Política y economía

"Pedro Sánchez estaba dispuesto a ser presidente de un gobierno de Podemos, pero se rompió por una indiscreción del PNV"

Ignacio Camacho habla sobre "El momento populista: la política fácil"

30.11.2016 @pablomerinoruiz 6 minutos

Hablar de Ignacio Camacho (Marchena, 1957) es hablar de la tercera de ABC. Se enganchó a escribir columnas cuando estudiaba Filología Hispánica en la Universidad de Sevilla y sigue en la tarea, sin faltar, los 7 días de la semana. Su matrimonio con la palabra va camino de las bodas de oro. Como analista político dedica gran parte de su tiempo a descifrar lo que toca, y lo que toca lo recoge en el titular de su conferencia para los encuentros que organiza ABC: “la política fácil”. Donald Trump, el Bréxit, el partido Podemos… Para él entra todo en esa espiral de "populismo que ha llegado o está por llegar".

Cuenta el populismo como un plan. Un plan que él ve entre las tesis que Iñigo Errejón (Podemos) publicó en la Complutense de Madrid. Un plan con nombre y apellido: “el empate catastrófico”. Un plan que empieza con "los hijos del PSOE" acudiendo "a la llamada de Podemos" y que acaba con ellos como única alternativa al marianismo. Un plan que “nace con una sociedad en crisis dispuesta a creérselo”. Un plan que altera a las clases medias empobrecidas y que "recoge un tono de odio, de revancha ante el hastío". Un plan que rescata y eleva al debate público la eterna lucha de clases y que se canaliza a través del “discurso de la posverdad, el discurso de las mentiras”.

Mentiras incluso "admitidas libremente", como la de Nigel Farage y los 350 millones de libras que recuperaría Reino Unido con la salida de la Unión Europea. “Una mentira da la vuelta al mundo, mientras la verdad se ata los cordones de los zapatos”, dice Camacho que le suena a aquello de "España nos roba, Andalucía nos roba, Europa nos roba…". Unas mentiras que buscan no aburrir y hablar el lenguaje de la calle, o que pretendan al menos ser esa "voz popular".

[su_quote]El empate catastrófico, el plan para acabar como la única alternativa al marianismo[/su_quote]

En España se beneficia de esa falsa idea de “el Estado os lo debe” y de que “no hay realmente un problema migratorio serio como en Francia”. Apunta además que la izquierda tiene el argumento de la "herencia franquista" y la larga lista de casos de corrupción con la derecha. “Para elaborar el discurso se parte de un diagnóstico falso para dar una solución fácil, de barra de bar, a problemas difíciles”, señala. Los temas que tratan son reconocibles para cualquiera que este al tanto, mínimamente, de la vida pública: regeneración política, inmigración, soberanía popular o que el sistema no funciona. Elementos que pueden compartir fácilmente Marine Le Pen y Pablo Iglesias estando en las antípodas del espectro ideológico y político. De punta a punta (o casi).

¿Cómo se materializa ese plan del “empate catastrófico"? Fácil. Indica dos factores decisivos: la hegemonía del debate público y la creación de un enemigo. Desde la televisión espectáculo y el cielo/infierno de las redes sociales se moviliza ese debate tan necesario para captar el voto. Lo acompaña siempre un culpable, ese enemigo “al que se puede llamar casta o establishment, el político como víctima”. De este planteamiento salen propuestas como colocar un sueldo limite de 3000€ -eliminada del programa político de Podemos tras las elecciones europeas-, que él bautiza como “el impuesto del éxito”. Como saben, “las promesas electorales solo obliga a quien las cree”.

Se puede estar más o menos de acuerdo con el análisis de esa "política fácil", pero lo cierto es que en estos últimos años ha aparecido Trump, Le Pen, Syriza, Podemos, Bréxit... y que tienen en común muchos de los puntos en su discurso y estrategia. Y funciona. A la vista está el sillón de Trump, las expectativas de Le Pen, el triunfo del Bréxit o de Syriza y los más de 5 millones de votos de Podemos. En el análisis del fenómeno, poco importa la orientación política.

