Política y economía

Sondeo, sondeo, ¿te creo, no te creo?

Brexit, Colombia y, ahora, las presidenciales estadounidenses. ¿A la tercera va la vencida o muerte de la demoscopia?

08.11.2016 @ggnacho 4 minutos

Hoy, 8 de noviembre, se celebrarán las vigésimo octavas elecciones presidenciales en la historia de Estados Unidos. A un lado del ring, por el partido demócrata, Hillary Clinton; al otro, por el bando republicano, Donald Trump. Sin embargo, estos comicios no son como la mayoría de los anteriores. Está en juego el posible acceso a la Casa Blanca de un hombre de negocios sin la más remota idea de gestión política, abiertamente racista y peligroso para las minorías, misógino, crítico con la libertad de los medios de información, amenazante respecto a la OTAN y dispuesto a desequilibrar el delicado orden internacional. He de parar, tomo aire. El sueño húmedo del populismo nunca estuvo tan cerca de tomar forma. Y el mundo se aterra. La posibilidad de una victoria de Trump ha desatado la crispación en las bolsas internacionales. Pero quedémonos con la local —la local para los americanos: anuncia El País que el índice S&P arrastra una caída del 3%, que el jueves cerró la sesión marcando el peor registro desde 2008 y que el viernes tocó fondo con la racha más larga en 36 años. ¡Caos! ¡Mayhem!, como dirían por allí. Pero, ¿a qué se debe este terror sostenido? ¿No dan la mayoría de encuestas como vencedora a la candidata demócrata? Sí, pero.

, porque los sondeos predicen victoria azul. El de Bloomberg, 44-41. El de ABC/Washington Post, 47-43. El de CBS News, 45-41. El de Fox News, 48-44. Y así. Pero, porque los sondeos se equivocan. Y cada vez más gente recela de ellos. La confianza global en la demoscopia está en caída libre desde el sonado Brexit, entreverado con el sorprendente triunfo del ‘no’ en el referéndum colombiano sobre el acuerdo de paz con las FARC. Ambos eventos compartían el respaldo generalizado a la opción contraria a la ganadora en las encuestas, y ambos son esgrimidos con frecuencia en vísperas del tercer y capital asalto sociológico. “Los sondeos sí, pero”. La euforia trumpista, pseudo cocainómana, ha decidido menospreciarlos. Herramientas de unos medios de comunicación diabólicos y vilipendiados por la masa enfervorecida. Los partidarios de Hillary, por su parte, los contemplan con alivio y miedo a partes iguales. Nada está decidido.

Fiarnos o no, esa es la cuestión. Los más pesimistas juegan sus cartas. La capacidad de Trump para arrastrar al ciudadano desafecto, renegado de la política y antiestablishment es un motivo a tener en cuenta en un país con porcentajes cercanos al 50% de abstención en sus elecciones. Si el millonario consigue movilizar a ese electorado fantasma y tradicionalmente invisible, las cosas se pondrán interesantes. Jorge Galindo y Gonzalo Rivero[i] apuntan igualmente a la baja calidad de las encuestas y al reagrupamiento blanco: una base fuerte de lo que denominan ‘angry white men’ a la que se suman el resto de republicanos, independientes derechistas y un determinado número de votantes potencialmente demócratas. Pero tranquilos. El propio Gonzalo Rivero, ante el murmullo inquieto y temeroso de Trump, twitteaba ayer lo siguiente: “Anunciar que ganará Trump te consagra como gurú y, si fallas, nadie se acordará. La memoria es muy selectiva para estas cosas”. Así las cosas, el ‘wishful (unwishful!) thinking’ que sitúa a Trump en la Casa Blanca no es más que eso: poco probable. Las encuestas son rotundas y los primeros análisis del voto anticipado sonríen a la candidatura demócrata[ii]. Por si fuera poco, diversas fuentes apuntan a que se ha minusvalorado el voto latino. Ayer, el NY Times hablaba de la multiplicación del hispanic voter[iii], y cuentas de Twitter como la interesantísima @LatinoDecisions hablaban de cómo las encuestas generalistas han podido errar en su estimación de este voto. Para muestra, un botón (¡dos!). Hace poco, la CNN catalogaba como N/A (no disponible) la muestra del voto latino en Nevada. Por otro lado, las encuestas multilingües —también en español— muestran una brecha mucho más acentuada entre Clinton y Trump.

En fin. Mucha información, muchas teorías, material de sobra para dormir tranquilos o ser presa del pánico. ¿Acertarán por fin los sondeos? Ya nadie cree plenamente en ellos, pero, hoy más que nunca, son un buen clavo al que aferrarse ante el Expediente X de la Casa Blanca. I want to believe!

 


[i] Galindo, J. y Rivero, G. De cómo Trump podría ganar (y las encuestas equivocarse), Politikon. 7 de noviembre de 2016. politikon.es/2016/11/07/de-como-trump-podria-ganar-y-las-encuestas-equivocarse/

[ii] Ralston, J. Early voting kills Trump in NV. Early Voting Blog, 7 de noviembre de 2016. http://www.ktnv.com/news/ralston/the-nevada-early-voting-blog

[iii] Cohn, N. This time, there really is a Hispanic voter surge. The Upshot (The New York Times), 7 de noviembre de 2016. www.nytimes.com/2016/11/08/upshot/this-time-there-really-is-a-hispanic-voter-surge.html?_r=2

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