Creación literaria

Señor de las palabras

08.05.2016 @Ratcala 2 minutos

Allí , con el marchitar del día y su tono anaranjado Curiosidad por fin venció a Miedo, sonriendo, abrazó a Experiencia. Cerca, en la esquina de Realidad, Ética se prostituía. Conciencia, cansada, se mudó a Precio. Ego, ansioso de poder, esclavizó a Inteligencia cuando Humanidad desapareció.

Entre tanto, con miradas lascivas, en aquel bloque de pisos más conocido como Mundo,Verdad idolatraba a Mentira por su promiscuidad. Frente a un espejo, Compañía maquillaba a Soledad, para que fuese menos fea.

No muy lejos, entre recuerdos, sentada en un banco, Muerte lloraba por Vida, acababan de romper.

Dolor, demasiado ebrio y con un fuerte trastorno de identidad, preguntaba a Placer ¿Por qué hay gente que nos confunde?.

Algo mágico ocurría en la sala 1789 del hospital París, del dulce amor entre Libertad y Opresión, nació su retoño Revolución. Mientras, en la azotea, quizás demasiado quemada para soportarlo, Esperanza se suicidó. Pena y Sentimiento no la olvidan, pero decidieron avanzar.

Susurro, que solo salía en ocasiones puntuales, en una reunión de amigos y ya harto de sus formas, llamó la atención a Grito y le enseñó como comportarse.

A las afueras de aquellos bloques, cerca de las cuadras, se organizaba una carrera. Pasión y Compromiso, recorrieron Esfuerzo y por fin llegaron a Recompensa.

En el picadero de aquellas cuadras, Realidad e Imaginación, de la mano cogidas, cabalgaban un sueño. Claro estaba, entre risas y con arena entre las manos, Amor y Odio jugaban con Alma.

Decepción y Tiempo, felizmente casados, se mudaron a Indiferencia. Aunque allí no todo era perfecto, Igual acosaba a Dispar, por que eran mayoría.

En el hotel Agonía, sin pudor y siendo grabados, Olvido se acostó con Perdón. Todo fue bien, pero Rencor los chantajeó.

Meta, siendo un tanto huraña y alejada de todo, no podía comprender, y esto le hacía gracia, la insistencia de Tropiezo. Presente compraba flores, se enamoró de Pasado y abandonó a Futuro. Futuro, tras esto, de luto por la pena, se vistió de negro, para siempre.

En la casa del lago, la más pobre de todas, Cultura y Razón, criaron, a duras penas, a Opinión. A unos metros de allí, también mirando al lago, en el manicomio Suerte, entre las diferentes habitaciones y pasillos, Bondad que hacía demasiado tiempo que allí se encontraba, cuando vio a Maldad y aún sabiendo que fue ella quien la encerró, la perdonó. Comprensión, que llevaba drogada demasiado tiempo se asqueó ante esa horrible escena.

Saber, entre sollozos y compungido , envidaba a felicidad de Ignorancia.

Fin, cuando llegó el momento, besó a Principio.

Porque las palabras cobran vida dependiendo de la mano que las escriba.

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