Política y economía

El día que toqué a Mariano Rajoy

Crónica seria del congreso regional del PP-A

20.03.2017 @caguecast 9 minutos

El mismo fin de semana en el que se celebra el 20 aniversario del Festival de cine de Málaga, mi compañero, Demófilo Peláez, y yo pedimos la acreditación pertinente para la prensa. Asistiremos al congreso regional del PP en Andalucía. Un evento que ha congregado a toda la directiva tanto andaluza como nacional, con la excepción de María Dolores de Cospedal, para terminar de aupar a Juanma Moreno como líder indiscutible del PP-A de cara a las autonómicas. Si una cumbre de estas características ya suele resultar anodina (pese a tratarse de un all-star), por eso del discurso para las bases, para los convencidos; este se anunciaba como un congreso sin sobresaltos, de "neutralidad activa". Crónica de una muerte anunciada, en resumidas cuentas. Y nosotros, que no somos profesionales ni acólitos de la formación popular, vamos sin oficio ni beneficio al Palacio de Ferias y Congresos de Málaga a ver qué se cuece en un evento de estas características. Vamos porque nos gustan los retos, por algo de morbo, y, sobre todo, porque somos tontos.

 

Viernes 17 de marzo. 17:00 horas

"Demo, yo he rellenado la inscripción para acreditarnos como prensa, ¿pero realmente crees que va a colar? Que nosotros somos unos mindundis". En el coche nos dirigíamos a un congreso del que nos esperábamos nada y todo al mismo tiempo, y es que era la primera vez que acudíamos a un evento en calidad de periodistas (o algo por el estilo). Aunque lo tuviésemos todo preparado, atuendo incluido (con la camisa de pillar) para mimetizarnos con el entorno y lograr ser unos más de NNGG, estábamos algo nerviosos. Tanto que dimos un pequeño rodeo por culpa de un GPS que no dejaba de indicarnos girar a la derecha. Nos miran raro los afiliados y los periodistas de verdad. "20 añitos", dice el guardia de seguridad que comprueba nuestras credenciales.

El mundo de la derecha joven del siglo XXI es como un desfile de modelos. Gente guapa y sonriente que encarna el sueño más húmedo de Amancio Ortega, en el caso de ellas, y de El Ganso, en el caso de ellos. No se saltan una moda, todo estaba repleto de esos entrañables chalecos acolchados, que debe ser la prenda más inútil de los últimos años.

De verdad, gente con la que lloraríais hartos por su guapura. Una morena de mi edad, a ojo, cabellos ondulados y una mirada tan fogosa como profunda, acapara mi atención. Se dedica a supervisar y organizar a toda la gente, acapara mi atención. Puede que sea amor, aunque en cualquier caso prohibido. Diría que como en Romeo y Julieta, pero para que se asemejase a la historia de Shakespeare, ella debería haberme mirado con los mismos ojos con los que yo la adoraba, y no con una mezcla de indiferencia y asco. Sobre todo asco.

Esto parece un festival con Taburete y Mocedades como cabezas de cartel. Por alguna razón que no logramos comprender, es fácil encontrarse con muchos "cachorros" de NNGG, así como con "puretas", pero apenas treintañeros. Algo ocurrirá en esa etapa de la vida que la lucha encarnizada contra Susana Díaz deja de tener tanto interés.

Lo que une a personas de edades y circunstancias tan dispares es su pasión por la política conservadora, España y Juanma

 

Lo que une a personas de edades y circunstancias tan dispares es su pasión por la política conservadora, España y Juanma, por lo menos aparentemente. El que se crió en Málaga levanta pasiones cada vez que promete eliminar el injusto impuesto de sucesiones. Cuando digo cada vez no es por añadir palabras vacías a la pieza, y es que la piedra central de su programa (que desconozco) se basa en esta propuesta. En los sueños perturbadores de Juanma, esta carga impositiva aparece recurrentemente para atormentarle, y por ello esta batalla personal. Batalla repetitiva, ya que repite esta idea una media de 5 veces por minuto de discurso.

