Política y economía

Una tarde en los "círculos" de apoyo a Macron en España

El movimiento En Marche! busca apoyos de la comunidad francesa internacional para que el exministro estrella de Hollande gane a Le Pen

03.03.2017 @alvarolario 6 minutos

Nos han citado a las seis y media de un martes, previa consulta vía doodle, en una cafetería extrañamente desconocida hasta ahora por un aficionado a las meriendas en el madrileño barrio de Chueca. Su nombre es "El bocado de Carole" y apenas me lleva unos segundos descubrir por qué un grupo de franceses residentes en la capital ha escogido este punto como lugar de encuentro, pues una amable camarera se dirige a mí con un Bonjour! cuando me ve entrar. Rescatando un francés bastante oxidado, pregunto por la reunión del Comité Local de En Marche!: Au fond de la salle, ils sont en train de s’installer.

En efecto, al fondo del local, cerca de una decena de personas conversan entre sí mientras esperan al coordinador del grupo. Las hay de diversas edades: jóvenes universitarios, jubilados e incluso una madre primeriza que ha traído consigo a su bebé. Contrariamente a lo que esperaba, hay perfecta paridad de hombres y mujeres. En común tienen la motivación por aportar un granito de arena a las movedizas dunas en que se ha convertido la política francesa desde que el ultraderechista Front National ganó las elecciones europeas en 2014.

La primera parte de la reunión consiste en una bienvenida a los nuevos adherentes: me identifico como el único de los presentes nacido en España y justifico mi interés por estar allí con mi actual condición de estudiante de Ciencias Políticas y mi experiencia viviendo en Francia durante un año y medio, primero en Lyon gracias a una beca Erasmus y más tarde realizando prácticas en una redacción de París. Durante la ronda de presentaciones cada cual expone brevemente su trayectoria personal y profesional, así como las razones que le han llevado a entrar en contacto con el movimiento que Emmanuel Macron, exministro de Economía y Finanzas de François Hollande, lidera desde el pasado mes de abril. Cuestiones como la adscripción ideológica o el recorrido político de cada miembro no son tabús. Antes de sentir atracción por En Marche!, varios afirman haber votado por partidos situados en la izquierda y alguno reconoce haberlo hecho por partidos de centroderecha. Una mujer de edad madura cuenta que se acercó preocupada por la debilidad del proyecto europeo: Hace más falta que nunca reforzar la Unión Europea y apostar por una unión sólida para no volver a los tiempos de guerras entre países, esos tiempos que sí vivieron mis padres”.

El coordinador del Comité ha trabajado cerca de Macron y nos habla del personaje: sensatez, modestia y fuerte personalidad, así como una capacidad admirable para escuchar y articular consensos. Esta última característica es rápidamente avalada por el resto de miembros del Comité, que consideran fundamental la victoria de un presidente que sepa unir a la ciudadanía francesa por encima de los clivajes tradicionales.

El discurso de Macron y de sus simpatizantes ha sido comparado en la prensa española con el de Ciudadanos, pero lo cierto es que la estructura del movimiento y sus métodos de trabajo recuerdan bastante más a los del Podemos originario nacido en las asambleas y en los círculos. La segunda parte de la reunión consiste en debatir, en pequeños subgrupos, acerca de diferentes temáticas (sanidad, vida democrática y medio ambiente, en esta ocasión) sobre las que el equipo directivo de En Marche! ha distribuido una serie de resoluciones que compondrán el programa político de la formación. Dichas resoluciones serán enmendadas a partir de las sugerencias recibidas de los más de 4.000 comités locales distribuidos por toda Francia y en numerosos países del extranjero. Frente a la jerárquica organización que lidera Albert Rivera, Macron pretende demostrar que la horizontalidad en la toma de decisiones y la puesta en valor de la militancia de base no son patrimonio exclusivo de la izquierda y que también un movimiento político de centro puede canalizar la indignación y el descontento y convertirlos en propuestas constructivas.

Ningún partido en la historia de Francia había logrado crecer al ritmo en que lo ha hecho este movimiento. A poco menos de dos meses de las elecciones, En Marche! cuenta con más de 200.000 adherentes en todo el mundo, gran parte de ellos en lugares en los que reside una importante comunidad francesa. Pero si el trabajo de una campaña electoral puede ser duro cuando el receptor del mensaje es alguien que se siente apelado, aún más difícil resultará cuando la tarea más básica consiste en localizar a este receptor, al censado en Francia, en un país donde es minoritario. Por ello los objetivos del Comité Local en una ciudad como Madrid serían, tal y como explica el coordinador, principalmente tres: primero, darse a conocer en la sociedad española; el segundo, animar a potenciales simpatizantes a sumarse a una reunión para que conozcan su funcionamiento, debatan y valoren la posibilidad de implicarse; y tercero, no menos importante, promover el voto a Macron de los residentes en el extranjero en las elecciones presidenciales del próximo 23 de abril. En esta primera prueba de fuego para En Marche!, los sondeos le otorgan un buen resultado y pronostican el paso de Macron, especialmente beneficiado por la renuncia del centrista François Bayrou, a una segunda vuelta en la que se enfrentaría a la populista Marine Le Pen. Sería la primera vez que ninguno de los dos partidos tradicionales en Francia (Les Républicains –antigua UMP- y Parti Socialiste) lograría colar a su candidato en esta segunda vuelta. Por sectores, Macron convence a los desempleados pero también a grandes grupos de trabajadores y acapara un apoyo muy transversal por edades, sexos y clases sociales. Su debilidad: el voto que ahora es proclive a Macron es también el más indeciso, el menos afianzado de todos, por lo que su campaña jugará un papel esencial en los resultados.

Poco después de las elecciones presidenciales vendrán las legislativas, no menos importantes para el movimiento porque de ellas saldrán los diputados que podrían ser imprescindibles para gobernar si eventualmente su líder se hace con el mando del país galo. Macron quiere que En Marche! concurra a las legislativas y para ello ha hecho un llamamiento a candidatos “con experiencia política de cualquier tipo o sin ella, profesionales de la sociedad civil”. Insiste en que las mujeres tengan una presencia importante y para seleccionar a los candidatos y candidatas ha constituido un comité de doce personas en el que se encuentran representadas todas las ideologías que pretende aglutinar el movimiento bajo la etiqueta del progresismo; desde liberales hasta socialdemócratas, pasando por ecologistas, con composición paritaria de seis hombres y seis mujeres y coordinado por Jean-Paul Delevoye, antiguo ministro de Chirac. Los requisitos para aspirar a ser candidato son pocos y claros: comprometerse con los principios de En Marche! y no tener causas abiertas con la justicia, algo que preocupa especialmente a la opinión pública tras los escándalos de corrupción en la familia del candidato conservador, François Fillon.

Con Macron se someterán a las urnas ideas como una reforma del modelo fiscal que favorezca la inversión y el crecimiento, una mayor apuesta por la innovación o la modernización de la función pública. Su reto más importante será dar una respuesta firme, pero también emocional e ilusionante, a la ofensiva antieuropea que Marine Le Pen ha introducido de lleno en la agenda francesa. El desafío de En Marche! al respecto no es sólo conseguir la permanencia en la UE, sino la construcción de un nuevo relato que permita avanzar en la integración y reforzar las bases del proyecto común adoptando una política de asilo eficaz y solidaria. “En mi programa" –bromea Macron en uno de sus mítines- "no hay ningún muro”. Es así como desafía, desde la convicción y el humor, a la versión femenina del hombre naranja.

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