Metaperiodismo

José María García: "¿Cómo se puede aspirar a ser presidente del Gobierno con 36 años, si eres un niño, si no tienes ni puta idea de nada?"

23.03.2017 @JesusNJurado 7 minutos

José María García aparece de verde pistacho en la Plaza Mayor de Valladolid. Hiperactivo, fiel a su imagen. Hacedor de todo y nada. Comunicador incluso de silencio. Impregna García relámpago a lo que hace, y la tarde se hace más primaveral. Estamos en el epicentro pucelano; el sol centellea en la cocorota de la estatua del Conde Ansúrez, y García me invita a un puro habano mientras lo entrevisto. Andan por allí, entre otros, Ferrer Molina -autor de su completa biografía no autorizada 'Buenas noches y saludos cordiales'- Guillermo Garabito, y el chófer de García. Sumemos al camarero del Lyon d´Or, que decir no decía mucho, pero se parecía Hemingway en sanote, y con eso ya yo tenía como entrevistador el cuadro completo.

 Hablamos de todo y nada, y la tarde se consume a calada de habano. Quién, quién me aliñaría el puro que me regaló 'Butano' y que me dejé a medias. Qué clase de tabaco, qué cultivo de Cuba, que hoja seca tendría aquel purazo. Fumarse un puro en la Plaza Mayor, doy fe, es un espectáculo de riesgo.

Con García parlamentamos de la vida y de la muerte, del fútbol como metáfora o como imagen de algo. De algo a lo que no pude poner nombre. Hablamos con él de Periodismo y de Política, sin pelos en la lengua. Después le presentamos al muy docto pueblo de Valladolid su biografía no autorizada en la librería OLETUM. Allí, en la mesa, tampoco me dejó hablar mucho más de lo necesario. "Termina ya, lametraserillos", añadió.

Señor García, ¿qué va de la actualidad al espectáculo?

Yo creo que son dos mundos no opuestos pero distantes, lo cuales deberíamos aproximar cada vez más.

¿Cómo los aproximamos?

Pues la actualidad, lógicamente tiene que tener realidad, verdad, y tiene que tener contenido, pero, eso sí, sin olvidarse el continente. Y el espectáculo ha de tener contenido, y que su continente sea espectacular.

¿Cómo es el oyente de radio de hoy?

El oyente de radio debe de estar perdido. Se ha debido de extraviar, porque la radio de hoy no tiene nada que ver con la radio que se hacía en la última década del siglo pasado. Claro, hablamos de siglo pasado y parece que estamos hablando de la época medieval. Pero no. El siglo pasado ha quedado ahí; a la vuelta de la esquina. El oyente tuvo la oportunidad de acercarse a una radio creíble, la radio más importante de Europa, una radio apegada a la realidad. Una realidad, eso sí, no exenta de espectáculo, pero que por ejemplo hacía suya una noticia. Y una noticia no era noticia si no estaba contrastada adecuadamente por todas sus fuentes posibles. De eso hemos pasado a la tragedia actual: "no permitas que la realidad te estropee una noticia..."

¿Dónde fallan hoy la realidad y el consumidor mediático?

La realidad y el lector, o el oyente, ya que hablamos de radio, cada vez se está distanciando más; porque la radio se ha convertido en un 'jajaja' , en un 'jijij"; en una cosa marcada por los tertulianos (nada tengo contra ellos, pero nada tengo a favor) porque saben de todo, entienden de todo... tanto que a un primer espada del quirófano, a un catedrático de Medicina le enseñan a operar... A un cura poco menos que le enseñan a decir misa. Y, al final, nos encontramos con el problema. ¿Y cuál es el problema? El problema es que la inmensa mayoría de ellos, no son periodistas. Un periodista se tiene que hacer periodista como hacen en la profesión más antigua del mundo: esto es, haciendo la calle. La inmensa mayoría de nuestros tertulianos, la inmensa mayoría de los que pasan por ser famosísimos tertulianos, no saben lo que es la investigación. Hoy, aquello que era tan rico, tan peligroso; aquello que le dio a la radio tanto poder como era la investigación; aquello, digo, se ha convertido en un coladero de los partidos. Un partido te manda una denuncia del uno, el uno del otro, pero salvo ligerísimas excepciones, hoy la radio se ha convertido en un gallinero, un galinero donde sin ninguna ética -y saltándose a la torera el primer mandamiento de todo informador, la verdad o, al menos su verdad- se hace y se permite todo.

 La "verdad" en tres palabras...

Todo

Le faltan dos...

Periodista significa ser independiente, periodismo significa pluralidad. El único patrimonio de un periodista es su credibilidad. Hoy se pueden contar con los dedos de una mano los profesionales de la información que gozan de ese auténtico privilegio que es la cedibilidad.

