Metaperiodismo

Los 10 mejores artículos de opinión de 2016

La redacción de El Reverso elige las que le han parecido las mejores columnas patrias del año

30.12.2016 9 minutos

En El Reverso, nos gusta el columnismo en todas sus variantes. Nos gustan las columnas divertidas, frescas y ligeras. Nos gustan las clásicas, umbralitas y barrocas. Nos gustan cipotudas, reflexivas y ombliguistas. También críticas, comprometidas y sociales. Si pudiéramos, nos montaríamos una orgía interracial con todo tipo de columnas para -exhaustos de tanta letra y tanto ingenio- acabar pidiendo pirámides invertidas en busca del equilibrio perdido.

Para cada uno de nosotros, por tanto, elegir una sola de entre la vastísima producción columnística para amar es como elegir a tu hijo preferido. Pero qué demonios, hasta los más ecuánimes tienen a sus favoritos. Y lo reconocemos, estamos orgullosos de la heterogeneidad alcanzada. Entre lo mejorcito del año, siempre según nuestro criterio, hay columnas con sello masculino y femenino, de El País y contra Cebrián, cipotudas y anti cipotudas, de la Vice y de Manuel Alcántara. Ya decíamos que nos montaríamos una interracial orgía columnística con todos ellas. Como es inevitable, los artículos elegidos son -en muchos casos- icónicos, virales o incendiarios. Es importante reseñar que cada uno ha hecho su selección por su cuenta, sin saber ni tener en cuenta las elecciones ajenas, por lo que también tiene un alto componente personal. Quizá eso haya dejado fuera, sorprendentemente, de esta selección a El Mundo -que probablemente haga el mejor columnismo en prensa escrita- o los medios nativos digitales tengan tanta presencia.

Esta lista no nace con el fin de convertirse en representativo de lo mejor del columnismo español (no nos perdonaríamos entonces las ausencias de Raúl del Pozo o Jabois) y seguramente, como no puede ser de otra forma, a más de un lector le sobre o le falte alguna. Esta lista sólo nace con un fin: celebrar conjuntamente el que ha sido un año lleno de columnas, para todos los gustos, para todos los lectores. ¡Disfrutadlas tanto como nosotros!

 

Contra los politólogos, de Cristian Campos en El Español (por Juan Romera Fadón)

2016 ha sido el año de los grandes fracasos sociológicos: Sorpaso, Brexit, Colombia, Trump... en todo ese enclave no ha faltado el papel del politólogo que, a modo de visionario, ha intentado predecir un futuro incierto. Esta columna recoge la crítica razonada a la usurpación del columnista por los politólogos. Quizá un tamaño error que ha derivado en una forma distinta de intrusismo periodístico. El alegato procolumnismo recoge a la perfección la importancia de ese género dentro del arraigo cultural de nuestro país, y la necesidad imperiosa de que sean columnistas los que desempeñen dicha función.

Sin duda, este ha sido un gran año para estar pegado a los medios de comunicación y sus análisis; por ello, "Contra los politologos" es la mejor columna que he leído este año.

Recoge tu mierda, de Celia Blanco en El Español (por Miguel Ángel Suvires)

En el año de la prosa cipotuda, yo me quedo con la vagina de Celia Blanco. Me quedo con las columnas de una mujer en un género copado de hombres. Entre todas sus columnas, elijo "Recoge tu mierda", por ser una de las primeras que me inspiraron y cité, pero podría quedarme con cualquier otra, porque con lo que me quedo es con su prosa cercana y directa. Cada columna de Celia es una lección sobre columnismo y sobre humanidad, un texto que narra un trozo de vida: mundano y cotidiano, y que nos permite revivirlo a través de sus palabras. ¡Cómo los echo de menos!

Por qué llamé tirano a Cebrián en su propia casa, de Juan Soto Ivars en El Confidencial (por Demófilo Peláez A.)

No sé si fue con Umbral en el programa de Mercedes Milá, o si fue con Jabois y la melena indomable e impeinable, pero hubo un momento en el que el columnista opositó a estrella de rock. Juan Soto Ivars tiene pelo de Kurt Cobain y se hizo por metástasis estrella de columnisrock con lo que fue, en mi opinión, el momento más épico del columnismo en este año que se nos va. El escritor murciano le coló al grupo PRISA un gol por toda la escuadra en su artículo de la revista Tentaciones, en el que la letra inicial de cada una de las frases formaba el acróstico "Cebrián es un tirano como Calígula", pero qué les voy a contar que no sepan ya. Soto Ivars se convirtió en el columnista que desafió a un imperio desde dentro, que si Cebrián era Calígula, él se quiso convertir en algo así como el Máximo Décimo Meridio de las letras patrias. No contento con la trastada -tras la cual, claro, dimitió-, explicó en su imperdible espacio de El Confidencial "España is not Spain" el porqué de tanto revuelo contra el fundador del diario El País. ¿Que todavía no saben el porqué? ¡Pues léanla!

Pavor, de Leila Guerriero en El País (por Pablo Merino)

Aunque lo intenta, Leila Guerriero no dejará de escribir. Estas líneas desnudan el alma de una periodista que vive por y para la narración, que cada día lucha contra la página en blanco y se empapa de sus historias. Una columna que absorbe al resto, que habla sobre ella misma y se enreda en sus propias miserias, las del periodismo narrativo. Un género que al gremio le cuesta aprobar pero que Leila luce con orgullo. Aunque le de pavor.

