Columnismo

Políticos en el infierno

La eugenesia de Federico Trillo

17.10.2016 @emilioarnao 2 minutos

Federico Trillo, Federiquín, ¡manda huevos!, una moneda para los periodistas de la SER, siempre ha sido muy bravucón y anuncio cartagenero de los telediarios. Pero su politicismo siempre ha sido como una mozuela que pierde la virginidad con un leñador de Wyoming. Federico Trillo, Federiquín, fue el que narró que la financiación ilegal del Partido Popular y la gestión del ex juez Baltasar Garzón sobre la Gürtel se debía a la policía de Rubalcaba y a una caza de meigas. Bárcenas y Correa nunca fueron una invención de Garzón ni del PSOE, sino de la alcahuetería podrida y pestilente y truqueras y darle al lique del partido en que el actual embajador de Reino Unido -Federiquín- hacía de las suyas como un niño travieso al que le han quitado la pilila por suspender la Historia de España.

Federiquín la jodió con el tema del Yakovlev 42, aquel 26 de mayo de 2003, día del trillismo en que jamás se depuraron responsabilidades políticas por aquellos muertos en Trebzon. En este sentido, Federiquín siempre ha sido muy ¡manda huevos¡, pues que su altanería y su rostro como esculpido por un muerto de hambre o por Pepe María Aznar han forjado un carácter que nació como supernumerario en el Opus Dei. Este opusdeísta que es Federiquín debería saber que en política nunca hay que soltar la garganta como se sueltan los cubiletes de los trileros, sino que hay que decir siempre la verdad y no poner condecoraciones a los muertos y seguir, como si el Yakovlev hubiera sido una pajarita de papel, en Defensa con esos andares federiquines que ampulan la voz y la palabra hasta incurrir en el ¡manda huevos¡.

Federico Trillo, Federiquín, está muy bien fuera de España, por ahí por el brexit, con los anglosajones, que son unos nacionalistas peores que los de la CUP. Que siga Federiquín de embajador, pues que de este modo no lo veremos en los telediarios anudando frases que de vergonzantes son incluso vergonzosas, en una vergüenza que a mí personalmente me pone los testículos cuadrados cuando me doy cuenta que el trillismo sigue funcionando en el Partido Popular. Hay políticos que dejan una marca allá por donde pasan, y, en este sentido, Federiquín ha dejado una deyección de vaca en esta Celtiberia que se le fue de las manos mientras ocupó altos cargos en un Partido Popular que ya sólo se ha convertido en el afeite de esta prostitución que es la actual democracia española. Ay, Federiquín, qué gustirrinín, que ya no sales tanto en el Pirulí.

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