Colección de entrevistas a jóvenes columnistas

Soto Ivars: "He publicado columnas por las que sería capaz de comer mierda si me jurasen que eso las va a borrar"

"Cebrián ha destruido el periódico con el que yo aprendí a leer los periódicos. Eso no se lo voy a perdonar" / "Yo me hice columnista para intentar escribir como un gallego. Y por dinero, claro" / "La confusión es habitual en los catedráticos de periodismo"

03.03.2017 @adrivazquezr 7 minutos

Cuando lo conocí andaba peleándose con unos catedráticos de Periodismo. Una jauría de lobos que -resoplando- intentaban despeinarle los pelos del flequillo. Mientras, se dedicaba a lo de siempre: reírse y confundir al personal a partes iguales. Juan Soto Ivars (Murcia, 1985) es un tipo al que Facebook y Columnismo decidieron adoptar y cuya manutención acabó pagando El Confidencial. A veces se dedica a escribir en Papel para El Mundo y otras para sus novelas. Autor de Siberia, Ajedrez para un detective novato o Un abuelo rojo y otro abuelo facha. Consiguió su primer trabajo como escritor gracias a un despido, el suyo. Uno empieza corrigiendo mierdas y acaba añadiéndole sus propias moscas. Algo así como la inmolación laboral para un corrector. Y se ve que esta le gustó porque repitió, aunque esta vez fuese él quién se diera vacaciones y no precisamente a Panamá.

¿Qué es el columnismo?

El columnismo es la manera que tenemos los periodistas vagos y con ínfulas para llevar dinero a casa. La columna es al periodista lo que el forraje a la vaca estabulada.

¿Se aprende?

Todo se aprende, pero el columnismo es más sencillo que el periodismo de datos, por ejemplo. En el columnismo se empieza copiando y cuando te das cuenta descubres que lo haces mucho peor que el tipo que copiabas, y que por ahí van diciendo que ya tienes estilo propio.

En el tuyo, ¿cuánto hay de caricaturización de la realidad y cuánto de juicio sobre la misma?   

Trato de no ponerme solemne, pero muchas veces no me sale. Envidio a los columnistas que saben colocarse sistemáticamente a una distancia prudencial para hacer caricatura. A mí me llevan los demonios demasiadas veces. Y los demonios siempre llevan a la solemnidad.

Colmenero nos confesó que se hizo columnista por envidia. ¿Tú?

Que no os engañe Colmenero. Se hizo columnista para darnos envidia a los demás. Yo me hice columnista para intentar escribir como un gallego. Y por dinero, claro. Como si fuera un gallego vasco.

En el Congreso de Columnismo de Valladolid hubo toda una batalla dialéctica entre audiencia, académicos de Periodismo, y ponentes: Guillermo Garabito y tú. Ambos defendíais una literaturización de la realidad para hacer el texto más atractivo, en este caso una crónica parlamentaria, frente a una defensa de la crónica tal y como se explica en los libros. ¿Hasta qué punto crees que chocan esas idea?

Lo que no entendió la catedrática aquella fue que Garabito y yo estábamos estableciendo una diferencia entre la crónica parlamentaria y el periodismo político. No entendió algo de primero de carrera, vaya. Pero no me extraña: la confusión es habitual en los catedráticos de periodismo.

Jabois dice que los jóvenes en España ya casi no quedan, que estos son como los socialdemócratas: van de incógnito. ¿Pasa lo mismo con los columnistas más jóvenes? ¿Por qué crees que los periodistas que acaban de empezar no se lanzan a este ámbito?

En cuanto a lo de quedar, yo no quedo con casi nadie porque vivo en Barcelona, y aquí no se estila tanto como en Madrid eso de juntarse. Pero ¿que no os lanzáis los jóvenes? Joder. Mi experiencia con vosotros es la contraria. He conocido a muchos tipos y tipas de primero que quieren ya ser columnistas. El columnista, en la carrera, es el que piensa que sus compañeros escriben como el culo. De unos y de otros habrá siempre.

¿Cuál es el futuro del columnismo?

El futuro del columnismo es Donald Trump como presidente.

¿Y de Trump?

Que le derrote un mexicano en las próximas elecciones.

Eso de que "España is not Spain" lo dejas claro todas las semanas en El Confidencial, pero ¿Catalunya is not Spain? ¿Murcia is not Catalunya?

Catalunya is not Spain, pero Cataluña sí es Spain. Hace unos meses salió un libro mío que os voy a regalar por ser tan majos, como os prometí cuando hablamos en Valladolid. Es Un abuelo rojo y otro abuelo facha. ¿Pensabais que no me acordaba? Bueno, pues en el libro respondo a esta pregunta y así me queda este trozo de entrevista para la patética autopromoción.