Malditos sean los tibios, de Rosa Montero en El País Semanal (por Princesa Sánchez)

La esperanza de la prensa escrita se ha reducido quizá a sus columnas. Podría citar decenas publicadas este año que ya acaba que han logrado emocionarme o remover mis ideas. Incluso ambas cosas. Adoro la prosa de Elvira Lindo, la pluma reivindicativa de Maruja Torres. Me encanta la irreverencia de Barbijaputa. No hay acidez que me sepa más dulce que la de Juan José Millás. Y podría recrearme en citar a mis ídolos del periodismo local malagueño. Les admiro y quiero. Pero me voy a quedar con la periodista y psicóloga Rosa Montero y su maldición en alto a los tibios del pasado 18 de diciembre, en El País Semanal.  Es una elección no tan fundamentada en la belleza de la columna como en la necesidad de su publicación. Porque es un tema que va directa al origen de muchos problemas. La tibieza es la gran maldición de nuestra sociedad actual. La tibieza que deriva en indiferencia, en indolencia. Y que lejos de acercarnos a la independencia, nos hace dependientes de nuestro propio ego. Por tibieza, toleramos la corrupción entre golpes de pecho en los bares; por tibieza nos dormimos en unas estadísticas de paro que ahorcan; por tibieza tenemos el Parlamento y Senado que tenemos (no entro en calificativos, por tibieza); por tibieza, Europa ha dejado morir a miles de personas en sus costas. Por tibieza, crece el terrorismo. El yihadista pero también el machista, en el que ahonda Montero. Alguien tenía que hablar de ello. Una mujer periodista tenía que denunciarlo. Morimos cada día. Como sociedad. Cada vez que una mujer es asesinada. Es una auténtica barbaridad que todos y todas toleramos por tibieza. Por aguantar comportamientos que se toman por bromas. Y no lo son. Muera la tibieza este 2017

Pastillas de colores, de Màxim Huerta en El Español (por Adriana Vázquez)

Es una materialización de lo que puede llegar a ser el columnismo: solo y exclusivamente lo que a uno le de la real gana. Una prueba de que columnismo y literatura pueden ir más allá sin ir más lejos. Juntos y revueltos. Sobre todo revueltos. Es una declaración de intenciones, la exaltación del "yo, yo y después yo" que el columnismo cipotudo puede permitirse cuando se enfrenta a la teoría y esta le enseña los dientes. Un "yo" capaz de plantar cara al frenesí socio-político y económico, capaz de analizar que es esa la nueva cotidianidad axfixiante y que la antigua, la de estar por casa con alpargatas, esa es ahora actualidad. Hechos mundanos -rutinarios si me apuras y yo te dejo- que paradójicamente consiguen evadirnos de esa vorágine asentada ya. Por la que una a veces agradece la inexistencia de argumentos y pretensiones. Por todo ello -¡y, qué cojones, por Juan también!- os dejamos esta columna. ¿Que quién es Juan? No seré yo quien le estropee esta columna a Màxim Huerta.

Órdenes de captura, de Manuel Alcántara en Vocento (por Jorge Pedrosa)

La mejor columna que he leído este 2016 llegó 8 días antes de acabar el año. El día siguiente al sorteo de lotería de Navidad el Maestro Alcántara –o Manolo I el Sabio, como le apodó Teodoro León Gross– nos ilustró la actualidad del día con su exquisita escritura. Es fácil leer a Alcántara (la primera lectura que recuerdo es un prólogo suyo cuando estaba en Primaria, prólogo que recuerdo mejor que el propio libro prologado), lo difícil es escribir como Alcántara. Y el insigne poeta malagueño hace que parezca fácil. Esta columna ilustra perfectamente la unión entre el columnismo y la literatura, simboliza el periodismo literario en su máxima expresión. Esta columna es poesía en prosa narrando la actualidad desde la subjetividad de la mirada de Manolo.

En defensa de Javier Cárdenas, de Pol Rodellar en Vice (por Carlos G. Castro-Nuño)

Decían de Pol Rodellar que era un colgado, un periodista de segunda que, como redactor de la Vice España, no valía para escribir nada relevante. En este 2016 nos ha demostrado lo contrario. Todo se materializa en este artículo de opinión exageradamente bueno y que va totalmente en serio. Es labor del librepensador ir a contracorriente para estimular el debate, porque no es oro todo lo que reluce, ni mierda lo que huele. Este artículo en defensa de Javier Cárdenas es justo lo que se merece un profesional como la copa de un pino. Gracias por tanto, Europa FM y Pol Rodellar.

 

 

Mención especialLola, de Emilio Arnao en El Reverso (por Jesús Nieto)

Mi mejor articulo del año es de Mi Lola de Cospedal. Si hay que elegir razones, yo sostengo que es un artículo que Arnao escribió como en un estado de gracia plena. Trata de Cospedal, sí, pero trata de él mismo. Una historia de amor confesional, desesperada, de un maestro de la palabra podemita que dice subyugarse ante ese morbo evidente que desprende la hoy ministra de Defensa a autores como Emilio. Le causó algún tirón de orejas, lo que revaloriza más si cabe el texto.

Mención colectiva honorífica: En la era de la prosa cipotudade Íñigo Lomana en El Español

En simposios, conferencias y congresos los llaman los hijos de Umbral. Camba y Ruano son otros de sus referentes según ellos mismos. Su estilo es muy parecido. Los ambientes oscuros y turbios son frecuentes en sus columnas y artículos. Galicia es cuna de muchos de ellos y las guerras han marcado a otros. La prosa cipotuda es la última tendencia en el columnismo español, desde el romanticismo no se describían estos lugares. Hay quien los llama los últimos románticos. Pero desde que Íñigo Lomana les llamó cipotudos no se habla de otra cosa en el mundillo. El artículo que ha revolucionado el periodismo español debía estar en esta lista.

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