Política y economía

¿Era Pablo Iglesias la mejor elección para conseguir un Podemos ganador?

Un pablista y un errejonista enfrentan sus posiciones en la primera entrega de debates políticos de El Reverso

19.02.2017 @dpelagu 2 minutos

Sí, por Pablo Téllez

La historia de la izquierda y de la conquista de nuestros derechos sociales es una historia de lucha, de manifestaciones y de huelgas, no la de señoritos que leen El País y que piensan que Felipe debe ser rey porque está muy preparao'. Estas son las armas de la gente que tiene poco, su forma de demostrar que tienen poder pese a no dirigir la fábrica en la que se ensucian las manos todos los días. Un Podemos con Pablo Iglesias permite y debe impulsar al partido a combinar la acción tanto en el Parlamento como en la calle. A las instituciones no se va a hacer amigos con los que tantos insultos se cruzan en campaña, ni tampoco se va con la esperanza de pactar con los que te tienen en sus líneas rojas.

Un Podemos de Errejón olvidaría lo que llevó a Podemos donde está y olvidaría las plazas y las calles, tal y como ya se olvidaron de los titiriteros, para pactar y acabar convertido en otro PSOE o Syriza, pactando reformas laborales y poniendo cara de pena después. A Podemos, olvidar su discurso después de las primeras elecciones generales y sustituirlo por corazones le costó un millón de votos. Olvidar que el cielo se toma por asalto, y no por consenso, puede costarle mucho más.

No, por Demófilo Peláez

Errejón era la mano que mece la cuna. Errejón construyó un partido en base a la indignación popular, que muchos compartíamos, y apostó por pasar de lo social a lo político sin adscribirse a ninguna ideología, o al menos no aparentemente, ya que "no nos representaban". Su brillantez en la estrategia electoral fue la que llevó a Podemos de la nada al todo, acompañado evidentemente de un Pablo Iglesias que le otorgaba la carisma al partido que a Íñigo le falta. El de Errejón era un Podemos abierto y dispuesto a convencer al que aún no les había votado, no uno que impulsara la autofelación de la izquierda que ya tenía convencida.

El planteamiento de Iglesias es la búsqueda de un espacio electoral marginal, quizá creyendo que la crispación y las ganas de echarse a la calle contra el sistema siguen muy presentes tantos años después del 15-M y en los inicios de una recuperación macroeconómica. En España no hay electorado para vencer al sistema por erosión y con tanta implicación, mas si queda un electorado potentísimo de un PSOE en horas bajas que ya ha dejado de ser el partido que más se parece a España. Podemos podría haber tomado ese papel, pero ha preferido ser el partido que más se parece a IU.

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