Especial debate económico

España, ¿hablamos de cambio?

14.04.2017 4 minutos

Todavía se almacenan en nuestras memorias aquellos recuerdos de cuando España estaba en el G-8, de cuando éramos la locomotora de Europa, de aquella dulce época dónde alcanzar los niveles de vida de Alemania, Francia o Reino Unido era simplemente cuestión de tiempo y lo afrontábamos como un reto. Sin embargo, llegó el día, en el cual un fuerte pellizco nos despertó de dicho sueño, empezábamos a escuchar palabras como desaceleración económica, desempleo y finalmente llegaron las dos crisis, que a nuestros ojos han pasado como una sola, pero que ha marcado una década.

A día de hoy volvemos a escuchar que nuestro país es otra vez la locomotora de Europa, que se van a crear millones de empleos, prácticamente nos dejan ver que el sueño anterior era lo cierto, mientras que lo que ha sido transitorio ha sido esta larga pesadilla. Pero los españoles todavía no son tan optimistas como los medios y el gobierno, algunas de las principales preguntas que se hacen son si es real dicha recuperación y si podemos volver a caer como ya hicimos en 2008, en definitiva: ¿ha aprendido nuestra economía de la crisis?

Elaboración propia, en base a datos del INE

 

Para abordar el tema, tenemos que formular otra pregunta: ¿Qué cambios y reformas ha hecho nuestro país para evitar que se vuelva a repetir?

Existen dos maneras básicas de competir en el mercado, la primera es la más sencilla en base a costes, consiste en fabricar más barato que otros países en base a factores como el coste de la mano de obra. La segunda viene siendo a través de la especialización en el conocimiento.

A modo de ejemplo: el coche se diseña en Alemania con un equipo de ingenieros, mientras emplean la fábrica española para montarlo, y pasado el tiempo piensan mover la producción a Polonia, debido a que sus costes de mano de obra poco cualificada son inferiores.

Entonces la solución está clara, nuestro gobierno ha invertido en I+D y en educación con conocimiento, tratando de optimizar las arcas del estado y a la par ha bajado los costes laborales ya que se trata de un cambio que lleva tiempo. La verdad es que solo han hecho la última parte, lo que, si bien ha permitido reducir la respuesta a los cambios del mercado y reducir el desempleo, no pasa de ser una medida propia de un país que quiere seguir siendo la mano de obra barata europea y tiene miedo de saltar a jugar con los grandes.

Pero no solo concierne a este campo el nivel de vida actual de los españoles y su futuro, hay otras variantes que bien nos indican pocos cambios, aunque se vean duramente afectadas por el entorno. La tasa de ahorro de las familias sigue manteniéndose a nivel muy bajos (debido a la bajada en líneas generales que se han dado de los salarios, sin una bajada correspondiente de los bienes de consumo) y las buenas son tanto la bajada del nivel de endeudamiento (producida en éste caso por el cerrojo que se nos ha impuesto desde los bancos) como el incremento de personas que buscan formación en nuestro país (causado por la búsqueda de un nuevo empleo tras varios años sin encontrar el propio, lo cual tampoco indica una actualización de los trabajadores, sino una pequeña reubicación de los desempleados)

Un elemento sustancial que tampoco ha cambiado en el mercado de trabajo es la escasa cantidad de personal formado a niveles secundarios, lo que conlleva a una sobreformación de los trabajadores, o como se suele decir también a que acepten o puestos inferiores a los que aspiraban por estudios (40% de los estudiantes españoles) o que busquen su oportunidad en otros países llevando a perpetuar la “fuga de cerebros”.

 

Fuente: Revista ICE

 

En líneas generales, podemos llegar a decir que la economía de un país se desarrolla en base una estructura económica, siendo la coyuntura la provoca fluctuaciones respecto a la primera. La crisis solo ha dejado al desnudo una endeble estructura económica de un país, que recibe salarios considerados como altos en contraste con el valor de los servicios que ofrece. Siendo principalmente dos hasta ahora los sectores que lanzaban nuestra economía: construcción y turismo. Como se puede observar, son sectores fundamentalmente estáticos, que difícilmente van a permitirnos diferenciarnos del resto de países y crecer en el exterior.

Elaboración propia, en base a datos del INE

 

Los cambios deben de llegar poco a poco, debemos ser conscientes que la estructura económica de nuestro país no va a cambiar en cuestión de cuatro o cinco años. Es un proceso de mejora continua, innovación, diferenciación y apuesta por el futuro. Como todo proceso, lo más complicado es comenzarlo, reconocer los fallos del pasado y lanzarse a por ello.

 

Etiquetas, , , Etiquetas, , ,
Artículo anterior Artículo siguiente