Política y economía

Una propuesta de reforma de la Ley Electoral en España

Parece que en estos días convulsos en la política, en lo único que está casi todo el mundo de acuerdo es que hay que reformar nuestra Constitución.

18.02.2016 @fcovargas 4 minutos

Parece que en estos días convulsos en la política, en lo único que está casi todo el mundo de acuerdo es que hay que reformar nuestra Constitución. Sí, nuestra, porque ésta es la única que en toda nuestra historia ha sido de todos. Bueno, quizás también la primera, la Pepa, allá por 1812. El resto no, y de aquellos polvos, estos lodos.

Claro que el problema de una reforma constitucional es el mismo que el que nos tiene sin gobierno a la vista casi dos meses después de las elecciones generales del pasado diciembre: la falta de acuerdo. ¿Total falta de acuerdo? No exactamente, ya que parece que todos están de acuerdo en una reforma de la Ley Electoral. Es por ello que aprovecho para aportar mi granito de arena con unas reflexiones acerca de cuáles considero que deberían ser los grandes ítems de la reforma de nuestro sistema electoral.

Lo primero que hay que plantearse antes de hacer ningún comentario acerca de este tema es que se trata de una ley orgánica y que, por tanto, es requisito imprescindible la participación del grupo mayoritario del Congreso para su modificación. El problema específico de la LOREG (Ley Orgánica de Régimen Electoral General) es que es poco probable que quien ha ganado unas elecciones mediante unas reglas, se vaya a dedicar a cambiarlas. En definitiva, si no está roto (término, en este caso, subjetivo), no lo toques.

Segundo, cualquier reforma del régimen electoral general debe tener por fin último garantizar la estabilidad democrática e institucional. Cualquier reforma en beneficio de una minoría o que busque la perpetuación en el poder de quien ya lo ostenta, debería ser perseguida como el acto antidemocrático y golpista que es.

Y después de esta introducción, ¿qué reformas propongo?:

  1. Reforma del Senado antes de acometer ninguna otra reforma electoral. El Senado debería ser una verdadera cámara de representación territorial, como así propone la Constitución. El papel segundón del Senado en nuestras instituciones es la primera causa del problema de los partidos bisagra nacionalistas en el Congreso.
  2. El sistema de listas debería ser abierto y no cerrado y bloqueado como es actualmente. Los ciudadanos debemos tener el derecho a elegir nuestros diputados y evitar que anónimos diputados se conviertan en tránsfugas, vulnerando así la voluntad popular. El escaño ha de pertenecer al diputado y no al partido, al menos que los ciudadanos podamos decidir (y conocer) a quién elegimos para poseer ese escaño.
  3. Cambio en la barrera legal. Actualmente, el límite es del 3% o el 5% de los votos emitidos en la circunscripción electoral, dependiendo de la provincia. Por debajo de este límite no se obtiene representación electoral, es decir, un escaño. Mi propuesta iría encaminada a poner el 5% pero no en la provincia, sino del total de votos emitidos en todo el territorio nacional. Esto haría desaparecer del Congreso a aquellas minorías que lo único que quieren es dinamitar el edificio constitucional en su propio beneficio y no el del conjunto de los ciudadanos. Por supuesto, esta reforma tiene mucho que ver con la reforma del Senado que he comentado anteriormente. Nuevamente repito que es en el Senado donde estas voces deberían tener cabida.
  4. Como se puede deducir de lo anterior, no reformaría la actual circunscripción electoral, que es la provincia. Sin embargo, sí establecería medidas para que el voto de todos los españoles tuvieran el valor más similar posible. En principio, establecería el número mínimo de diputados por provincia en uno y no en dos como sucede actualmente.
  5. Periodicidad de las elecciones. Mi propuesta iría encaminada a que Congreso y Senado se siguieran votando cada cuatro años, pero renovándose por partes cada dos años (un año se vota la mitad de los diputados, dos años después la otra mitad y así sucesivamente). De esta forma los partidos se verían obligados a estar cerca de los ciudadanos más a menudo. Existen otras propuestas para modificar la periodicidad de las elecciones, pero ésta es la que me parece más razonable.

Es posible que me deje algo en el tintero, pero en líneas generales creo que estas reformas nos llevarían a una mejor democracia en España, al menos más representativa y más cercana a los ciudadanos, que es de lo que se trata al fin y al cabo al plantearse un cambio en la ley electoral.

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