Política y economía

La España de Trump

14.11.2016 @dpelagu 8 minutos

"En el reino de los ciegos, el tuerto es el rey". Así empieza su testimonio Diego, al que le quedan pocos meses para alcanzar la mayoría de edad y poder votar, pero pudiera ser el mantra que sobrevuela las declaraciones de muchos españoles de a pie que se han alegrado de la elección de Trump como presidente. Diego contactó conmigo directamente por whatsapp cuando leyó por redes mi anuncio del reportaje que andaba haciendo. Los trumpófilos españoles realmente tienen ganas de hablar: "Estas elecciones se han basado en escoger al tuerto de ese reino de los ciegos", prosigue. "Trump es menos malo que Hillary, una mujer que, como ha podido demostrar durante sus cargos políticos y, especialmente, durante su periplo como secretaria de Estado; no era absolutamente apta para ejercer como presidenta del país más poderoso del mundo".

Carmen del Rocío, más conocida como Roi, es una joven profesora universitaria de Periodismo. Al comentar la actualidad en clase, expresó su preferencia personal por Trump frente a Clinton. Cuando le preguntamos en privado por el tema, nos contesta desde la desafección al establishment: "O el mundo cambia, o la radicalización del voto será cada vez mayor. Por eso más que alegrarme de la victoria de Trump, me alegré de la derrota de Hillary Clinton y de un partido demócrata que en los últimos ocho años se ha olvidado de sus votantes y de muchas de sus promesas electorales." Roi se declara seguidora de Bernie Sanders, "un discurso moderadamente antisistema por el lado de la izquierda". Para ella, Clinton es "representante de los intereses de lobbies económicos, con un papel decisivo en las guerras de Libia y de Siria, entre otros hechos destacables".

Alexander es oficialmente abogado desde hace unas semanas. Tiene un joven bufete compartido y un "odio manifiesto ante la familia Clinton, su gestión y todas sus relaciones con conglomerados de empresas", según sus propias palabras. "Hillary es una persona altamente inestable. Si la gente tiene miedo porque Trump presionase el botón nuclear, con Hillary Clinton saldríamos una semana sí y otra también con anuncios de invasiones armadas militares en cualquier país. Ahí están los ejemplos de Libia, Afganistán o Irak. Si Hillary hubiera llegado al poder, quizá ahora mismo estaríamos hablando de una posible incursión en Irán. No simpatizo con ninguno de ellos, pero si tuviera que elegir, elegiría a Trump."

New York Post: President TrumpImagen de Marco Verch


Ninguno de los tres cumple el perfil de paleto blanco anciano conservador del Medio Oeste americano. Son españoles, son jóvenes, han pasado o pasarán por la Universidad. Todos ellos recalcan que no se sienten representados por él, pero le prefieren ante Clinton: "No me gusta el discurso ni la ideología de Donald Trump (...) un millonario excéntrico, con un discurso que ni sus propios compañeros de partido apoyan", afirma Roi. "Es el resurgimiento de una idea filofascista (...) se prefiere un candidato del estilo de Trump por el mero hecho de que siempre va a barrer para los intereses nacionalistas y contra la inmigración", nos cuenta Alexander. "Trump ha dado su discurso populista, magnificando los problemas que Estados Unidos tenía, transmitiendo un sentimiento de miedo, y ha ganado unas duras elecciones", razona Diego. Si les preguntas qué partido se parece más a Trump en España, los tres hacen referencia al Partido Popular. Alexander señala primero a "Cuñadanos, o en su defecto, Ciudadanos". Ninguno afirma sentirse simpatizante del PP, pero consideran que hubieran optado por el candidato republicano de haber podido votar el pasado martes.

Según un estudio del Instituto DYM, España estaba por debajo (4'2%) del índice global de apoyo a Trump. Es un porcentaje menor que, por ejemplo, el de votantes de UPyD en las elecciones generales de 2011. El único país en el que el apoyo a Trump era mayor que el de Clinton era Rusia. Entre esa cantidad de españoles que preferían a Donald Trump, se encuentran ciudadanos de a pie como Alexander, Roi o Diego, pero no están solos. También podemos encontrar nombres más conocidos como el escritor Fernando Sánchez Dragó -"La verdad es que refresca oírle decir lo que muchos piensan sin atreverse a decirlo (...) (su) voz, aunque chirríe en las sacristías de los biempensantes, es la del sentido común"- o el periodista de ABC (y ex subdirector de El País) Hermann Tertsch.

"Él es el estereotipo de sueño americano para los estadounidenses: rudo, multimillonario y con mujeres alrededor. Simple, pero fácil de entender. Aquí la sofisticación ni se valora ni se conoce", nos dice Carmen, otra española inundada por la ola Trump, aunque por motivos alejados de la compatibilidad ideológica. Carmen nació en Almendralejo, Badajoz, pero vive con su marido americano en Houston, Texas, pleno territorio Trump, donde estudia para poder adaptar su título de jurista a la legislación americana. "Hillary no representa a los Estados Unidos de hoy. ¡Hillary es europea! Y aquí Europa es sólo un destino turístico, no un modelo político-social", afirma.