Los congresos y actos del PP nunca cuentan con demasiada disidencia, por eso de que le deben a la formación tortuga su poder y potencia como un bloque único y unido. Papeletas verdes, rojas y blancas tamaño din A-4 se levantan cuando se somete a votación cualquier  tema. Es más fácil ver a un guiri sobrio en Magaluf que a un pepero alzando su voto en contra. El procedimiento es algo cuestionable, como unas primarias regidas por el miedo y el castigo.

Ese voto en blanco pertenece a un héroe anónimo

 

Para acabar con toda esta parafernalia por el primer día, se cierra la sesión del viernes con un turno de peticiones desde las bases. La bancada donde antes se sentaba la cúpula directiva, está ahora desolada. Un joven nervioso habla de dietética y puntualiza inteligentemente una propuesta a la que nadie parecía importarle. Enhorabuena, propuesta aceptada. Sus compañeros le aclaman. Las tres personalidades del escenario, que sinceramente no sé si llegaré a conocer algún día debido a la poca relevancia que parecían revestir, aplauden. Maravilloso, pero no sé dónde está el resto.

Suficiente por hoy. Se vacía, aún más, la sala y yo intento encontrar mi coche en un aparcamiento al que nunca había estado sobrio (ahí se emplaza el botellódromo de la Feria). Mañana será otro día.

 

Sábado 18 de marzo

Mañana no será otro día. Me despierto a las 2 y media de la tarde. Debieron envenenar la única cerveza que tomé la noche del viernes. Decido incumplir con mis obligaciones, la salud es lo primero, y quedarme en la cama o sofá. Soraya, si estás leyendo esto, quiero que sepas que lamento profundamente no haber acudido a tu mitin.

 

Domingo 19 de marzo. 10:00 horas

El día del Señor. Aunque lo parezca, esta gente no va a misa. Hoy por fin mis ojos verán a Mariano, mi presidente.

Esta vez madrugamos y hacemos los deberes, pero a mi compañero le parece una buena idea olvidarse la cartera y su documentación. En la puerta nos paran los guardias de seguridad y nos retrasan unos 15 minutos para comprobar su identidad. Bromeo diciéndole a un señor trajeado, con pinganillo  y con un bulto sospechoso a la altura de la cadera, probablemente debido a la pistola que escondía; que a sus "veinte añitos", mi amigo ya tontea con el crimen organizado y el terrorismo islámico. No le hace gracia, pero como era ciertamente atractivo y educado en exceso, se lo perdonamos.

Me encuentro de nuevo con mi amor platónico. Una vez más, recibo indiferencia y asco. Probablemente lo merezco.

Vuelve a salir Juanma al estrado, esta vez con el auditorio a rebosar. Otra vez con la misma cantinela. Sí, también con el impuesto de sucesiones. Se viene arriba en un momento con un discurso puede que algo cursi que parece un recopilatorio de los mejores momentos de Obama. Los afiliados le aplauden enfervorecidamente y gritan "¡NO!" cuando se les requiere, aunque necesita tres intentos para que capten la dinámica. Un señor bastante hooligan saca dos o tres pequeños carteles con consignas pegadizas y agresivas que dejan claro que ODIA, así, con mayúsculas, al PSOE de Andalucía. Los hijos de Juanma Moreno, tres infantes de corta edad, se aburren y se revuelven para desgracia de su madre. La señora de Juanma guarda la compostura en primera fila y les da ganchitos para comer, a ver si se callan un rato. Funciona durante unos escasos minutos, pero no importa demasiado.

Mientras sigue hablando sobre Dios sabe qué, porque la verdad, apenas le prestaba caso, truena la sintonía del Partido Popular en la sala para anunciar la entrada de Mariano. Todo el mundo se levanta y los fotógrafos corren a su encuentro. Los agentes de seguridad personal del presidente bailan a su al rededor en una coreografía ensayada al milímetro para apartarnos cuidadosamente a su paso. Y Juanma se tiene que sentar, porque aunque su discurso seguía, Mariano ha llegado.

