RNE 3, el titular fue "The Loud Residents se hacen mayores". Queríamos tumbar la etiqueta de jóvenes.

M: Llevamos tres años escuchando cosas como "Con lo jóvenes que sois, y la que montáis en el escenario". Al principio te hace gracia, pero ya hemos terminado cansándonos de eso. Dejad de decir eso y escuchad nuestra música.

El rock siempre ha sido un género eminentemente joven, relacionado con la rebeldía. A día de hoy, se está perdiendo ese espíritu, ha envejecido. Más caché, más éxito. Paul McCartney, los Rolling y demás glorias que le gustan a nuestros padres. ¿Cuál creéis que es la situación actual del rock?

Todos: Esa (risas).

S: El rock a día de hoy, por muy nostálgico que queremos ponernos, no es lo que era en los '60 y '70, y probablemente nunca lo vuelva a ser. En cierto modo, esto que hacemos es también nostálgico, por amor al género y todo lo que conlleva, pero desgraciadamente, el futuro de la música, en mi opinión, no está en esto. Ya ha pasado su momento,  y no significa que sea algo obsoleto que no sirve de nada seguir haciendo.

M: Lo que queda es la nostalgia, gente que escucha Rock FM. Esta pregunta ya la respondió Alex Turner en la entrega de los Brit Awards en 2014, y dijo algo así como que el rock parece estar oculto, pero cuando menos te lo esperas, sale y es lo más reluciente del panorama. No es algo que vaya a morir, pero tiene sus altibajos.

S:  Ya no vende tanto, puede que se haya trillado demasiado como género, pero aunque tenga tanta mierda detrás, siempre lo inicia gente con pasión, no con la misma mentalidad. Nadie empieza pensando en ganar dinero, como sí lo hace gente en el pop y en el EDM, incluso el indie disfrazado que se hace en España. Consideramos que éste último es un género, cuando realmente es una forma de hacer las cosas. Nosotros  sí entramos dentro de esa etiqueta, lo hacemos y organizamos todo nosotros. Grupos como Izal o Supersubmarina no se hacen llamar pop porque en nuestro país esto te encasilla en los 40 Principales, pero terminan siendo lo mismo en una escena diferente. Mikel Izal al principio hacía canciones totalmente distintas. ¿Cómo te explicas que el primer disco de un grupo español sea un súper éxito y tocan en todos los festivales? Hay que tener a alguien detrás organizándolo todo. Con esto no quiero atentar contra ellos. Es un grupo que no nos gusta, pero respetamos lo que hacen y en ningún momento queremos denostar su música, sí que no llamen a las cosas por su nombre. Grupos como Weezer llevan años con una multinacional detrás, pero no han dejado de ser buenos. El indie es sólo una parte de tu carrera.

J: Indie es una banda que se gasta todo su dinero en ensayar y editar su propio álbum haciendo lo que quieren. Con esa definición, el género no existe.

M: Eso sí, nos gustaría dejar de ser indies, que alguien estuviese detrás moviéndolo todo por nosotros.

¿Por dónde pasa el rejuvenecimiento del rock?

J: Por la gente que tiene ganas de tocar, gente como nosotros. De repente decides montar un grupo para pasarlo bien. The Loud Residents sigue tocando por pasarlo bien, no sólo no vemos dinero, sino que además perdemos mucho. Hacemos la música que nos gusta para tocar en directo y ver que al público le mola.

M: Tenemos casi una responsabilidad, y es la de hacer las cosas bien para atraer a la gente de nuestra edad a la escena. Dar un concierto en la Velvet y que se pete. A nuestro concierto puede venir el que quiera, pero me mola más que venga gente de nuestra quinta para bailar y pegarse hostias en un pogo, y cada vez lo estamos consiguiendo más. Tenemos que poner entradas a precio de estudiante, nada de 13 pavos por vernos tocar, yo al menos no lo puedo pagar. Hay que ser realistas, y los estudiantes sólo pagamos una entrada cara por alguien que nos guste de verdad y hagamos el esfuerzo de ahorrar.

J: Somos un grupo de mierda y hay que poner una entrada asequible.