25218962886_bbbab8ba3a_kImagen de Gage Skidmore


Si hablamos de apoyo español a Trump en redes, Alonso y Carlos Esteban pueden ser la máxima autoridad. Alonso es un periodista de 35 años que vive entre Madrid y Bruselas, aunque es de Barcelona. Se empeña como responsable de comunicación y broker de Flying7Air, una empresa de jets privados francesa. Carlos es licenciado en Derecho, pero pronto se entregó de lleno al periodismo. Actualmente es jefe de edición y cierre de fin de semana en la misma publicación de La Gaceta y aparece en Intereconomía de cuando en cuando. Para dar con ellos, fue tan relativamente sencillo como pedir voluntarios desde un tuit para expresar en un reportaje el apoyo a Trump. Sí, los españoles pro-Trump tenían ganas de contar su versión.

Alonso debe ser algo parecido al paradigma del trumpófilo español, sea lo que sea lo que eso signifique. Lleva publicando artículos realmente visionarios en su blog con títulos como Por qué Hillary perderá en noviembre. Desde las elecciones del 26J no publica de otra cosa más que de la anunciada victoria de Trump. Su siguiente tuit, publicado el 26 de agosto, se hizo viral tras conocerse los resultados:

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Sus dos últimas dos entradas en el blog son un análisis imperdible de por qué su marca se ha disparado gracias a su acierto y la conversación que hemos tenido por mensajes directos de Twitter, que ha publicado en bruto. El títular que ha otorgado a sus propias declaraciones es "El mundo necesita un cheerlader como Trump". ¿Cómo demonios pudo acertar, con toda la prensa y encuestas diciendo lo contrario? "Estaba escrito. Durante las primarias, Donald Trump se merendó a 16 rivales de su partido como si nada, varios de ellos muy potentes, mientras que Hillary Clinton sudó la gota gorda para deshacerse de alguien como Bernie Sanders, que es socialista y antes de presentarse era un completo desconocido." Hillary centró su campaña sólo en el sentimiento negativo de una futura presidencia de Trump, pero no se preocupó por desarrollar una antítesis, defiende Alonso: "Para que la gente salga a votarte tienes que aglutinarla detrás de una emoción positiva. Trump vendió que si le votabas, EEUU recuperaría su gloria, signifique esto lo que signifique".

- ¿Por qué te alegró la elección de Donald Trump? - le pregunto.

- Creo que ahora mismo al mundo le va a venir muy bien una mentalidad luchadora, positiva y constructiva como la que ha demostrado Trump durante la campaña. No sé si fue a raíz del 11-S o empezó antes, pero tengo la sensación de que las sociedades occidentales cada vez creen menos en sí mismas. Noto que hay una especie de falta de autoestima colectiva, un pasarse el día culpándonos a nosotros mismos de todos los problemas del universo. La mayoría de los políticos siempre nos dicen qué tenemos que pensar y cómo tenemos que actuar para ganarnos el carnet de ciudadano ejemplar. Donald Trump no es así. Donald Trump les ha dicho a los americanos: me encanta cómo sois y entre todos vamos a luchar por este país. Creo que es una persona con mucho sentido común. El mundo necesita un cheerleader como él.

Las respuestas de Carlos Esteban sirven para varios reportajes al respecto. Le pregunto por qué deberíamos alegrarnos de la victoria de Trump.

"Bueno, eso depende de lo que uno quiera, incluso de dónde esté. Pero, en general, sí, especialmente quizá los europeos aliados de EEUU. Por la razón más simple y visible: su victoria aleja las probabilidades de un conflicto con la segunda potencia nuclear mundial, Rusia. Si, además, piensas como yo que el TTIP es una seria amenaza a la soberanía de los pueblos que da a las multinacionales cierto grado de control sobre los procesos políticos nacionales, más aún. Pero es mucho más importante cuando se entiende en la pugna ideológica que está sustituyendo a toda prisa el viejo y obsoleto esquema de izquierda y derecha"

Antes de responderme a nada, me deriva a este vídeo:

En él, es contundente e irónico: "¿Es populista? ¡Ah, sí, qué sorpresa, son populistas los políticos en campaña! ¡No me lo puedo creer! ¡Pues claro! ¡Naturalmente que ha tenido un papel y que no va a ser igual de presidente!"

Termino preguntándole a ambos por las similitudes entre Trump y algún partido español. "En un sentido 'cosmético', aparente, el grupo que más ha querido representar una rebelión contra el sistema es, sin duda, Podemos"-desarrolla Carlos Esteban- "y es evidente que la estrategia les ha funcionado bastante bien, pero en realidad no es más que acelerar los presupuestos ideológicos del sistema, más que desafiarlos." Respecto a la "deriva globalista" y debates como el Brexit o la disyuntiva Trump/Hillary, Esteban explica como TODO (me lo escribe en mayúsculas para recalcarlo) el espectro parlamentario defiende idénticas tesis. Alonso está de acuerdo en que Podemos y Trump se parecen "tanto como huevo a una castaña. Para mí Trump es una mentalidad, no una serie de políticas. Su espíritu positivo y luchador no tiene nada que ver con el victimismo sistemático y el recurso a la demonización de enemigos imaginarios de los que viven los denominados populismos europeos."

Alonso concluye: "Uno es un constructor. Los otros me parecen unos destructores."

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