Especial debate económico

¿Ha aprendido algo España de la crisis? (I)

10.04.2017 @@joselgporras 4 minutos

Las crisis económicas pueden proceder desde dos vertientes. Por un lado, existen crisis de oferta (causadas por inflación descontrolada, alteración de factores productivos) o crisis de demanda (disminución drástica del consumo). En el caso de la reciente crisis de 2007, nos encontramos ante un calentamiento excesivo de la economía, que viene por el lado de la oferta y que ha tenido sus causas y sus consecuencias. Se viene hablando de si España ha aprendido algo tras el paso de la crisis económica. Esta pregunta se puede analizar desde dos puntos de vista:

Desde el punto de vista del gobierno. Un gobierno siempre negará el comienzo de una crisis y siempre tratará de decir que ha terminado antes de que realmente lo haga. Para el caso español, en 2007 se negó la existencia de una crisis, y a finales del año 2013 ya se empezó a declarar que la crisis había finalizado. Esto último, aunque sea cierto según los indicadores económicos, la sociedad no lo percibe de la misma forma.

Diseccionando la pregunta, podríamos calificar la crisis como un problema del cual, una vez se ha sufrido y se ha resuelto, podríamos adquirir un aprendizaje como contraprestación. Al calificarla como tal, el gobierno nunca aprenderá nada sobre la crisis debido a que no la sufre de la misma manera que los ciudadanos. Un claro ejemplo de ello es que no se ha reducido el tamaño del Estado durante el periodo de recesión, incluso han sido los mismos gobernantes los que hace dos años presentaban la subida de impuestos como un “esfuerzo” que tenían que hacer los ciudadanos para con el país. A día de hoy siguen subiendo los impuestos y se vuelve a justificar como la única fórmula de incrementar la recaudación. Una premisa absolutamente falsa que desmienten modelos matemáticos como la Curva de Laffer.

También destacaría la escasa influencia que tienen los gobiernos para solucionar crisis económicas. Lo único que pueden intentar hacer es crear una serie de condiciones en la economía para que la misma pueda incidir sobre el problema mediante las actuaciones agregadas de los ciudadanos.

Por lo tanto, si el balón lo hemos pasado desde el tejado del gobierno al tejado de los ciudadanos, analicemos la pregunta desde el punto de vista de los ciudadanos. Habrá algunos ciudadanos a los que la crisis les haya afectado más y otros menos. Pero se pueden diferenciar dos tipos de ciudadanos dentro de nuestra sociedad:

En primer lugar, aquellos que son los que responden afirmativamente a la pregunta. Los que sí pueden haber aprendido algo sobre la crisis por el hecho de haber sufrido sus consecuencias. De todas formas, si hemos aprendido algo de esta crisis es que, en el largo plazo, no todo sube y que no siempre es bueno el endeudamiento. Aunque parte de ese aprendizaje se vuelve a olvidar cuando se da la otra cara de la moneda, un boom económico. Fenómeno hipnotizador que irrumpe en la economía y que lo desmadra absolutamente todo.

En segundo lugar, encontramos aquellos que negarán que la crisis haya acabado y que no desean que acabe porque, de alguna u otra manera, están sacándole rédito a la misma. Y es que en toda crisis hay beneficiados y perjudicados. Estos pueden ser los que acosta del sufrimiento de los demás compran a precios por debajo de los de mercado. La materialización de este hecho se da perfectamente en el mercado laboral, en el cual, por la demanda de más y la oferta de menos, existe una brecha aún del 18.6%.

Siguiendo con el mercado laboral, también hemos aprendido que al final de una crisis económica y al comienzo de la posterior etapa de recuperación, el empleo que se crea es de poca calidad. Un empleo precario que poco a poco se convertirá en empleo más sólido e irá ganando calidad. Esto teóricamente queda muy bien descrito en cualquier artículo de periódico o declaración en los medios de comunicación. La traducción de este hecho son familias que aún no llegan a final de mes, jóvenes que acaban de empezar en su primer puesto de trabajo y no ven recompensado el esfuerzo y dedicación de tantos años de estudio y, en consecuencia, una frustración y escepticismo por parte de la sociedad que ve cómo sus gobernantes celebran el paso de la crisis, mientras ellos continúan pasando miseria.

Y se habla de miseria cuando en un país la tasa de paro juvenil alcanza casi el 50%, cuando de ese 50% de jóvenes que trabajan, el 71.3% tiene un trabajo temporal, cuando el 56.6% desempeñan trabajos por cuenta ajena inferiores a su cualificación y cuando el 80% de los menores de treinta años no consiguen emanciparse.

Por tanto, si nos preguntamos hasta qué punto España ha aprendido tras el paso de la crisis económica, preguntaría también quiénes son aquellos que han dejado de sufrirla, hasta qué punto la han superado, y cuál es el aprendizaje que obtienen después de casi diez años de sufrimiento.

Quizás exista un aprendizaje detrás de las crisis económicas, pero sería un aprendizaje tan fino que cae en olvido en el mismo momento en el que llega una etapa de expansión económica. Si ese aprendizaje fuera estructural, las crisis económicas se hubieran extinguido ya hace bastante tiempo.

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