Metaperiodismo

"Hoy sólo priman los best-sellers de gente tan nociva como Arturo Pérez Reverte, que escribe con el culo"

Inauguramos una serie de conversaciones con el polifacético escritor Emilio Arnao

03.12.2016 @dpelagu 10 minutos
Emilio Arnao es el escritor de las mil publicaciones, el hombre de la pluma infinita, el titán de las Baleares. Se puso en contacto con El Reverso cuando supo de su existencia. Nosotros no podíamos creerlo. Lo mismo escribe en la publicación de jóvenes estudiantes de Periodismo que en El Mundo Baleares o en El Imparcial, el periódico de Luis María Ansón. Quiere escribirlo todo, y todo lo escribe bien. En Arnao no hay autocensura, las palabras le surgen de la pluma como agua brota de una fuente natural. Arnao es el poeta de culto que se celebra como aquel que sabe que posee un prodigio natural desconocido para la civilización. Cuando le comento la idea de la entrevista, se siente agradecido. Le mando diversas preguntas cada ciertos días. Quiero que sea una retrato atemporal. Una entrevista semi infinita dividida en varias entregas. Es un tipo que resulta inquietante y al que hay que preguntarle por su visión de todo aspecto de la vida. Constituye una generación literaria en sí misma, como dice. Él quiere que le conozcan. Nosotros se lo presentamos.

"Emilio Arnao es un monstruo -en el sentido de prodigio-, el monstruo de los ingenios. Escribe más que 'El Tostado', más que Lope, más que nadie en el mundo, y con un brillante estilo. Es capaz de escribir una novela en 10 días. Publica tres artículos diarios sin cobrar un céntimo. Es un surtidor de palabras, un pozo de tinta, quizás sea un genio o un grillado que vive en Mallorca." El que le alaba es Raúl del Pozo en el párrafo final de su columna diaria en El Mundo. Arnao se considera a sí mismo un poeta fracasado, pero sus admiradores son variados y, ante todo, reseñables. Amigos como Antonio Miguel Carmona, Luis María Ansón o el ya citado Pozo. En el primer asalto de nuestras conversaciones, la literatura es campo de batalla.

¿Qué se le ha de venir a alguien a la cabeza cuando piensa en Emilio Arnao?

Que soy un escritor íntegro. Un poeta fracasado que vive en una cochina provincia como Palma de Mallorca. Aquí me siento deprimido, pues no hallo el reconocimiento que tal vez, y sólo tal vez, mereciera. Llevo escribiendo desde los 16 años. Ahora tengo 50 y todavía en mi carrera literaria no ha ocurrido nada. Sé que hay gente ilustre en Madrid que valora mi obra. Umbral una vez -en una entrevista que le hice- me dijo que me viniera a Madrid, sino no saldría del anonimato. Cada vez me doy cuenta que Umbral tenía razón. He escrito demasiado y mi obra todavía no vale nada. Yo no puedo vivir sin escribir, incluso escribo en periódicos en los que no me pagan nada. Soy profesor de instituto, pero si alguien me asegurara -un agente literario, una gran editorial- que en Madrid pudiera tener lectores y dedicarme única y exclusivamente a la literatura y al periodismo, sin duda ninguna lo haría. Pero en el fondo soy un cobarde. No quiero arriesgar. Pero necesito, en el caso que me lo merezca, Madrid.

¿Queda hueco para el polifacético renacentista en el tercer milenio?

Por supuesto, pero para ello ha de haber un cambio estructural en la funcionalidad de la cultura. La cultura debe ser artística en el sentido más poderoso de la palabra y no esa cultura que sólo sirve como somnífero, esto es, para la gente que lee una novela para entrar en sueño. Este tercer milenio está lleno de mediocridad. En nada se parece, por ejemplo, al primer tercio del siglo XX, donde los poetas, escritores, pintores, etc, eran valorados. Ahí tenemos a la Generación del 27, a Ortega, a Ramón, a Valle-Inclán, por poner sólo unos ejemplos. Umbral es el escritor, después de Quevedo, más importante de toda la historia de la literatura española.

¿Por qué ahora parece que toda persona, y también los artistas, ha de especializarse en algo? 