Tras dejarle terminar, nuestro presidente habla un rato sobre cosas que todos sabemos y nos imaginamos que se dicen para apoyar una candidatura. Este es el fin del caciquismo socialista en una de las regiones más castigadas de la Unión Europea. Aplausos y vítores.

Una vez acabado el congreso, se hacen la foto de rigor con pose victoriosa. Unos pocos militantes que parecen peces gordos dentro del partido suben al escenario a hablar con sus ídolos y compañeros. Al final de todo esto, se monta una procesión en la que se permite a espectadores y periodistas acercarse para hablar de tú a tú con la cúpula del PP.

Mariano es una superestrella del rock.

 

A Juanma aquí no le hacen ni caso. Todas las selfies, palabras de ánimo y abrazos van para Rajoy. Algunos pocos para nuestro alcalde, pero al candidato a las elecciones autonómicas nadie le quiere. Mariano es una superestrella del rock. Una chica de NNGG sucumbe ante el agobio de la multitud enfervorecida, infectada por las pasiones que levanta el gallego, y hace un amago de desmayo. Los médicos la atienden, "una bajada de azúcar", dicen. Juanma se arrima a Mariano en las fotos a ver si le cae algo de protagonismo.

Momentos después de la foto que encabeza este artículo, donde ya se aprecia mi felicidad, por eso aquella pose triunfal, tengo a mi presidente a escasos centímetros, a un cuerpo de distancia. Por un instante pienso en propinarle una pequeña colleja, no de esas con maldad, sino con suavidad como gesto cariñoso, de esas con las que te saluda tu cuñado en las reuniones familiares. Pronto recuerdo el follón que se montó con aquel indeseable joven gallego que le propinó un puñetazo, así que se me quita esa idea al momento para evitar propasarme con Rajoy, puede que se sienta incómodo después de aquel suceso. Desistiendo de esta idea, mi mano alcanza a tocar, prácticamente rozar, su chaqueta. Acaricio la tela presidencial. Sólo eso, no quiero importunar como hace otra gente. Pero me doy por satisfecho.

"Mariano, ¿qué tal te va la vida?"

Una simpático señor desconocido

 

Ahí la gente le grita "¡PRESIDENTE!", o "¡una foto!", así como "bien hecho". Frases manidas e insulsas que, aunque sean de buen recibo, Mariano está acostumbrado a oír. Un señor se toma la campechanía en serio en el momento en que le mira a los ojos para preguntarle "Mariano, ¿qué tal te va la vida". El que parecía su amigo de toda la vida no recibe una respuesta para tan intrigante cuestión. Otra señora, de esas que huelen a laca, colonia y tabaco, todo al mismo tiempo; prefiere abordarle con una cuestión más atrevida después de hacerse una foto con él. "Muy bien, pero mucho prometer... mucho prometer, pero después no hacéis nada". Activismo en estado puro. Mariano le mira con incredulidad. Por un momento parece que contestaría "bueno, no hombre, no vamos a hacer, venga", como a aquél periodista de la BBC.

Misión cumplida. Recogemos nuestras cosas y no nos despedimos de nadie, principalmente porque nadie nos esperaba en ese sitio. Nuestra primera experiencia (bastante poco profesional) como periodistas en un evento político. No está mal. Vuelvo a tardar 10 minutos en encontrar mi coche en ese enorme aparcamiento en el que tantas horas he pasado en mis veranos de borrachera.


Selección de las mejores fotos del congreso

Nuestro presidente en un baño de masas

 

Una entrañable pareja de mediana edad que se demostraban su cariño durante el apasionante discurso de Juanma

 

Afiliado a las NNGG siendo escuchado por un total de tres dirigentes

 

Señoras conservadoras y fanáticas de los Beatles, emulan la portada del álbum "Abbey Road"

 

"Susana atraca a los muertos, se queda con sus casas"

 

Detalle de la tela presidencial que pude tocar
Juanma arrimándose

 

 

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