Colección de entrevistas a jóvenes columnistas

Emilia Landaluce: "La columna como elemento arquitectónico es fálica"

07.03.2017 @juanromerafadon 6 minutos

El Twitter de Emilia Landaluce (Madrid 1981) es un manifiesto apologético contrario al emoticonismo. Engendro gráfico para uno, recorte léxico para otros e inutilidad económica quia multis. En su biografía lo deja claro: "No uso emoticonos". Es mejor prevenir que bloquear, así que tenerlo como carta de presentación puede ser una gran idea. Pero su lucha en redes va por otro lado. Quizá ese espacio virtual se ha convertido en un altar de idolatría a su perro. De hecho, en una ocasión tuvo que pedir perdón por la belleza del animal: "Lo siento, es guapo", rezaba. Algo puede olerse uno cuando, al entrar en su perfil, lo primero que ve de foto de portada es un enorme perfil dibujado de un dachshund. Para el español que no pueda buscarlo a mano le diré que es un perro salchicha. O al menos eso parece. Cuando se planteó el especial de "Entrevistas a jóvenes columnistas", había una necesidad intrínseca de que estuvieran los columnistas jóvenes más influyentes de los diarios español . Sin duda, había que entrevistarla. Tras buscar alguna manera de ponerme en contacto con ella, la solución llegó a través de un follow de vuelta. ¡Bendito seas, Twitter! 

Landaluce se marchó de El Mundo dirección a ABC junto a otros compañeros como Gistau pero, dos años después, García Abadillo la incorporó a la plantilla del diario de Unidad Editorial. Su papel oscila de manera estratégica, como ficha de ajedrez, entre las mayores casillas de influencia en el diario de Unidad Editorial. Desde la sección de nacional al columnismo político. Pero, si por algo destaca Emilia, es por su papel en la crónica social y la prensa rosa, a la que defiende a capa y espada. De hecho, se indigna cuando se habla despectivamente de ellas. Reconoce en el género una de las fuentes de información clave en las publicaciones trascendentales, más allá de los hackeos pagados "porque eso no es periodismo". Es común que en sus artículos mezcle el humor, la ironía y la crítica ácida, que escuece pero sin hacer daño. He aquí la razón de ser.

En las charlas organizadas en 2014 por la Fundación Manuel Alcántara contó cómo comenzó con una beca en Expansión después de haber estudiado humanidades. ¿Es este el alma máter del periodismo?

El alma mater del periodismo es la curiosidad y la mirada crítica. Da igual lo que se haya estudiado, lo importante es interesarse por lo que sucede e interpretarlo para el lector al que vaya dirigido. Evidentemente las lecturas, las vivencias, cualquier cosa ayuda a escribir y aporta perspectiva personal. También me gustaría recalcar una cosa que suele olvidarse. La necesidad de encontrar buenos maestros que te corrijan. Yo he tenido la suerte de tener tres jefes muy diferentes que me han aportado otros matices. El periodismo es un constante aprendizaje en el que autoexigencia es vital.

En esa ocasión reconoció que su primer gran error fue confundir las cifras en los resultados del Ibex que fueron portada del diario Expansión pero ¿cuál ha sido el primer gran error que ha tenido el periodismo en la era digital?

Dar contenido gratis. Ha sido un error del que creo va a ser difícil que nos recuperemos. También, en algunos casos, el papel se ha digitalizado (haciendo un contenido digno de no ser pagado) por lo que es normal que muchos lectores de periódicos nos hayan dejado.

En esos coloquios dijo que la vida era algo tan serio que sin humor sería terrible. ¿Considera que en las redes se está coartando la capacidad de hacer humor o que se está cumpliendo con la ley?

El límite del humor está en el código penal. Desafortunadamente estamos en una sociedad que se ofende por nada. Pocos comprenden ya la ironía y el sarcasmo. Lo mejor es no hacer caso a las redes sociales ni a las personas que escriben cartas a los periódicos.

Odio la palabra vagina, nunca la he utilizado. Prefiero decir coño. En España hay grandes columnistas pero creo que son un poco inclasificables.

