Metaperiodismo

Columna es lo que se empieza a leer por la firma

Ensayo sobre el ethos de los principales columnistas del país

20.02.2018 @mlsampalo91 8 minutos

Cuando accedo a la web de un periódico voy en busca de columnistas y articulistas concretos. No suelo seleccionar mis lecturas de opinión por el tema sobre el que se escribe. Ante una disposición de tiempo limitada, tengo que priorizar los textos a leer. Hay autores que siempre elijo como primera opción: Arcadi Espada, Cayetana Álvarez de Toledo y Jorge Bustos en El Mundo; Manuel Jabois en El País; Juan Soto Ivars en El Confidencial; David Gistau en ABC; Elisa Beni en eldiario.es, y David Torres en Público. Luego ya, una vez leídos estos autores (en el caso de que publiquen ese día) y si dispongo de más tiempo y ganas, puedo leer a otros columnistas/articulistas que tienen atractivo para mí, aunque menor; o incluso seleccionar por el título o la temática.

Con esto, quiero decir que hay una serie de autores que me han ganado como lector: porque su ethos (que es la personalidad del autor, su idiosincrasia), por diversas razones, me resulta atractivo. Esto le da la razón, al menos en mi caso, a Federico Jiménez Losantos, quien dijo que una "columna es lo que se empieza a leer por la firma del autor".

Una cuestión que me hago, pero que, por desmemoriado, soy incapaz de contestar es: ¿cómo llegué a estos autores? A lo que sí puedo dar respuesta es a lo que me enganchó y atrapó de ellos, o sea, concretar/definir qué es lo que provocó que eligiese sus columnas preferentemente para leerlas con fidelidad. Me explico:

De Jorge Bustos, de su ethos, me atrae su ideología, con la que me siento identificado: lo que, en su caso, refuerza mis opiniones. En palabras del profesor Fernando López Pan: "Esa coincidencia habitual entre columnista y lector hace que éste acuda a su columnista en busca de orientación para saber a qué atenerse en relación a lo que está pasando". Y según W.G. Ward: "El columnista de éxito, la mayoría de las veces refuerza las ideas del lector y le da seguridad".

También, de Bustos, me resulta atractivo su estilo; en concreto su uso del lenguaje, su rico léxico utilizado: mezcla de erudición y neologismos, a lo que suma algún coloquialismo. Este exquisito y exclusivo uso que hace del lenguaje, que convierte a la columna en una pieza de arte, me ha imantado: como aprendiz de escritor de columnas lo siento como un referente al que seguir. El humor es otro componente que me llama la atención de la escritura del autor madrileño. Su fina y constante ironía.

Con Manuel Jabois, en cambio, no puedo decir que coincida ideológicamente. Él mismo, en la revista Jot Down, expuso su pretensión de que sus columnas resulten incómodas y no sean refuerzos ideológicos para el lector:

Las columnas funcionan con ese tipo de conexiones: ideas que de repente tienen que ver porque el autor consigue armonizarlas, y provocan el debate, el enfado, el estupor o el asentimiento del lector. No son columnas simples ni meros reforzamientos ideológicos para satisfacción del público. Son artículos incómodos que, al menos en mi caso, provocan exactamente la reacción que busco como lector de periódicos: que me hagan pensar, no que me aplaudan como a un mono.

La mirada es lo que me atrae esencialmente de Jabois, su manera inédita de enfocar los asuntos de actualidad. En palabras suyas:

Se necesita leer la noticia una vez tras otra hasta conseguir escapar de las obviedades que se piensan en un primer momento. Yo siempre pongo un ejemplo, y ese ejemplo es Arcadi Espada, probablemente el mejor columnista 'de ideas' que yo haya leído: un tipo que busca el otro lado, a veces de forma temeraria.

Precisamente, se refiere a Arcadi Espada, otro columnista de ideas como es el autor gallego. Y este columnismo de ideas es el que más valoro, el que con más ansia espero su llegada. Como él mismo dice respecto a una columna de Espada, "Es una columna estupenda. Tiene todo cuanto pido a un artículo de opinión, esto es: que no opine el autor, al menos no del todo, pero sí que ayude a opinar al lector".

En Jabois, al igual que en Espada, busco el goce intelectual: que me pongan a pensar. Que me den un punto de vista diferente al mío: no que refuercen mis ideas, sino lo contrario, que me hagan confrontarlas con otras.

David Gistau, otro de mis predilectos, me resulta atractivo por su vasta cultura, por su utilización del humor (corrosivo, ácido) y por sus acertadas y continuas referencias a la cultura pop: pieza clave en sus columnas. Además, disfruto con su escritura directa y mordaz. Tajante. Ideológicamente también me siento reforzado por Gistau.

Pero no todo en el ethos es ideología. Por ello creo interesante dejar constancia de mi caso con Juan Soto Ivars, como paradigma del ethos atractivo a pesar de la discrepancia ideológica. Me costaría definir qué es lo que me atrae de él, porque no suelo compartir sus opiniones: es más, en ocasiones me produce irritación, enfado y hasta rechazo. Pero le sigo leyendo, aun así. Puede que sea la manera de abordar los asuntos (y qué asuntos), la perspectiva desde la que afronta los temas de actualidad: fresca, descarada, mordaz, irónica. Polémica. Me hace reflexionar. Incluso a veces me convence y me hace cambiar de opinión. Además, demuestra una cultura amplia y un magnífico uso del lenguaje. "El reconocimiento social de un saber", del que hablaba Álvaro d'Ors.