Hoy hay demasiada gente que escribe, sobre todo en Internet, pero casi todo es muy malo. El personal piensa que con escribir cuatro garabatos ya son escritores. Incluso hay mucha gente famosa que narra esos garabatos. La literatura profunda y estética y metafórica no se valora en absoluto. Sólo priman los best-sellers de gente tan nociva como Arturo Pérez Reverte, quien escribe con el culo.

¿Es Pérez-Reverte para ti el representante de dicha mediocridad? 

No sólo este personaje, sino todos los que hoy están en las librerías como best-seller, los cuales no tienen ni puta idea de escribir. Ese sencillísimo, esa prosa barata, ese deleite con las editoriales sólo representan la mediocridad de los escritores de este principio de siglo. Aborrezco al novelista que tarda 5 o 6 años en componer una novela. Yo en un año he creado una tetralogía a la que título "Ministerium". Sin embargo, el día de la presentación en Madrid del primer libro sólo acudieron tres personas. Eso sí, disfruté como un chimpancé al estar acompañado por Raúl del Pozo y por Antonio Miguel Carmona, quienes son los únicos que valoran mi obra. Lo pasamos en grande en tertulia y luego nos fuimos a tomar unos gintonics.

whatsapp-image-2016-12-02-at-23-03-47
De izquierda a derecha: Raúl del Pozo, columnista de El Mundo; María España, fotógrafa y viuda de Umbral; Emilio Arnao y Antonio Miguel Carmona, economista y político socialista.

¿En qué puede basarse uno, más allá de la subjetividad del gusto individual, para jerarquizar o calificar a un artista o escritor?

Difícil pregunta. La verdad es que no sé contestar, a no ser que lo subjetivo es el páramo ideal para la creatividad. La jerarquización del poeta viene dada según uno mismo se encuentre cómodo con lo que escribe. No hay poetas buenos ni malos, solamente lo que uno se crea sobre sí mismo. Hay que creer, como decía John Lennon, en uno mismo. Yo siempre he creído en mí, por eso el trabajo y la puesta en marcha de mi literatura significa solamente lo que yo quiero que signifique. Lo que piensen los demás sobre mi obra realmente y jodidamente me da lo mismo. I believe in me. Vengo de The Beatles.

¿Por qué parece que todo artista ha de ser un torturado? ¿Son incompatibles literatura y vida?

A mí siempre me han interesado los escritores perdedores, aquellos que, fijando bien su obra y, han sido satanases en el infierno -que diría el Quijote-, por lo cual ya de entrada yo empecé a escribir después que leí a Arthur Rimbaud. A lo largo de la Historia ha habido escritores que, como decía Bécquer, han hallado "allá donde habite el olvido / allá estará mi tumba". Vengo del malditismo y me sé de memoria todas las vidas de todos estos desheradados de la patria de las letras en vida, pero el tiempo, como se dice, pone a cada uno en su sitio, y al final siempre gana la verdad, y por tal virtud tengo yo a aquellos que no gozaron en vida el gozo de su éxito, sino que se fueron hacia las muertes sin conocer cuál iba a ser el alcance de su obra enjalmada en vida, a lomos del desagravio y las malas aventuras de su propio quijotismo.

¿Es más importante la impronta que deja uno en la historia de la literatura o el disfrute de su propia vida?

Creo que lo importante es estar reconocido en vida, pues, cuando uno se halla ya bajo la piedra dura, no se entera de nada. Por eso es imprescindible que las instituciones -siempre dramáticas- que llevan todo esto de madurar o no a un escritor deben estar muy alerta por si surge por ahí alguien que derive con su obra viviente hacia el zumo de la Historia. Como decía Umbral: "yo no sé si vivo para escribir o escribo para vivir". Esta frase lo explica todo. Lo diré también con Paul Valéry: "Suena el viento: hay que vivir". En efecto, hay que vivir, pero siempre estando alerta de la obra. Hay que estar constantemente escribiendo para que este invento no se vaya a la mierda.

No sé si has leído esta tribuna de Íñigo Lomana, titulada "En la era de la prosa cipotuda" y que ha tenido mucha repercusión, en la que el autor afirma que el prosista actual (y muy especialmente, el columnista) tiende a resaltar su masculinidad, entre otras características. Entiendo que los dos sois críticos con el panorama actual de las letras y con figuras como Pérez Reverte, pero por motivos distintos. ¿Qué opinión te merece su visión del panorama actual? 