Dónde el periodista encuentra mayor credibilidad, ¿en el deporte o en la política?

Pues más ingenuidad hay en el mundo de la política, empezando porque los españoles no conocen la base; el político no es sujeto, el político es TU empleado. A partir de ahí, concedamos que ofrecen toda la bondad, toda la generosidad, porque si no, a los que te han engañado año tras año, ¿cómo le ibas a volver a dar tu voto?. Se puede ser ingenuo, pero no tonto. El bipartidismo PSOE-PP, PP-PSOE nos ha engañado, nos ha tomado el pelo, nos ha esquilmado. 

Entre los fallos del periodismo y de la política, ¿qué hacemos?

El periodismo vive una época dramática. La totalidad de medios de comunicación, a excepción de Telecinco, A3, Atresmedia y Mediaset, están en quiebra técnica. Y se salvan Atresmedia y Mediaset por la torpeza del señor Zapatero, que decidió retirar la publicidad de Televisión Española. El señor Rajoy, en lugar de inundar la plaza, no sólo enmienda a Zapatero, sino que lo ratifica. La cagada es monumental. Porque colocas a Mediaset y a Atresmedia en una posición de privilegio. El problema es mediático; el resto de medios de comunicación están, reitero, en quiebra técnica. PRISA, el imperio del monopolio, que ha contado con todas las ayudas y con todos los favores -primero del Gobierno socialista y sorprendentemente, ahora, del Partido Popular - ha llegado a tener una deuda de 3.500 millones de euros. Unidad Editorial, con sus socios italianos, lleva huelgas, se enfrenta a un ERE terrible para los profesionales... Y si hablamos de los grupos pequeños: a la derecha, 'Intereconomía' prácticamente no existe, a la izquierda 'Público' ha desaparecido. Y en esta situación, ¿qué puedes esperar de los profesionales? Tienen que comer...

Entre la política y el periodismo, ¿quién tuvo el error más grave?

De los dos. Los políticos no tienen ni puta idea de lo que significa la comunicación. Cualquier persona medianamente despierta sabe que los últimos años del siglo pasado, y los primeros años de este siglo, conforman la era de la comunicación. Es el siglo del ocio, del entretenimiento, el tiempo libre. Porque con las nuevas tecnologías, a los nuevos ciudadanos les van a sobrar horas, y horas, y horas...

Hoy puedes escribir la contra (contraportada) desde un móvil; vas a tener muchísimo tiempo libre.

Fíjate, el PP pone a disposición de la oposición una batería de medios; una batería de medios importantísima: ése es el error de los políticos. Y cuál es el error de los medios de comunicación, que faltan dirigentes. No hay profesionales capacitados para dirigir estos medios.

¿En qué momento llega a ser el deporte una metáfora de la situación de España?

El deporte no es una metáfora de la situación de España. El deporte está llamado a cubrir una muy buena parte del siglo XXI: por lo que tiene de ocio, por lo que tiene de entretenimiento. Por lo que tiene de negocio... Por mil cosas. A la mar no se le pueden poner puertas porque nadie puede enfrentarse a esto: ¿por qué los futbolistas ganan tanto?, pues porque lo producen.

Entras en las redes sociales y Messi o Cristiano Ronaldo están batiendo registros mundiales. Nadie tira piedras contra su tejado. Pero a mí, lo que me espanta, es que los dirigentes de un club de fútbol estén tan poco preparados. Bueno, no sólo los dirigentes; hablo de prensa, hablo de radio, y hablo de televisión. Abundo, el desconocimiento es aún más palpable en la televisión.

La crisis de la televisión es extrapolable a la política...

En la comunicación no tenemos dirigentes aptos. No tenemos dirigentes preparados. No tenemos dirigentes expertos. Y en la política es exáctamente igual: hemos tenido dos presidentes, Felipe González , Aznar, incluso Zapatero, a los que han jubilado sin llegar a los 50. Hoy tenemos un presidente en Estados Unidos con 72 años. Yo a los 60 no era exactamente igual que a los 40.

Aquí se desprecia la experiencia, el conocimiento, la sabiduría, la personalidad... y así te encuentras con que los políticos son nulos. Hombre, hace años, pongámonos en el año 80, tu escuchabas, presenciabas. seguías un debate en el Parlamento y aunque no estuvieras de acuerdo con Alfonso Guerra, o con Fraga... Pero eran gente culta, preparada, matizada, con ideas suficientes para saber lo que decían. Ahora ves a estos 'chikilicuatres' y.. ¿en qué te quedas? ¿Cómo se puede aspirar a ser presidente del Gobierno con 36 años, si eres un niño, si no sabes lo que es una letra de cambio, si no tienes ni puta idea de nada...?

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