S: Todo el trabajo que hay detrás de esto no está pagado. Sólo hemos dado dos conciertos a lo largo de estos años en los que creemos que han sido bien pagados, ya no sólo cubriendo gastos, sino sacando algo para reinvertir en el grupo. También hay que reivindicar que los grupos no estamos en esto sin recibir nada a cambio. El AC Hotel de Málaga, un gran negocio que factura millones al año, pagan en consumiciones y estancia a los artistas. Me parece denigrante, estúpido y vergonzoso.

M: Yo prefiero dar un concierto mal pagado en el que se pete de gente bailando a que haya 10 personas entre el público y nos forremos. Estamos en ese punto.

J: Un concierto al que tenemos mucho cariño fue uno organizado en el Muelle 1 de forma totalmente gratuita y vino mucha gente. Había quien estaba para vernos, y otros que simplemente estaban de paso y se quedaron un rato.

Dadnos un objetivo como grupo a corto y a largo plazo.

J: ¿A largo plazo? Forrarme (risas). No, hombre. A corto plazo, querría que el siguiente disco que saquemos fuese algo de lo que esté realmente orgulloso.

M: ¿De forma realista? Que esto no se acabe. Seguir tocando hasta que uno de los cuatro muera. A corto plazo, tocar en la peor hora de un festival grande.

J: A los 27 de sobredosis y un tiro en la cabeza.

S: Yo quiero movilizar a más gente de la escena joven malagueña. Ya no sólo para nosotros, sino para todos los grupos que la compartimos.

J: La escena no la vamos a crear nosotros, esto es así, no somos nadie. Si llegan cuatro o cinco más haciendo cosas que le mole a la gente, nos beneficiaríamos todos con un mayor público. Que haya chavales de nuestra edad que le guste salir de fiesta e ir a conciertos, y terminen queriendo montar su propio grupo. Eso es lo que hace falta.

¿Qué aconsejaríais a los Loud Residents del 2013?

S: No haceros amigos de determinado grupo (risas). Que no perdiese nunca el entusiasmo y las ganas. Y que éramos demasiado pasivos a agentes externos. No teníamos la misma mentalidad, no veíamos el negocio. Es importante pagar para alentar a los grupos nuevos, animarles a que sigan si medio llenan la sala, darles aunque sea 50 o 100 pavos

J: Yo me recomendaría que apreciase aún más lo que estaba haciendo.

M: Teníamos tanta ilusión. No en exceso, pero se han aprovechado de nosotros por ser los nuevos. Hay veces que nos han timado, que no han llegado a pagarnos. Sabemos que la vida es así, y ahora procuramos que esa clase de cosas no nos vuelvan a pasar. El problema de no acordar nada, de no firmar un contrato. Ese dinero nos habría venido muy bien. Habríamos salido antes de Sala 8 y nos hubiéramos comprado instrumentos mejores, habríamos avanzado antes. Aunque yo no me arrepiento de nada.

J: Llenar nuestro primer concierto hasta los topes y no ver un duro.

Ya la última pregunta, realmente no muy seria. ¿Qué es mejor, un orgasmo o tocar frente a un público enloquecido?

(Aquí sí que se ríen todos)

J: Buah, depende de qué orgasmo. Y depende de qué público.

Haced el esfuerzo de pensar en vuestro mejor concierto y en vuestro mejor polvo.

J: Al fin y al cabo, voy a tener veinte orgasmos al día, ya sea con alguien o en solitario. Bueno, puede que no tantos. La cosa es que he tenido muy buenos orgasmos, pero no tantos buenos conciertos en los que todo sale perfecto y el público está a tope.

S: ¿Vale decirte que prefiero el concierto porque sé que después viene un polvazo?

M: El sexo es más terrenal. Al tocar te sientes como una estrella.

S: Te sentirás como una estrella, pero a mí en la cama me gusta que me hagan la estrella.

J: Me enterrarán con honores, como en Ojén, que me tuve que ir después del concierto a la tienda de campaña, y estaba a tomar por culo.

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Fotografías realizadas con el cariño de la cámara analógica de Dani de Jorge. Más info de su obra en su página de Facebook

Puedes escuchar a The Loud Residents en su Bandcamp, Youtube y Spotify:

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