Creación literaria

Si tú...

21.03.2017 2 minutos

Si, tú, has irrumpido en la sacristía de la poética. Si, tú, has leído con misticismo cada verso, cada poema. Si, tú, has sido bautizado con absenta bendita. Si, tú, has manifestado, orando anaglifos, tu rigor lírico en un ritual sacramental. Entonces puede que intuyas que hay detrás de la palabra llana de cuatro sílabas que rige este credo y nos une, a ti y a mí, hoy, aquí.

Pero si no distingues, aún, un soneto de una octava; una cuarteta de un serventesio o una redondilla. Si no distingues, aún, una quintilla de un quinteto; una lira de un madrigal o una silva. Si no sabes, aún, qué es un romance, una oda, una égloga, una epístola o una elegía.

Si nunca has leído los cantares de gesta, el romancero o el mester de clerecía. Si nunca has leído las coplas de Manrique, las églogas de Garcilaso, las liras de Fray Luis, el Cántico espiritual de Juan de la Cruz, las octavas de Góngora, los sonetos de Lope y Quevedo, el Canto a Teresa de Espronceda, el Tren expreso de Campoamor, las Rimas de Bécquer. Si nunca has leído el Azul… de Darío, a los Machado, las antologías de Juan Ramón, El ciprés de Silos de Gerardo, la voz de Salinas, el Cántico de Guillén, la destrucción de Aleixandre, el Llanto de Lorca, los hijos de Dámaso. Si nunca has leído el Tiempo de Prados, el deseo de Cernuda, el marinero de Alberti, el perfil de Hinojosa, las islas de Altolaguirre, los veinte poemas de Neruda, el viento de Hernández, la paz y la palabra de Otero, el Áspero mundo de Ángel González o la breve obra de Jaime Gil de Biedma.

Entonces, tú, no has leído poesía. Entonces, tú, lector, no sabes, tan siquiera, qué es ni lo que entraña la palabra llana de cuatro sílabas que rige este credo y nos separa, a ti y a mí, hoy, aquí y ahora.

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