Creación literaria

Quand le sage désigne la lune, l'idiot regarde le doigt

21.03.2017 @mirabaytalim 2 minutos

Me alegro de que miraras para otro lado
cuando llegó ese viento asqueroso
para robarme cada uno de los pétalos
de esta flor
que no soy.
Me quedé tan desnuda
que hubiera muerto de vergüenza
si hubieras posado tus ojos en mis caderas huesudas,
mis kilos de defectos
de más,
mis ojos inundados de miedo y
mi piel agrietada, seca
y tan falta de besos.
Me alegro de que miraras para otro lado
durante el tiempo suficiente
como para que la saliva hiciese efecto,
el hilo dejara de romperse
y los huesos volvieran a su sitio
sólo con mi ayuda.
Hubiera sido horrible tener que apagar la luz,
ocultarme bajo sábanas de decepción
y aguantar tus palabras de auxilio
y consuelo.
Me he vuelto una orgullosa,
ya lo sabes.
Ya no quiero que me vean llorar
y prefiero hacerme la muerta,
caerme sola,
ser una estúpida dramática.
Me alegro de que miraras para otro lado
porque sabes,
estaba preciosa rota y recomponiéndome
y te hubieras enamorado tanto de mis pedazos
que hubieras enloquecido al no saber cómo unir las piezas,
formar el puzzle,
sentirte necesario e importante.
Me alegro de que tus manos estuvieran tan lejos
y tu corazón tan ciego
y tan cerca.
Ahora que quieres mirarme,
yo estoy por encima del cielo
y no alcanza, ya nada alcanza.
Ojalá me vieras y nunca quieras dejar de mirarme
y yo te diga no.
Ahora no.
Es tarde
porque en aquel momento tú creíste que era pronto
y el error no era yo cayéndome
ni siquiera si era (o no) un mal momento.
El problema es que no sabías que cuando quiero algo
me muerdo la boca,
las ganas
y el corazón
hasta derramar esa sangre que me hace sentir viva y saber
que tú,
deberías haber estado mirándome.

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