¿El Nuevo Periodismo son los padres?

Los abuelos, más bien. Pero rejuvenece, porque el Nuevo Periodismo es la aspiración de todo principiante de cambiar por completo el sistema, de sacudirle los cimientos, de salvarlo de todos sus males. Así que Nuevo Periodismo son también los nietos.

En este mundillo, ¿mucha paciencia o muchos amigos?

A mí me contrataron porque un tipo a quien no conocía y que trabajaba en El Confidencial se fijó en las cosas que yo escribía en Facebook. De manera que paciencia y amigos, pero amigos del Facebook.

Leí que una vez que sale un libro dejas de sentir afecto por él. ¿También te pasa eso de "si te he escrito, no me acuerdo" con las columnas?

He publicado columnas por las que sería capaz de comer mierda si me jurasen que eso las va a borrar de la faz de la tierra. Pero no penséis que soy coprófago. Salgo ganando. Sería más asqueroso que me obligaran a comerme esas columnas.

Umbral dijo una vez que su actividad principal era hablar mal del Gobierno. Sin embargo, en la actualidad hay pocos temas que no sean objeto de debate, crítica, meme o votación. ¿Cuál es el que te es más difícil de abordar?

Precisamente ése: las polémicas, la ofensa, el clima demencial de irritación, y os lo digo en serio. Estoy preparando un trabajo largo sobre esto. Llevo investigando mucho tiempo. Para mí es un tema difícil de abordar porque no sé si soy demasiado susceptible a la ofensa ajena.

¿Qué tal se llevan columnismo y feminismo? ¿Acabarán yéndose de cañas?

Con el feminismo duermo cada noche. Pero si te refieres a cierto segmento chillón y represor del feminismo radical, a esas feministas con Twitter... pues es divertido mosquearlas. Pero yo soy feminista. Sobre todo, si entendemos feminismo por la convicción íntima de un hombre de que las mujeres sufren desventajas en la sociedad, y por eso hay que cederles el paso y abrirles las puertas para que pasen.

No es un secreto que te manejas de lo lindo por las redes sociales. A veces publicar una columna es como darle una cerilla a un pirómano virtual. ¿Cómo se gestionan externa e internamente las consecuencias de críticas y comentarios? ¿El papel da más tregua?

No se pueden gestionar las reacciones. Al principio, cuando son pocas y más o menos calmadas, aprendes con ellas. Te esfuerzas en explicar mejor tu punto de vista, tratas de quedar como un tipo cordial aunque veas que alguien pierde los papeles. Pero luego te cansas y dejas de discutir. Recibes mails amenazándote, te insulta gente que no te conoce de nada. Te aburres. No es un clima propicio para conversar. Piensas: "bueno, se están desahogando, ni siquiera les interesa un pijo lo que hago, sólo conocen mi nombre y cuatro frases mías, que lo disfruten."

¿Cómo ha ido eso de autoinmolarse?

Lo peor de autoimnolarse es que otro tiene que recoger tus pedazos.

Hay quienes dicen que el mejor ataque es una buena defensa. ¿Crees que se entendió así cuando colaste en 'Tentaciones' el mensaje cifrado "Cebrián es un tirano como Calígula", o todo lo contrario?

Aquello no fue ni siquiera un ataque. Fue una pintada en la pared del Senado de Roma antes de largarme de la ciudad. Cebrián ha destruido el periódico con el que yo aprendí a leer los periódicos. Eso no se lo voy a perdonar. Aquello que hice fue un homenaje a El País.

¿Cuál es el problema de los Calígulas de hoy en día?

Que son muy poco Heliogábalos y muy Septimios.

¿Y el criterio propio, es un problema?

El criterio propio es como el dinero o la belleza: sólo lo maldicen quienes no recibieron su parte.

En un artículo explicabas por qué llamaste tirano a Cebrián. En él contabas, además, que tu padre siempre te había dicho que la actitud más coherente no era siempre la más lucrativa. Y yo te pregunto: ¿la coherencia nos hará libres?

La coherencia sólo es posible si eres libre, y sólo eres verdaderamente libre si no te va el sueldo en ello. Nuestra profesión está en crisis económica desde antes de 2008. Las empresas dueñas de los periódicos están arruinadas. Los periodistas sólo son valientes para hablar claro, con nombres, apellidos y adjetivos, de los dueños de los medios, cuando tienen cierta seguridad laboral. Si mi único sustento hubiera venido de Prisa, yo no habría hecho caso al consejo de mi padre.

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