Creación literaria

Biromes y poetas

13.12.2016 @cristobalvs 1 minuto

Anda por la calle el Poeta, con la parsimonia cansada del recién levantado, en busca de un autobús que le ahorre cinco minutos de camino dolorido y resacoso. Le adelanta  el monstruo municipal y la cola de gente se evapora rápida y eficientemente. Le llega el turno al Poeta, pero se detiene, da media vuelta y se sienta en la parada a esperar el siguiente o, quizás, piense dejarlos pasar de largo a todos.  Los ojos entrecerrados bajo las Ray-Ban, el cuerpo recostado en la marquesina,  el tráfico le pasa ruidoso y él deja escapar la poca mañana que queda con la cara al sol de los rayos de invierno.

Al otro lado de la acera, en el bus, dirección inversa, el Escritor reconoce al Poeta y cree ver la inspiración y él último premio del Poeta en ese duermevela, en esa cabezada poética de suburbano y marquesina. La contemplación, decía Aristóteles. La poesía. O algo así.

 

(Inspirado en la contemplación furtiva del poeta Álvaro García, recordada tras escuchar la versión de Andrés Calamaro de “Biromes y servilletas”)

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