Estoy de acuerdo con ïñigo Lomana y su columna. Me parece enteramente acertada. Hoy no se escribe por el placer de escribir, sino porque los agentes literarios y las grandes editoriales apremian al escritor a sacar novelas largas que se conviertan en best-sellers -esto es en literatura para dormir-. España está pasando por uno de los momentos más difíciles en relación a la calidad de la literatura. Como en épocas de decadencia, se está vulnerando la calidad por la cantidad, quiero decir que hoy cualquier gilipollez puede ser escrita por quien no tenga ni puta idea del lenguaje castellano -tan rico en oportunidades lingüísticas-, obviando la profundidad de lo escrito así como la estética, el metaforismo, lo poético y sobre todo la construcción de una obra que sea solamente un monumento a la belleza. Un best-seller es feo, católico y sentimental, que diría Valle.

¿Es habitual que el literato cree un personaje de su propia figura para parecer más masculino, más literario, o incluso más decadente?

Como me decía Umbral: "para ser escritor hay que verse vivir". ¿Qué significa esto? Sencillamente, que no basta con escribir, sino que hay que verse escritor, esto es, buscar el personaje-escritor con tal motivo de alejarse de la ordinariez, de la mezquindad, del aburguesamiento o de los tocapollas. Ahí es donde nace el dandismo, al cual yo venero. Valle-Inclán también dijo: "siempre hay que desdeñar a los demás y nunca amarse a sí mismo". Esto es una forma decadente de dandismo. Wilde lo diría al revés. Es decir, que sí el escrito necesita al personaje que quiere ser. No se puede ser escritor y vivir como un albañil o como un cabrero. La literatura estira una actitud ante la vida y el mundo que tiene que ver con ese "verse vivir" que un día me comentó Umbral.

Si son las letras el reino de la libertad, ¿por qué parece que tienden a cerrarse al feminismo?

En efecto, hoy hay muchas mujeres que escriben y que alcanzan fama y gloria. Yo les doy la enhorabuena. Pero no creo que se trate de feminismo, sino de femeneidad, que son cosas distintas. La mujer ha aprendido mucho en estas últimas épocas a escribir defendiendo sus valores, pero no por ello hay que tacharlas de feministas, simplemente de heroínas, porque ya les tocaba estar en ralea con los hombres, que han sido los que siempre han copado el mundo de la escritura. Otra cosa ya es la calidad de sus obras. Hoy en día la mujer sigue escribiendo igual de mal que los hombres.

¿Fue Umbral un precursor de esa prosa "cipotuda"?

Umbral fue un precursor de toda futurización de la literatura. Hoy no se puede entender una escritura que no lleve detrás el teoricismo que Umbral dejó escrito y hablado sobre la teoría de la novela. Después de Quevedo, Umbral es el mejor escritor que ha dado toda la historia de la literatura española, y me atrevería a decir que universal. Tenía un genio que es muy difícil superar. Yo creo que he logrado desmarcarme del umbralismo de mis primeras escrituras. Algunos me llamaban "epígono de Umbral", creyendo que con ello me insultaban, lo cual para mí significaba todo un elogio. Ya me gustaría a mí saber escribir como lo hacía Paco. Sin embargo, creo que yo ya he creado mi propio estilo, mi propia generación, que soy yo mismo en mi parte sola. Yo soy mi generación sin tripulantes en la embarcación.

¿Hay cierta tendencia a sobrevalorar a Umbral en los escritores de periódicos actuales?

Porque no puede ser de la otra manera. Umbral, insisto en ello, escribió demasiado bien, tanto en sus libros como en los periódicos. Es el gran maestro del periodismo actual, junto con Raúl del Pozo. Olvidar a Umbral es como olvidar a Ortega o a Larra o a Ramón Gómez de la Serna. Hay genios que cifran escuela. Tardará mucho tiempo en nacer un escritor que se creyera tan escritor y tan fiel con su escritura como Umbral.

¿Qué sería de Emilio Arnao si estuviera dentro del meollo del bollo del cogollo de la cotorra literaria, como te gusta decir, esto es, en los círculos literarios de Madrid?

Como ya he dicho, yo creo que soy una generación en mí mismo. Lo único que me importa es que ello sea comprendido y que no siga padeciendo esta defenestración o este ostracismo al que estoy diariamente expuesto. Yo voy haciendo mi obra día a día y ya marcará la Historia mi destino o no como volador en seis jayanes -monstruos en Cervantes-.

Artículo anterior Artículo siguiente