Metaperiodismo

Nacho Carretero: "El fuego ya ha pasado, ahora viene el verdadero drama: las consecuencias"

Hablamos con el periodista de 'El País' y autor de 'Fariña' sobre el drama de los incendios en Galicia

30.10.2017 8 minutos

El periodista Nacho Carretero ha cubierto para El País la última oleada de incendios en Galicia. Desde algunos de los puntos clave ha relatado paisajes catastróficos y ha contado la lucha de los vecinos que lo han perdido todo. Pero aún le queda mucho por narrar.

Durante la pasada semana nos explicaste el horror en Galicia. ¿Cómo se prepara una cobertura así?

Creo que hay dos niveles. Uno tiene que ver con la comunicación política y los gabinetes. Es un terreno más propio de periodistas que tienen buenos contactos con la administración y pueden sacar más información sobre los daños, el balance, las cifras… Después está la parte de la cobertura sobre el terreno. Ir al epicentro donde tuvo lugar el hecho, en este caso los incendios, y hablar con la gente, describir la atmósfera, el ambiente… Hacer una crónica de toda la vida.

El domingo cuando llegué a casa empecé a ver todo lo que estaba pasando, preparé la mochila y me fui. Cuando llegué, me serví de las redes sociales, que son muy importantes en estos casos, y busqué sitios donde estaban teniendo problemas muy graves. Vigo era un lugar clave, pero busqué más parroquias o aldeas donde no estuviesen llegando los medios. Encontré As Neves como un punto de referencia muy importante. Allí, los vecinos llevaban toda la noche luchando contra el fuego y no llegaba nadie. Decidí ir. Fui un poco a ciegas en este caso. Pregunté a los vecinos dónde había casas afectadas, gente que lo había perdido todo… y fui recomponiendo la jornada con testimonios directos de lo que sucedió. Así monté la crónica.

Por lo que cuentas debió haber sido una tarea complicada. Pero supongo que aún más cuando existe un vínculo emocional con el lugar de la noticia, como es tu caso. ¿Cómo se gestiona ese factor a la hora de informar?

Teniendo muy presente todo el tiempo que tú estás allí para contar. No para opinar, valorar o politizar el asunto. Hay que huir de eso. Tú vas allí a hablar con los vecinos, a darles voz, a describir asépticamente lo que te encuentres. Con eso consigues una crónica con la que te alejas: eres solo un narrador. Así el lector puede sacar sus propias conclusiones. Es el ejercicio que hay que hacer siempre en periodismo, pero en estos casos con más esfuerzo.

Al día siguiente hice una crónica de análisis. Le di voz a los expertos de turno: un agente forestal, un bombero, un sindicalista… Gente que puede opinar sobre el tema. Y monté el debate con ellos. Tú, como periodista, das voz a diferentes sensibilidades e ideas. Teniendo en cuenta esto, consigues que la crónica sea lo más imparcial posible.

No sé si has tenido oportunidad de informarte a través de las televisiones públicas. Han recibido duras críticas por la cobertura informativa de los incendios. En el caso de la TVG por su tardanza a la hora de informar. ¿Cómo valoras tú la cobertura de las públicas y cuál crees que debería ser su papel en estos casos?

No tuve mucha oportunidad de ver la televisión gallega y tampoco TVE pero sí vi las quejas en las redes sociales. Yo creo que estuvieron un poco lentos. Era una situación catastrófica y era necesario informar. Había gente atascada en las carreteras que no sabía si podría desplazarse. Creo que había una demanda de información que la televisión gallega tenía que afrontar. También TVE.

Hablabas antes del análisis posterior. No sé qué parte de autocrítica se debe hacer desde los medios de comunicación a la hora de explicar el fuego en Galicia. ¿Qué fallos crees que se han cometido?

La explicación de los fuegos en Galicia es un debate abierto. Hay muchas opiniones, muchas medias verdades, muchas medias mentiras… Pienso que hay muchos factores y mucho interés en que unos tengan más protagonismo que otros. Es difícil dar una explicación unánime o clara de por qué hay tantos incendios en Galicia. Los medios tienen que dar voz a estos análisis y reflejar lo que está pasando. No creo que opinar o posicionarse sea su papel.

En cierto modo, los medios han contado lo que sucedía; son los lectores los que tienen que sacar sus conclusiones y exigir responsabilidades a quienes consideren que las tienen. Sinceramente, yo en 'El País' he tenido una libertad absoluta para contar todo lo que estaba viendo y dar voz a todas las opiniones: desde los que acusaban a las empresas de celulosa, hasta los que culpaban a la Xunta o a los propios vecinos.

Lo que vi allí superó todo lo que podía imaginar. Los animales quemados en las cunetas, las señales de tráfico retorcidas, el monte humeante, las casas destrozadas… Era como un bombardeo

Mencionabas la cuestión de las medias verdades y las mentiras. Hace unos días hablabas con Gonzo en 'El Intermedio' y desmentías algunos de los mitos que se habían generado a raíz de los incendios. En ese sentido, supongo que hacer un buen periodismo es la mejor herramienta para combatir los bulos.