Al hilo, tiene dicho López Pan, que "la persuasión propia de la columna no pretende la modificación de las actitudes y concepciones; sino más bien intensificar la adhesión a las actitudes y concepciones que ya de hecho comparten el lector y el periodista". Es comprobable, al menos en mi caso, que con Jabois y Soto Ivars esta afirmación no siempre se cumple.

La cercanía, la confidencia autor-lector, también es importante para afianzar el ethos. En los casos de Jorge Bustos, y especialmente de David Gistau y de Juan Soto Ivars, esta cercanía con el lector es fundamental. Yo les llamo "columnas calientes". Te miran a los ojos y te hablan de tú a tú; esa es la sensación: como la de un amigo que te encuentras por la calle y te cuenta lo último que le ha pasado. El lenguaje sencillo, las apelaciones al lector, la escritura en primera persona (el yo y el nosotros) y la inclusión del autor como actor en el texto son los elementos básicos para crear esta intimidad.

Una intimidad que no persigue el columnismo de ideas. Así, Manuel Jabois y Arcadi Espada escriben 'alejados' del papel. En este tipo de columnismo lo relevante es transmitir una mirada, una serie de ideas con el menor revestimiento posible. Tiene escrito Manuel Jabois:

Cada vez más, yo no soy el protagonista, así que no paso por la vergüenza de considerar que mi vida es interesante a los ojos del lector: es la vida de los demás, del propio lector, y el 'yo' del artículo es un 'yo' espectador, pasivo, a veces hasta irónico. Me ocurrió hace poco con una pareja de adolescentes que eligieron mi escalera del piso como nido de sus amoríos; esa historia que ocurría en mi vida real, y en la cual yo no era el protagonista, la utilicé para reflexionar sobre el amor adolescente, el primer amor irrompible.

Suelo compartir, con frecuencia, en redes sociales, los textos de Jorge Bustos y de Manuel Jabois, entre otros. En el caso de Bustos, los comparto con la intención de transmitir a mis seguidores lo que yo pienso/opino sobre un asunto, "pero en vez de contároslo yo, lo va a hacer Bustos escrito de manera exquisita y con mucha más información y formación", pienso. Cuando comparto una columna de Jabois, en cambio, no suelo hacerlo por coincidencia ideológica, sino porque yo he disfrutado leyéndolo, reflexionando mientras leía ese artículo, y como señal de admiración, les digo a mis seguidores con orgullo: "mirad que ideas tan extraordinarias se le ocurren a este señor, disfrutad de la lectura, coincidáis o no con el mensaje".

Por último, hay dos brevísimas reflexiones más, relacionadas con el ethos, que me gustaría esbozar, y de las que también parto desde la experiencia personal:

Está comprobado que no se lee igual el periódico en papel que en digital: y esto, por ende, afecta a las columnas de opinión. En papel se leen columnas de autores que muy rara vez uno leería en el digital. ¿Por qué ocurre esto? Puede ser, pienso yo, que en el papel encontramos la columna en una página junto a otros textos, por lo que, si estamos leyendo una pieza determinada, al tener al lado la otra, desplegada en la misma página, se nos invita a leerla. En cambio, en el digital hay que ir deliberadamente en busca de esa columna, hay que clicar en ella, y esta suele encontrarse en un compartimento estanco.

Además, en el papel solemos hacer una lectura lineal; mientras que en el digital realizamos una lectura 'a la carta'. Vamos directos a la información o a la opinión concreta. Y la lectura en papel suele ser más profunda que en la web, en la que a veces nos quedamos en el titular, superficialmente. Con esto, quiero decir que, cuando leemos el diario en papel le damos la oportunidad de persuadirnos a columnistas a los que frecuentemente no se la concedemos. Propongo la idea del papel como un captor de ethos.

La otra reflexión trata del ethos institucional (la idiosincrasia e ideología del medio). Los periódicos que leo habitualmente, que son cuatro —El Español, El Mundo, El País y El Confidencial—, están cercanos a mi ideología. En ellos, los columnistas que escriben suelen también compartir estas ideas. Hay excepciones, pero son eso: excepciones. Es el caso de Juan Soto Ivars en El Confidencial, de Almudena Grandes y Mario Vargas Llosa escribiendo en El País (en las antípodas ideológicas, entre ellos), o de Federico Jiménez Losantos en El Mundo, que se sale por la diestra.

Al respecto, apunta López Pan: "Cada publicación define a sus lectores por los temas que trata y las perspectivas que aborda, por el revestimiento formal. Esos datos están a disposición del columnista y puede manejarlos cuando inicia el proceso inventivo de su columna". Y Esteban Morán opina que: "La falta de coincidencia general entre las posiciones del medio y las del columnista daría lugar a un desconcierto público". Además de que "puede observarse que los columnistas, aun cuando no contraigan ningún compromiso material con la dirección del medio, sí hacen un esfuerzo por adaptarse a su idiosincrasia".

 

*Este texto está extraído y adaptado del Trabajo Final de Máster 'El nuevo columnismo español: David Gistau, Manuel Jabois y Jorge Bustos'.

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