¿Cómo se pasa de la información económica al columnismo y la crónica social?

En realidad todo es lo mismo. Por eso ahora no tengo problema en escribir en la sección de Nacional. No olvidemos que la vida privada de los reyes determinaba el destino de un país. Y ahora, eso mismo, pasa en Podemos. ¿O alguien le pasa desapercibido la importancia de las cuestiones personales en política?  Mientras haya rigor, perspectiva e interpretación se puede escribir de cualquier cosa.

¿Resulta en cierto modo despectiva la connotación "interés del público" que se le ha otorgado a la crónica social y a la prensa rosa en general?

Personalmente a mi no me interesa casi nada de la crónica rosa más allá de que los que considere personajes de un reality nacional. Así que solo me interesan si son malvados, locos, cómicos... En el caso de los políticos o personalidades públicos su vida privada se convierte de interés público precisamente en cuanto choca con el interés general. Es decir: si un político utiliza fondos reservados para pagar joyas a su amante. No se olvide que la mayoría de denuncias de corrupción provienen de amantes o mujeres despechadas.

¿Es el ser humano el que busca noticias morbosas o es el propio producto el que despierta esa necesidad?

Es inevitable que el ser humano busque el morbo. Siempre ha pasado.

De este periódico han salido algunos de los columnistas mejor considerados de España. Y los han fichado otros periódicos. En El Mundo en donde convivimos columnistas de izquierdas y derechas, liberales...

¿Tiene lugar la prensa rosa en un espacio distinto a los suplementos y las contraportadas?

¿Por qué se habla despectivamente de la prensa rosa? ¿Cuál fue la única exclusiva mundial (más allá de filtraciones interesadas o hackeos pagados que eso no es periodismo) más importante, por ejemplo, de 2014? Pues Hollande en moto con cruasanes para Julie Gayet.

Quizá haya sido el tema omnipresente durante el especial pero, por su alcance, me veo obligado a preguntarle por la prosa cipotuda. ¿Cree que también existe la prosa "vaginotuda"? ¿En qué se basa?

Odio la palabra vagina, nunca la he utilizado. Prefiero decir coño. En España hay grandes columnistas pero creo que son un poco inclasificables. Sin embargo, he de decir que si quisiera escribir según las pautas del género cipotudo tendría mejores historias de bares, ligues, borracheras...

¿La cuestión del género ha cerrado puertas en un género tan patriarcal como el columnismo?

El columnismo es tan patriarcal como el resto del género periodístico.

Adaptando un poco el eslogan al periodismo: ¿Será el columnismo feminista o no será?

Lo que no sé es si será el columnismo. En cualquier caso, la columna como elemento arquitectónico es fálica.

El fichaje de Umbral en El Mundo se vivió casi al mismo nivel que el de Ronaldo (salvando las distancias), ¿Se ha convertido desde entonces El Mundo en el epicentro del columnismo español?

De este periódico han salido algunos de los columnistas mejor considerados de España. Y los han fichado otros periódicos. Yo creo que tiene que ver la propia idiosincrasia de EL MUNDO en donde convivimos columnistas de izquierdas y derechas, liberales... Es un periódico libre en el que se puede escribir de cualquier cosa.

Dijo Truman Capote: “Una conversación es un diálogo, no un monólogo. Por eso hay tan pocas buenas conversaciones: debido a la escasez de personas inteligentes". Acercándonos a su faceta de entrevistadora, ¿qué opinión le merece esto?

Hay muchas personas inteligentes a las que entrevistar. Lo que pasa es que normalmente no salen en los periódicos. Uno de los desvelos habituales, ya sea como comentarista política, cronista rosa o entrevistadora de personas más o menos sesudas, es encontrar nuevos "personajes [es una forma de hablar]" que aporten una visión nueva. Los periodistas tenemos también el deber de descubrir al lector mundos que desconoce.

¿Quién cree que le aportaría más a la entrevista, Corina o Trump?

Trump, mucho más. Me gustaría saber cómo es de verdad.

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