Metaperiodismo

La cuna de ortiga

¿Qué se puede esperar de la carrera universitaria de Periodismo?

16.06.2017 @santiago_mruiz 4 minutos

Los escalones que la preceden la hacen parecer más alta. Crees que tiene cierta fragancia a conocimiento a enseñanza y pedagogía; una entidad superior al bachillerato y todo lo anterior. Que crees que te va a gustar y vas a aprehender —sí, con h— mucho y bien. Que los compañeros que te encontrarás estarán por gusto, los profesores de verdad enseñarán de verdad y será, por fin, interesante para ti. Tú vas ilusionado. Se acabó ese sucedáneo de cárcel que era el instituto. Tu futuro se abre, ya eres «mayor» y estás en la Universidad, con mayúscula. Se ha abierto la puerta que te llevará a ser médico, arquitecto, maestro, pero lo que te pone es el periodismo —¡ay de ti, insensato!—. Eso es lo que ves por fuera; ahora has de entrar.

Y hete aquí que, una vez abierta la puerta, te preguntas qué tiene que ver lo que te están «enseñando» con la carrera en la que se supone estás matriculado. Verás muchas diapositivas, muchas... demasiadas. La forma de que la universidad (con minúscula esta vez) afirme que es la leche en el apartado tecnológico son las diapositivas. Tiene unos estudios de televisión y de radio maravillosos con los que se podría aprender y vivir esos soportes de verdad ¿se podría? Sí, se podría, porque los vas a usar bastante poco. El de televisión lo verás más y mejor. En tercero te darán una sobredosis y hala, a ser Piqueras o Prats. El resto de instalaciones no están nada mal, sobre todo las salas de ordenadores que son excelentes y con los que se puede hacer de todo. Pero lo usarás para hacer noticias y más noticias.

—En el periodismo hay más géneros que las noticias.

—¡Calla, blasfemo! ¿Cómo osas querer escribir cualquier otro género si nunca lo has hecho?

—Por eso mismo, para aprender a hacerlos.

—¡Noticias!

—Pero...

—¡Noticias, he dicho!

Las otras dos funciones de los ordenadores serán montar vídeos y diseñar dos revistas y un periódico, que no está muy mal del todo. Lo agradecerás.

En el ámbito humano hay de todo. Encontrarás grandes profesionales y profesores, quienes no necesitan diapositivas o «vender» apuntes como si fuesen la verdad absoluta y el único camino. Profesores con los que vas a aprender sobremanera quieras o no. Los que al final recuerdas cuando acabas y a quienes agradeces su labor porque verdaderamente han servido sus clases para tu crecimiento. Hay algunos que te ayudarán mucho, incluso más allá de la universidad. También encontrarás grandes compañeros que se convertirán en tus amigos en la trinchera y con los que te une una profesión. Siempre hay una resistencia que lucha por hacer las cosas bien y que están ahí porque les apasiona lo que hacen y el periodismo, que más que nunca necesita buenos profesionales. Éstos saldrán de buenas Universidades y gracias a buenos profesores que andan en la senda de la educación, pocos, buenos y nobles.

Y justo al lado está lo contrario —poco punto medio verás—; los sectarios, dogmáticos y la mediocridad gris en general. Los que están allí porque no pueden estar en otro sitio. No pregunten por qué. O los investigadores, un caso curioso porque pueden ser magníficos en la investigación pero como docentes no llegan al mínimo de lo que sería exigible. Tiran, con desgana, de diapositivas y de un temario obsoleto.

Este esbozo está pasado por el prisma de la subjetividad, lógicamente. Pero en ningún caso es infundado. Salen más de 100 graduados al año y cada uno habrá percibido la carrera de forma diferente e igualmente válida a ésta.

Eso sí, si tras esto el corazón te dice que estudies esta carrera, hazlo. Siempre hay que seguir el camino del corazón. Es uno de los tres cánones de la vida. No hay que amedrentarse. Dicen que no es una profesión sino una vocación y es verdad. Posiblemente sea cierto. Lo es. No hay otro camino para algunos salvo éste. Hay que lanzarse y tener fe en que saldrá bien porque si otros lo han conseguido ¿por qué no tú? Es duro y habrá veces que lo único que dé esperanza para continuar será la fe en la incertidumbre. No hay otra. El no tener el camino marcado es tanto un estimulante como un dolor de cabeza. Será necesario cargar a suerte y pelear duro. No será necesario estudiar demasiado o sacar muy buenas notas. Lo importante es leer sin tregua, moverse mucho, tener una actitud fortísima y clara y querer, de corazón y desde el primer día, ser periodista. El camino es y será difícil; habrá presiones y siempre sugerencias de que deberías estudiar otra cosa con más «futuro» pero no hay más futuro que el que está escrito en los latidos del corazón.

Etiquetas, ,
Artículo anterior Artículo siguiente