Absolutamente. Esa sinceridad de la que te habla, que tiene que ver con ir, ver y contar, está en saber dónde hay una posible explicación plausible que no admita debate y dónde están los mitos. El periodismo tiene esa obligación. Con medias verdades me refiero a que, por ejemplo, en Galicia hay un exceso de plantación de eucaliptos y, detrás, los intereses de unas empresas de celulosa; correcto. Pero, ¿esa es la explicación de por qué hay tantos incendios? Desde luego, no. También podemos hablar del uso irresponsable del fuego en la Galicia rural. En mi opinión, es un factor importante, pero no el único. Eso hay que debatirlo.

Pero hay otras cosas que el periodismo tiene que tener en cuenta. Por ejemplo, hay intereses políticos u opiniones muy politizadas que hablan de la recalificación urbanística. Estamos en la obligación de decir: no solo lo prohíbe la ley, sino que en Galicia nunca ha habido una recalificación de un terreno quemado. O la privatización de los servicios de extinción y el cártel del fuego… Van a cobrar igual salgan o no a apagar el incendio. ¿Por qué iban a prender el fuego?

En línea con lo que estás contando, supongo que es nuestro deber adoptar un carácter crítico. El otro día en 'Hoy por Hoy' con Toni Garrido hablabas de exigir a los políticos, en este caso a la Xunta, una política forestal a largo plazo y, sobre todo, que no haya más recortes en prevención y extinción. ¿Crees que en algún momento hemos perdido ese valor crítico?

Cuando hay una desgracia, una salida fácil es culpar a alguien y más si es un político. “Nuestros gobernantes están haciendo las cosas mal y deben dimitir. Nosotros somos las víctimas, ellos los responsables; soluciones ya”. Cuando introducimos nuevos factores como el uso irresponsable del fuego, el abandono absoluto del monte o el incumplimiento de las leyes por parte de los propietarios resulta más impopular y complicado de explicar. Mucha gente lo ve injusto.

El fuego está muy politizado y, dependiendo de las ideas que tengas, le echas la culpa a uno o a otro. Lo que tenemos que hacer como periodistas, y la ciudadanía en general, es despolitizar el asunto y buscar qué está pasando. A partir de ahí, podemos exigir a la Xunta, pero también a nosotros como vecinos. Tenemos que empujar a que la ciudadanía reflexione sobre esto.

CC // Imagen de 'Contando Estrelas' de un incendio en Galicia en 2016

 

Algo que también se nos exige es buscar la verdad y contar las cosas como son. Hablabas antes de lo que te encontraste en As Neves: vecinos que lo habían perdido todo, lugares calcinados… Lo describías como un paisaje de posguerra. Supongo que cuando la realidad es tan abrumadora hay que contarla tal y como es.

Sí. De hecho, suelo ser muy cauto con los adjetivos. Pero lo que vi allí fue más de lo que esperaba. Superó todo lo que podía imaginar. Veía a los animales quemados en las cunetas, las señales de tráfico retorcidas, el monte humeante, las casas destrozadas… Eso era como un bombardeo.

Era alucinante cómo lo contabas.

Increíble. Los adjetivos me venían solos. Era tremendo. Yo quería reflejar lo que había pasado allí y creo que era muy necesario. Quería que la gente fuese consciente de la dimensión de lo que había ocurrido.

Una semana después de los incendios, llegados a este punto, el seguimiento de la noticia es imprescindible. ¿Hasta qué punto puede ser importante seguir contando las historias de la gente que lo ha perdido todo?

Es muy importante. El incendio es solo una parte de una historia mucho más compleja. Es el capítulo uno. El dos es cómo lo ha arrasado todo. El tres es saber cómo vamos a recuperar todo esto: quién va a ayudar a esta gente, qué futuro tiene nuestro monte… Esto exige, sobre todo por parte de los medios gallegos, una cobertura a largo plazo.

Es complicado para los medios nacionales por el tema de Cataluña, que es como un agujero negro que lo absorbe todo. Es difícil que otros temas tengan visibilidad al lado de este. Pero es una obligación periodística contar qué está pasando porque es lo que necesita Galicia para concluir y reflexionar. El fuego ya ha pasado, ahora la gente tiene que ser consciente de lo que viene ahora, el verdadero drama: las consecuencias. Esto va a ayudar a que la gente no olvide.

Tú ya has contado muchas historias. Haciendo un repaso de los reportajes que has publicado para 'El País' he encontrado de todo: los incendios, los atentados de Barcelona, Boko Haram… ¿Qué te falta por contar?

Muchísimas cosas. A mí me gusta mucho hacer reportajes que tienen que ver con crisis humanitarias o conflictos. Pero no siempre es posible hacerlos porque exigen mucho despliegue, tiempo y una gran inversión. Por eso intento diversificarme un poco. Hay un montón de temas por cubrir. Hay tantos temas como historias puedas imaginar.

A mí me encanta buscar historias en la prensa local, estas noticias que pasan un poco desapercibidas, profundizar en ellas y convertirlas en piezas narrativas interesantes. Lo que me falta por contar en realidad es lo que yo quiera contar porque todas las semanas voy a tener la oportunidad de transmitir algo.

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