Metaperiodismo

Etiqueta Negra: A sangre fría

Dialogaban sobre sangre, asesinos, muertos; y lo hacían con sutileza y benevolencia

18.01.2017 @marisabellucas 4 minutos

Málaga estaba fría en el Blue Monday o día más triste del año, y La Térmica nos citaba de nuevo con el género negro. Probablemente el escenario perfecto. En cualquier caso, puertas abiertas y una sala exenta de sillas vacías y llena de miradas expectantes. A sangre fría, de Truman Capote, iba a ser la coartada para encaminar la tercera sesión de Etiqueta Negra dirigida por Teodoro León Gross. Junto a este, Manuel Jabois, columnista en El País, y Julio Villanueva, editor en la revista Etiqueta Negra. Comenzaba la presentación del acto y de los conferenciantes. El crimen sobre la mesa y la literatura y el periodismo limitando la realidad y la ficción.

Se entiende que el género negro terminó germinando sobre la superficie de la realidad, justificándose de esta manera la intriga por la novela reportajeada. Literatura y periodismo, donde el factor diferencial reside en la responsabilidad de uno y otro. Ambas combinaciones, en cualquier caso, mutables. Conceptos estilísticos y flexibles. Decía León Gross: "Si tú admites que la literatura contamina el periodismo, en definitiva acabas con la credibilidad de este". Truman Capote probablemente ganó desconfianza entre el público porque nunca quiso saber qué quería escribir con A sangre fría y terminó viviendo aterrado en la búsqueda interna de la objetividad perdida. Siempre quiso terminar esta novela pero de él no dependía. El escritor hizo que la ficción terminara convirtiéndose en la realidad que él esperaba firmar. Pero eso como, dijo Jabois -dos botellas de agua después y con el pelo alborotado- es mérito del artista: "son los artistas los que transcienden y se convierten en celebridades, pero no pueden ser tratados como periodistas atados al hecho, atados a la rutina". Y sigue: "el crimen de Kansas es impactante, pero no es un crimen que de para trescientas páginas, en doce páginas lo describes. Pero si tú eres un artista y tienes una voluntad artística sobre ese crimen, te conviertes en Truman Capote y escribes A sangre fría, pero ya no es un oficio, ya no es un ejercicio periodístico, sino artístico y novelístico".

[su_quote]Son los artistas los que transcienden y se convierten en celebridades, pero no pueden ser tratados como periodistas atados al hecho, atados a la rutina[/su_quote]

La conversación derivó hacia la construcción del reportaje y la crónica. Las miradas. Apuntaba entonces Jabois una frase acuñada por Arcadi Espada, la acumulación de qués: "Es la que mejor te puede decir el porqué, sin embargo, buscar el porqué de primeras es un gran error. Yo con esos qués puedo llegar al porqué". El columnista puntualizaba, previamente, su papel como periodista que no busca descubrir al asesino sino conocer los detalles, esas miradas, y los resquicios que revelan confesiones. Turno de Julio: "yo discrepo en eso abiertamente, no puedo separar el porqué de los hechos como ser humano". Hablaba de tiempo, de no caer en el error causal del hecho. Entretanto, los asistentes permanecían en un silencio de conformidad con lo que escuchaban. Las voces de Julio, con su bello timbre peruano, y la de Manuel, bajo el tono gallego que ya esconde el de un madrileño más, habían conquistando el ambiente. Dialogaban sobre sangre, asesinos, muertos; y lo hacían con una sutileza y benevolencia que permitía a la mente del más ingenuo imaginar que los Clutter quizá fueron asesinados entre ellos a cuchilladas mientras rendían culto a Capote. Ficción en todo caso.

"Casos como el de los Clutter, crímenes de semejante magnitud, despiertan el interés de los hombres de leyes en todas partes, en especial los que tienen a su cargo la investigación de crímenes similares todavía sin resolver, porque siempre es posible que al solucionarse un misterio pueda a la vez resolverse otro" (A Sangre Fría, Truman Capote, pág. 214). Lo que no sabía Truman era que no solo había resuelto el misterio del asesinato de esta familia de Kansas. El crimen, como la charla que nos ocupa, era la excusa perfecta para entender la cohesión literaria y periodística, para velar una obra artística, la cual generó cuestiones que nunca se habían hecho y que debían estar ahí, en la investigación: policial, narrativa y periodística.

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