Quizás no con la claridad y determinación con la que lo expone Ignacio Camacho, pero esto lo ven a diario en los informativos. Ya les suena. Lo que probablemente no sepan, y tampoco hayan escuchado en las noticias, es la historia frustrada de ese "gobierno progresista" del que tanto se habló entre PSOE y Podemos, de la famosa coalición de izquierdas que quedó finalmente en el limbo. De ella hablaba el columnista de ABC cuando Juan Romera, compañero de EL REVERSO, le preguntaba por Pedro Sánchez y su futuro.

[su_custom_gallery source="media: 4927" limit="1" link="post" target="blank" width="600" height="540" title="always"]Acto público de cierre con Pedro Sánchez en Alcázar de San Juan (Ciudad Real)[/su_custom_gallery]

El análisis de Pedro, que él mismo admitió en la entrevista con Jordi Évole en Salvados tras su caída, era simple. Tenía claro que mientras durase la irrupción de Podemos, el PSOE nunca alcanzaría el poder sin ellos. "Tenía un proyecto personal, quería llegar a presidente del gobierno. Estaba dispuesto a ser el presidente de un gobierno de Podemos en la práctica, pero se rompió por una indiscreción de PNV", nos dice Camacho.

Asegura que unos días antes de la investidura el acuerdo estaba hecho, "hecho en la medida en que habían llegado al compromiso con el Partit Demòcrata Català de que daban el sí si les hacían una vaga promesa de consulta" y en que Esquerra Republicana "se abstenía como mal menor para echar a Rajoy", aparentando antes que no había negociación. Para que las cuentas salieran necesitaban a un aliado más, el PNV. Ahí empezaron los problemas. Utilizaron a un miembro de Esquerra para llamar a PNV diciendo que estaban en el tema, que era bueno para el avance soberanista. "Esa persona consultó con Urkullu, lendakari del País Vasco y alto cargo del partido, y pensaron: '¿en esto está el PSOE detrás o solo una parte del PSOE?'". Llamaron a Rubalcaba y se lió.

A la vista está que se equivocaron utilizando al de Esquerra y que a partir de ahí "se armó la mundial". "Esa noche se organizó la ejecución express de Pedro Sánchez", sentencia Camacho. Unos días después Felipe González daba una entrevista con Pepa Bueno en el programa de la Ser Hoy por Hoy. En el prime time de la radio matinal española. Comenta que Pepa llevaba un mes persiguiendo a Felipe y que esa mañana recibió una llamada de su gabinete. El expresidente del gobierno estaba en Colombia por el proceso de paz. Pudieron tener esa charla en los estudios de la cadena a su vuelta una semana más tarde, pero Felipe quiso hacerla esa misma tarde. Voló de Bogotá a Chile y la grabaron desde el hotel.

[su_quote]Esa noche se organizó la ejecución express de Pedro Sánchez[/su_quote]

Esa es la historia del pactó frustrado. Una cadena que provocó una tempestad incontrolable en Ferraz. Recordarán el bronco Comité Federal, la marcha de Sánchez y la elección de la gestora. La misma que se abstuvo en la investidura del PP un mes más tarde. La llamada de Rubalcaba fue el detonante, lo que le faltaba a un amplio sector de los barones socialistas para echar a Pedro y a sus políticas del partido.

Los detonantes marcan el relato, pero aunque cambie el protagonista, el final posiblemente habría sido el mismo. Antes o después. De una manera o de otra. En todo caso, nunca lo sabremos. "El resto de la historia ya la conocéis", termina diciéndonos Ignacio Camacho que ve improbable que Pedro tenga opciones de volver a la secretaría general del PSOE. Aquel fue el día en el que "la política fácil" pudo llegar a Moncloa. Faltó poco.

Etiquetas, , , , , , , , ,
Artículo anterior Artículo siguiente